Montar un negocio propio sigue siendo el objetivo de miles de españoles que buscan una alternativa al empleo tradicional. Sin embargo, encontrar una actividad que combine una inversión asumible, costes controlados y posibilidades reales de crecimiento no siempre resulta sencillo.
Mientras algunos sectores exigen desembolsos de cientos de miles de euros antes incluso de abrir las puertas, otros permiten comenzar con recursos mucho más asumibles. Entre ellos se encuentra el negocio del lavado de coches, una actividad que ha evolucionado mucho más allá de la simple limpieza exterior de los vehículos.
Gracias a servicios especializados y a nuevas fórmulas para fidelizar clientes, algunos emprendedores están logrando convertir este trabajo en una fuente de ingresos muy rentable. Uno de ellos es Manuel, propietario de un negocio de lavado y detallado de automóviles, quien asegura que con apenas entre tres y cinco coches al día puede llegar a facturar hasta 15.000 euros al mes.
La historia de Manuel
Manuel lleva alrededor de diez años dedicado al mundo del lavado de coches. Sus primeros trabajos llegaron a través de amigos y conocidos de su barrio, para quienes limpiaba vehículos de manera casi informal.
A medida que aquellos encargos fueron aumentando, decidió alquilar un pequeño local de unos 60 metros cuadrados con capacidad para dos coches y una oficina. Lo que había comenzado como una actividad modesta fue creciendo poco a poco al ritmo de una clientela cada vez más amplia.
Debido a esa gran acogida, con el paso del tiempo empezó a incorporar nuevos servicios relacionados con el cuidado y la protección de los vehículos, además de los lavados convencionales.
Entre ellos se encuentra el denominado detailing, una limpieza mucho más exhaustiva tanto del exterior como del interior del coche y que puede requerir entre hora y media y dos horas de trabajo para dos personas.
Sin embargo, no todo ha sido crecimiento. Manuel recuerda que uno de los momentos más complicados desde que abrió el negocio llegó cuando recibió una notificación del Ayuntamiento que le obligaba a cerrar de forma inmediata.
"Recibí una carta de que había una infracción urbanística y que tenía que cerrar inmediatamente. Vino la policía incluso a precintar el negocio", relata en el canal de Adrián G. Martin.
Manuel y su negocio de taller de lavado.
Según explica, el problema estaba relacionado con unos rótulos instalados en la fachada y con un altillo que existía en el almacén desde hacía décadas. "Pudimos conseguir la factura y realmente estaba prescrito", señala. Aun así, el proceso le obligó a bajar la persiana durante varias semanas.
"Estuvimos casi un mes cerrados", recuerda. Una situación que para cualquier autónomo supone un golpe importante, especialmente cuando el negocio ya tiene empleados y gastos fijos que afrontar cada mes. Pese a ello, asegura que intentó llevarlo con tranquilidad y que incluso se lo tomó "como unas vacaciones".
La rentabilidad de un taller de lavado
Más allá de ese episodio, lo que más llama la atención de su historia son los números. Porque, a diferencia de lo que muchos podrían pensar, no necesita atender decenas de vehículos al día para alcanzar esas cifras.
De hecho, cuando le preguntan cuántos vehículos pasan habitualmente por sus instalaciones, Manuel tiene la respuesta clara: "Entre tres y cinco coches al día".
La explicación está en el tipo de trabajo que realizan. No se trata únicamente de lavar el coche por fuera y aspirarlo por dentro, sino que en muchos casos realizan limpiezas detalladas que requieren entre una hora y media y dos horas de trabajo para dos personas.
También ofrecen servicios más rápidos, los llamados lavados express, que pueden completarse en apenas quince minutos.
Manuel en su taller de lavado.
Esa diferencia de tiempo también se refleja en el precio. Un lavado detallado puede costar entre 70 y 80 euros, aunque algunas intervenciones superan ampliamente esa cifra.
Uno de los servicios que más está creciendo es el tratamiento cerámico para la carrocería, una protección que ayuda a repeler el agua, la suciedad o las resinas y que puede alcanzar los 1.200 euros dependiendo de la duración de la garantía.
Con todo ello, Manuel asegura que los números salen. "Limpiando 3 o 5 coches al día estamos hablando de una facturación de entre 10.000 y 15.000 euros mensuales", afirma.
Incluso recuerda cuál ha sido el mejor día desde que abrió el negocio. "El día que más he facturado fueron 1.600 euros hace un par de años", comenta.
Habitualmente, explica, los ingresos diarios suelen situarse entre los 300 y los 500 euros. A eso suma unos márgenes que considera especialmente elevados para un negocio de estas características. "Más o menos un 70% o incluso un 75%", asegura.
Un sistema de suscripción para fidelizar clientes
Estos números no serían posibles sin una persona que desarrollase, de puertas para dentro, una fórmula que los diferencie de otros talleres de lavado. Por eso Manuel no para de pensar en qué puede ofrecerles a sus clientes.
En los últimos meses ha puesto en marcha una fórmula poco habitual en este sector: las suscripciones.
Por ahora cuenta con 18 clientes abonados, aunque reconoce que es un proyecto muy reciente. "Estamos empezando, lleva dos meses", explica.
La propuesta incluye distintas modalidades. Por un lado, un lavado express mensual por 15,99 euros. Por otro, un lavado completo por 45,90 euros al mes. La diferencia es que este último servicio, contratado de manera independiente, puede llegar a costar alrededor de 80 euros.
Su intención es seguir desarrollando esta idea durante los próximos meses. De hecho, ya piensa en fórmulas para automatizar parte del proceso y hacer más cómoda la experiencia para los clientes.
"Queremos que cuando lleguen dejen el vehículo e incluso tener una máquina con código QR para que puedan recoger la llave y hacer el check-in", explica.
La inversión para empezar en el sector
Manuel también compara habitualmente su actividad con los túneles de lavado automáticos. Aunque estos pueden atender muchos más vehículos al día, considera que la barrera de entrada es mucho más alta.
"En un autolavado automático son por lo menos 200.000 euros", asegura.
En cambio, calcula que un negocio como el suyo puede ponerse en marcha con una inversión inicial de entre 5.000 y 10.000 euros, aunque la cifra puede elevarse hasta los 15.000 si se apuesta por maquinaria más avanzada o se contrata personal desde el primer momento.
Eso no significa que sea una actividad exenta de dificultades. Entre los principales gastos cita los salarios, los materiales, los proveedores y la cuota de autónomos. "La cuota de autónomos no perdona", resume.
A ello añade otro problema cada vez más frecuente: encontrar trabajadores. Según explica, es una profesión físicamente exigente, con muchas horas de pie, esfuerzo constante y jornadas que no todo el mundo está dispuesto a asumir.
A pesar de ello, tiene claro que todavía hay margen para seguir creciendo. "Lo suyo sería realmente ampliar lo que es el negocio, cuantos más metros más facturas", afirma.
