La construcción necesita cada vez más trabajadores para cubrir la creciente demanda de profesionales cualificados. Sin embargo, además de la falta de relevo generacional, el sector sigue teniendo pendiente otro gran desafío: incorporar a más mujeres a los trabajos de obra.
Aunque en los últimos años la presencia femenina ha aumentado ligeramente, los estereotipos continúan condicionando el acceso a determinados puestos. Muchas profesionales aseguran que todavía deben demostrar más que sus compañeros para ganarse la misma confianza.
Esta realidad es la que ha querido visibilizar Nerea, una joven española que trabajó como albañila en Australia y que comparte en sus redes sociales las dificultades que encontró para ser contratada únicamente por el hecho de ser mujer.
La construcción y los prejuicios
Nerea terminó sus estudios de Medicina con la idea de salir de España, conocer otras culturas y vivir experiencias alejadas de su zona de confort antes de iniciar una carrera sanitaria.
Fue así como puso rumbo a Australia, un país en el que ha desempeñado empleos muy distintos, desde trabajar en la hostelería hasta incorporarse a una obra como albañila.
Sin embargo, acceder a este último puesto no resultó sencillo. La joven explica en uno de los vídeos publicados en su canal de YouTube que, durante el proceso de búsqueda de empleo, se encontró repetidamente con la misma situación.
"Cuando saben que soy una mujer, la conversación se corta y ya no puedo avanzar para conseguir ese trabajo", relata.
Su testimonio pone sobre la mesa una realidad que numerosas profesionales del sector llevan años denunciando. Aunque la construcción necesita incorporar nueva mano de obra y busca atraer a jóvenes y mujeres para garantizar el relevo generacional, los estereotipos continúan actuando como una barrera de entrada.
Nerea considera que muchos responsables de contratación y encargados de obra deberían cambiar su mirada hacia quienes empiezan en el oficio.
"Si soy lenta o cometo errores no es porque sea mujer, sino porque soy nueva y principiante", afirma. Para ella, el aprendizaje requiere tiempo, práctica y paciencia, exactamente igual que ocurre en cualquier otra profesión.
La joven insiste en que el género no determina la capacidad para desempeñar un trabajo manual. A su juicio, la motivación y las ganas de aprender son factores mucho más importantes que el sexo de la persona.
"Si alguien tiene ilusión y ganas de hacer algo, lo hará y con el tiempo conseguirá hacerlo bien, sin importar si es hombre o mujer", sostiene.
Sus palabras reflejan también un cambio generacional. Cada vez son más las mujeres que deciden formarse en oficios tradicionalmente masculinos y que reivindican el derecho a desarrollar su carrera profesional sin prejuicios.
No obstante, expertos del sector recuerdan que todavía queda camino por recorrer para normalizar plenamente la presencia femenina en la obra, especialmente en los trabajos de ejecución y producción.
Un cambio radical
Aunque actualmente trabaja en el campo y dejó atrás la obra, Nerea tiene claro que su futuro profesional seguirá ligado a la sanidad.
Su intención es regresar a España para preparar el MIR y ejercer como médica. Sin embargo, antes de dar ese paso ha preferido aprovechar esta etapa para viajar, ahorrar dinero y adquirir experiencias vitales diferentes.
Australia le ha permitido precisamente eso. Según explica en sus redes sociales, los salarios en el país oceánico son notablemente superiores a los españoles.
En su caso, asegura percibir alrededor de 32 euros brutos por hora trabajando en la obra, aunque señala que algunos profesionales especializados pueden llegar a cobrar hasta 50 euros la hora.
La elección de un oficio manual tampoco fue casual. Nerea ha contado que su abuelo era carpintero y que desde pequeña sintió curiosidad por profesiones vinculadas al trabajo artesanal.
Lejos de ocultar las dificultades, la joven comparte en sus perfiles sociales tanto los momentos más duros como las anécdotas cotidianas de su experiencia laboral.
Miles de seguidores siguen sus publicaciones, en las que combina humor, divulgación y consejos prácticos sobre los trámites necesarios para vivir y trabajar en Australia.
