Trabajar en el extranjero se ha convertido en una opción para muchos españoles que buscan nuevas experiencias y, al mismo tiempo, la posibilidad de ahorrar más de lo que podrían hacerlo en España.
Es el caso de Laura Prieto, una joven española que ha contado en su cuenta de TikTok (@Laurapriiieto) cómo es trabajar en un barco de lujo en Noruega, donde compagina las labores de azafata con las de marinera.
La experiencia le permite recorrer algunos de los paisajes más espectaculares del país, con destinos como Lofoten o Hammerfest, mientras pasa varios días viviendo y trabajando a bordo.
Precisamente, uno de los aspectos que más valora es poder disfrutar del barco cuando no hay clientes. Durante esos periodos tiene tiempo para leer, escuchar música o simplemente descansar mientras continúa la travesía.
Sin embargo, detrás de esa imagen privilegiada también hay jornadas exigentes, madrugones y una disponibilidad prácticamente permanente mientras está trabajando.
El salario a bordo
Laura explica que cobra 1.500 euros brutos a la semana, aunque puntualiza que los salarios pueden variar considerablemente dependiendo del puesto, la experiencia y las condiciones de cada embarcación.
A esta cantidad se añaden los días extra. Por cada jornada adicional asegura recibir unas 2.000 coronas noruegas, una cifra que sitúa en torno a 200 euros.
También puede obtener ingresos adicionales gracias a las propinas de los clientes, que en este tipo de embarcaciones suelen ser personas con un elevado poder adquisitivo.
No obstante, los 1.500 euros semanales corresponden al salario bruto. Laura señala que debe descontar alrededor de un 28% en impuestos y también hace referencia al sistema noruego de feriepenger, vinculado a la paga de vacaciones.
El sueldo es uno de los principales atractivos, pero el trabajo exige una gran disponibilidad. Mientras hay clientes a bordo, puede tener que estar pendiente del servicio prácticamente las 24 horas del día.
Además, las condiciones para descansar dependen de cada viaje. En algunas ocasiones dispone de su propio camarote, mientras que en otras debe compartirlo o dormir en un pequeño espacio situado en la proa que ella misma compara con una "tumba".
Lo mejor y lo peor
Entre los aspectos positivos, Laura destaca especialmente la oportunidad de conocer Noruega mientras trabaja y acceder a lugares y experiencias que difícilmente viviría de otra manera.
Cuando el barco está sin clientes, disfruta de periodos de mayor tranquilidad. A ello se suman las actividades que en ocasiones comparte con los pasajeros.
Según cuenta, algunos clientes la han invitado a acompañarlos a restaurantes, excursiones o rutas. Son experiencias que considera uno de los grandes alicientes de este trabajo.
La joven también ha adquirido conocimientos relacionados con la navegación. Ha aprendido, entre otras tareas, a hacer nudos, amarrar y participar en las maniobras de atraque.
La parte más complicada llega durante los días de servicio. Laura puede tener que levantarse a las 3, 4 o 5 de la madrugada para ayudar al capitán cuando el barco necesita atracar.
El mal tiempo tampoco detiene estas labores. La lluvia, las tormentas o el frío forman parte del trabajo y, cuando llega el momento de amarrar la embarcación, tiene que salir al exterior independientemente de las condiciones.
A ello se suma el aislamiento. Laura reconoce que lo que peor lleva es pasar demasiado tiempo sin pisar tierra firme y recuerda una ocasión en la que permaneció casi tres días seguidos sin abandonar el barco.
La experiencia llegó a resultarle agobiante, aunque el balance general sigue siendo positivo. Viajar, aprender nuevas habilidades y descubrir lugares poco accesibles compensan, para ella, buena parte de las dificultades.
Cómo trabajar en un barco de lujo
Acceder a un empleo en un barco o crucero de lujo depende del puesto al que se aspire. No obstante, existen algunos requisitos habituales entre las compañías del sector.
Uno de los más importantes es dominar el inglés, ya que suele ser el idioma utilizado para comunicarse tanto con la tripulación como con pasajeros de diferentes nacionalidades.
Dependiendo del puesto, también puede valorarse el conocimiento de otros idiomas, como francés, alemán, italiano, portugués o español.
La formación necesaria varía según las funciones que se vayan a desempeñar. Determinados empleos requieren titulaciones, certificados marítimos o experiencia específica, mientras que otros están más vinculados a la hostelería y la atención al cliente.
En algunos casos también se exige experiencia previa en puestos similares, aunque esta no tenga que haberse adquirido necesariamente a bordo de una embarcación.
Además, trabajar en el mar requiere capacidad para desenvolverse bajo presión, adaptarse a horarios cambiantes y superar los reconocimientos médicos y requisitos de seguridad exigidos para cada puesto.
Por último, los permisos y visados dependerán de la nacionalidad del trabajador, del país en el que opere la embarcación y de las características concretas del contrato.
