La profesión de camionero lleva años siendo una de las salidas laborales con mayor demanda dentro del transporte por carretera. Es un sector esencial para la economía, ofrece estabilidad y, dependiendo del tipo de ruta, la empresa y la experiencia, puede proporcionar unas condiciones salariales atractivas.
Sin embargo, las ventajas laborales de este oficio conviven con una realidad mucho menos conocida: el coste personal que puede tener pasar buena parte del año al volante. Las largas rutas, los tiempos de espera, las entregas, los descansos lejos de casa y la dificultad para conciliar hacen que muchos profesionales tengan que organizar su vida alrededor de la carretera.
Miriam conoce de primera mano esa cara menos visible del oficio. Es argentina, emigró a Europa y trabaja como conductora internacional, recorriendo países como España, Italia o Francia para transportar mercancías. Su rutina puede llevarla a pasar entre 22 y 24 días fuera de casa y, cuando regresa, apenas dispone de tres o cuatro días para descansar.
Entre tres días en casa y casi un mes en la carretera
"Paso entre 22 y 24 días fuera trabajando, y cuando vuelvo a casa solo estoy tres o cuatro días con suerte si es temporada baja", explica Miriam a través de sus redes sociales (@lachicacamionera), donde comparte parte de su día a día como camionera internacional.
En temporada alta, según cuenta, ese periodo puede reducirse incluso a dos días, lo que obliga a convertir el tiempo libre en una auténtica carrera contra el reloj.
La situación permite entender hasta qué punto el trabajo de un conductor internacional va mucho más allá de sentarse frente al volante durante varias horas.
La ruta marca los horarios, los lugares donde se duerme, los momentos para comer y hasta el tiempo disponible para mantener una vida social. Cuando termina un viaje, Miriam no puede dedicar todos sus días libres exclusivamente a descansar porque también tiene que preparar la siguiente salida.
"Quiero visitar amigos y descansar, pero también tengo que preparar las cosas para el próximo viaje y se complica un poco con tan poco tiempo", reconoce.
De ahí que una de sus principales preocupaciones sea aprovechar cada minuto cuando vuelve a casa y dejar adelantadas todas aquellas tareas que puede realizar antes de regresar a la carretera.
La planificación comienza incluso antes de pisar su casa. Miriam explica que aprovecha el camino de vuelta para pasar por el supermercado y comprar todo lo necesario para preparar las comidas del siguiente viaje.
De esta manera, en lugar de dedicar una parte importante de sus pocos días libres a hacer la compra, puede concentrarse en cocinar, organizar sus pertenencias y pasar tiempo con las personas que quiere.
La alimentación ocupa un lugar especialmente importante en esa planificación. Durante sus días de descanso prepara las comidas que llevará consigo y las congela para conservarlas durante el viaje.
Según cuenta, llega a preparar alrededor de 40 viandas para unas tres semanas fuera de casa, que guarda en una nevera de unos 55 litros instalada en el camión.
"Yo lo único que cocino en el camión son tortitas", explica. Preparar una comida completa mientras el vehículo está parado requiere tiempo y, hacerlo durante los desplazamientos, no es una opción para ella.
Además, utilizar parte de las horas destinadas al descanso para cocinar supondría reducir todavía más un tiempo que ya es limitado.
Por eso, la solución que ha encontrado consiste en cocinar antes de salir, congelar las raciones y llevarlas preparadas. El sistema le permite disponer de comida durante las semanas de ruta sin tener que dedicar una parte de sus pausas a preparar almuerzos o cenas.
También almacena productos que no necesitan refrigeración, como servilletas, pasta de dientes, avena, papel y otros artículos que puede necesitar durante el viaje.
La carretera no es la única parte del trabajo
Miriam también utiliza sus redes sociales para mostrar que conducir es solo una parte de las tareas que desempeña durante sus rutas. Un camionero internacional debe afrontar una actividad mucho más amplia, en la que entran en juego las entregas, los tiempos de espera, la documentación, el cuidado del vehículo y, dependiendo de la operación concreta, determinadas labores relacionadas con la carga y descarga.
