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Hay pequeños gestos que apenas cuestan unos minutos y que, sin recurrir a productos químicos, pueden contribuir a que nuestro hogar resulte menos atractivo para algunos visitantes indeseados.

Begoña Pérez 'La Ordenatriz' cuenta que uno de ellos consiste en colocar ramas de laurel en determinados puntos de la vivienda, especialmente en las zonas de paso por las que suelen desplazarse las cucarachas.

No se trata de un remedio milagroso ni sustituye una buena limpieza o un tratamiento profesional cuando existe una plaga. Sin embargo, sí puede convertirse en un aliado dentro de una estrategia de prevención, especialmente durante los meses de calor, cuando estos insectos incrementan su actividad.

Las cucarachas buscan tres cosas: alimento, agua y refugio. Si encuentran las condiciones adecuadas, instalarse en una vivienda resulta relativamente sencillo.

Por eso, además de extremar la higiene y eliminar posibles fuentes de humedad, existen algunos recursos naturales que ayudan a dificultarles el camino.

¿Por qué el laurel?

Esta planta lleva siglos utilizándose tanto en la cocina como en diferentes remedios tradicionales. Su intenso aroma, agradable para la mayoría de las personas, resulta molesto para determinados insectos.

Sus hojas contienen aceites esenciales y compuestos aromáticos que actúan como repelente natural, creando un entorno menos atractivo para las cucarachas.

Esto no significa que las elimine ni que acabe con una infestación ya establecida. Su función es mucho más sencilla: desanimarlas a transitar por determinadas zonas o a establecerse cerca de ellas.

Precisamente por eso, el lugar donde se colocan las ramas es tan importante como el propio remedio.

El punto clave

Muchas personas sitúan hojas de laurel dentro de los armarios o junto a los alimentos. Aunque no está mal hacerlo, existe una ubicación mucho más eficaz: los lugares por los que ellas suelen desplazarse.

Hablamos de rodapiés, esquinas, detrás de los electrodomésticos, junto a las tuberías, alrededor de las puertas que comunican con patios o garajes y cerca de los desagües. Son auténticas "autopistas" para estos insectos, que prefieren moverse pegados a las paredes antes que atravesar espacios abiertos.

Colocar pequeñas ramas de esta planta -ya sean frescas o secas- en estos puntos crea una barrera aromática que puede hacer que busquen rutas alternativas o, simplemente, que no encuentren el ambiente tan favorable.

No hace falta llenar la casa de hojas. Basta con distribuir varias ramitas en los lugares estratégicos y renovarlas cuando pierdan intensidad aromática.

Mantener la limpieza en casa es clave. iStock

Un complemento

Como ocurre con cualquier remedio casero, conviene mantener expectativas realistas. El laurel ayuda a prevenir, pero no sustituye las medidas básicas de control.

Si hay restos de comida, migas acumuladas, basura sin cerrar, humedad constante o fugas de agua, las cucarachas seguirán encontrando motivos para quedarse, independientemente del aroma que perciban.

Por eso, este truco funciona mejor cuando se combina con unos hábitos sencillos:

  • Limpiar inmediatamente las migas y restos de comida.
  • Guardar los alimentos en recipientes herméticos.
  • Vaciar la basura con frecuencia.
  • Reparar fugas de agua y evitar humedades.
  • Sellar grietas y pequeñas rendijas por las que puedan acceder al interior.
  • Mantener limpios los desagües y las zonas bajo el fregadero.

La prevención siempre resulta más sencilla y económica que eliminar una infestación.

Los remedios naturales tienen una gran ventaja: son fáciles de incorporar a la rutina diaria y apenas requieren inversión. Una rama de laurel colocada en el lugar adecuado no supone ningún riesgo para la vivienda y puede formar parte de ese conjunto de pequeños detalles que hacen que la casa funcione mejor.

Al final, el orden y la limpieza no consisten únicamente en que todo se vea bonito. También ayudan a crear espacios más saludables y menos acogedores para insectos y otros visitantes no deseados.