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Las croquetas son una de esas recetas que en España siempre han estado muy ligadas a la cocina de aprovechamiento. Ese pollo que queda después de preparar un caldo, unos restos de cocido o unas lonchas de jamón pueden terminar convertidos al día siguiente en uno de los platos y tapas más queridas de nuestro recetario.

Precisamente esa forma de cocinar es la que sigue Lourdes Álvarez, madre de 11 hijos, quien hace unos meses compartía en su cuenta de Instagram cómo aprovechaba las carcasas utilizadas para preparar un caldo de pollo y las transformaba en unas croquetas caseras de pollo y jamón.

"Ayer hice caldo de pollo con carcasas, así que rebañé todas las carcasas y saqué un montón de pollo. Voy a hacer unas croquetas mezclando ese pollo con jamón", explicaba al comenzar la receta.

El truco de la cebolla dulce

Además de reutilizar la carne, Lourdes incorpora a la bechamel un ingrediente que forma parte de la receta familiar. Antes de añadir la harina y la leche, prepara la base con cebolla dulce troceada, aceite de oliva virgen extra y un poco de mantequilla.

"Yo a la bechamel le pongo una cebolla dulce, que eso lo hacía mi madre y sale muy rico", asegura. La cebolla se cocina desde el principio con el aceite y aporta un punto ligeramente dulce que acompaña al sabor más intenso del jamón serrano.

Antes de comenzar con la bechamel, Lourdes también tritura el pollo recuperado de las carcasas junto con los trozos de jamón. Así consigue un relleno más fino que después puede repartirse de manera uniforme por toda la masa.

Con la cebolla ya preparada, Lourdes continúa la bechamel incorporando una pastilla de caldo, otro de los ingredientes que utiliza para reforzar el sabor de la mezcla.

Después añade 120 gramos de harina de trigo y un litro de leche. En su caso prepara la bechamel con ayuda de la Thermomix, hasta conseguir la consistencia necesaria para poder incorporar posteriormente la carne.

Cuando la base está terminada, agrega el pollo y el jamón previamente triturados. De esta manera, los restos del caldo dejan de ser simplemente una sobra y pasan a convertirse en el ingrediente principal de unas croquetas pensadas para aprovechar prácticamente todo lo que queda en la cocina.

Ingredientes de las croquetas

Ingredientes

  • Pollo desmenuzado, cantidad al gusto
  • Jamón serrano en tacos, cantidad al gusto
  • Cebolla dulce, 1 unidad
  • Harina de trigo, 120 g
  • Leche, 1 litro
  • Mantequilla, 1 trozo
  • Pastilla de caldo, 1 unidad
  • Aceite de oliva virgen extra, un chorro
  • Huevos, la cantidad necesaria para rebozar
  • Pan rallado, cantidad necesaria para rebozar
  • Aceite de oliva para freír

Paso 1

Retira toda la carne que quede adherida a las carcasas utilizadas para preparar el caldo de pollo.

Paso 2

Tritura el pollo junto con el jamón serrano hasta conseguir trozos pequeños y reserva la mezcla.

Paso 3

Trocea la cebolla dulce y cocínala con un chorro de aceite de oliva virgen extra y un poco de mantequilla.

Paso 4

Incorpora la pastilla de caldo y los 120 gramos de harina de trigo y mezcla bien.

Paso 5

Añade poco a poco el litro de leche y prepara la bechamel hasta obtener una textura homogénea.

Paso 6

Incorpora el pollo y el jamón triturados y mézclalos con la bechamel hasta repartirlos por toda la masa.

Paso 7

Deja que la masa se enfríe y adquiera suficiente consistencia para poder formar las croquetas.

Paso 8

Utiliza dos cucharas para coger pequeñas porciones y darles forma.

Paso 9

Pasa cada croqueta primero por huevo batido y después por pan rallado.

Paso 10

Fríelas en aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes por fuera y sírvelas recién hechas.

El último paso

Una vez preparada la masa y lista para trabajar, Lourdes da forma a las croquetas utilizando dos cucharas. Un método sencillo con el que consigue porciones similares sin necesidad de moldearlas demasiado con las manos.

Después las pasa primero por huevo batido y a continuación, por pan rallado. Las coloca sobre una bandeja hasta tenerlas todas preparadas y finalmente las fríe hasta conseguir el característico exterior dorado y crujiente.

El resultado son unas croquetas repletas de sabor, con una bechamel cremosa y una cobertura crujiente.