Además, la conducción profesional está sometida a una normativa específica sobre tiempos de conducción y descanso. Como regla general, el tiempo diario de conducción no puede superar las nueve horas, aunque puede ampliarse hasta diez horas dos veces por semana, y existen límites y descansos obligatorios que deben respetarse.
Esto significa que hablar de "muchas horas al volante" no equivale necesariamente a conducir sin límite: la jornada de un profesional está regulada y combina conducción con otras actividades propias del transporte.
Precisamente por eso, uno de los problemas que más pesan en la experiencia de los camioneros no siempre es el número de kilómetros recorridos, sino que también influyen los tiempos de espera, la disponibilidad para cumplir con las entregas, la dificultad para encontrar lugares adecuados donde parar y descansar y la falta de instalaciones apropiadas en determinados puntos de la ruta.
Miriam señala, de hecho, que encontrar un lugar donde ducharse es otra de las dificultades que puede encontrarse durante sus viajes.
Una cuestión aparentemente cotidiana adquiere una dimensión completamente distinta cuando se convierte en una necesidad que hay que resolver continuamente mientras se vive durante semanas prácticamente dentro de un vehículo.
La propia evolución del sector ha llevado a los representantes de los trabajadores y de las empresas a reclamar mejores condiciones.
La CETM ha señalado que los conductores demandan, además de una remuneración adecuada, horarios que permitan una mayor conciliación, evitando en la medida de lo posible salidas de madrugada o durante los fines de semana.
También se han planteado soluciones como las rutas con relevos, que permitirían reducir el tiempo que un mismo profesional pasa lejos de su domicilio.
Miriam quiere que más mujeres se animen a ponerse al volante
Otro de los aspectos que Miriam pretende visibilizar a través de sus redes sociales es la presencia de mujeres en un sector que tradicionalmente se ha asociado a los hombres.
Con sus publicaciones muestra su trabajo cotidiano y anima a otras mujeres que puedan estar planteándose acceder a una profesión que todavía mantiene una clara mayoría masculina.
Su mensaje parte también de su propia experiencia. Reconoce que antes de empezar tenía dudas y pensaba que el trabajo podía ser demasiado complicado para ella. Con el tiempo, sin embargo, fue adquiriendo experiencia y confianza hasta convertir la conducción internacional en su profesión.
"Yo también pensaba que era demasiado difícil, que no iba a poder, pero lo logré", asegura.
Por eso, sus vídeos no se limitan a enseñar camiones o carreteras europeas, sino que también funcionan como una ventana para quienes quieren conocer cómo es realmente el oficio antes de dar el paso.
Entre los consejos que ofrece a quienes quieren dedicarse al transporte internacional destaca uno por encima del resto: aprender inglés. Su trabajo la lleva a atravesar distintos países europeos y, aunque cada destino tenga su propio idioma, el inglés se convierte en una herramienta común para comunicarse con clientes, trabajadores de almacenes, empresas y otras personas que intervienen en la ruta.
"Es casi obligatorio que te pongas a estudiar este idioma, porque te pueden mandar a Francia, Alemania, Polonia, Irlanda, y la lengua que los une a todos es inglés", explica.
Para ella, disponer de unas nociones básicas puede marcar una diferencia importante cuando hay que resolver una incidencia o comunicarse rápidamente.
Miriam reconoce que ella misma todavía tiene dificultades con el idioma y que en determinadas situaciones necesita apoyarse en su compañero.
Precisamente por eso insiste en la importancia de prepararse antes de comenzar, ya que recurrir constantemente a un traductor puede hacer que determinadas gestiones sean más lentas y complicadas.
El aprendizaje, en cualquier caso, no termina cuando se obtiene el permiso para conducir un camión. La experiencia en carretera permite adquirir conocimientos sobre rutas, cargas, documentación, maniobras, seguridad, organización y resolución de imprevistos que difícilmente se dominan al principio.
Miriam asegura que continúa aprendiendo cada día y que su objetivo es seguir mejorando hasta convertirse en una profesional excelente.
