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Cada vez son más los españoles que deciden buscar oportunidades laborales fuera del país. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), alrededor de 61.000 jóvenes emigraron entre 2020 y 2025, una cifra que refleja una tendencia sostenida impulsada por la búsqueda de mejores salarios, estabilidad y posibilidades de desarrollo profesional.

Entre los destinos preferidos destaca Suiza. Sus elevados sueldos, el bajo desempleo y el peso de sectores como la industria farmacéutica, la ingeniería o las finanzas han convertido al país en uno de los principales focos de atracción para profesionales cualificados que quieren dar un impulso a su carrera. O para quienes, simplemente, desean ahorrar para un futuro.

Uno de esos jóvenes que decidió emigrar es Fernando. Con solo 23 años, trabaja en Suiza y ha desvelado que cobra 7.868 euros brutos al mes y que, tras pagar un 13% de impuestos y otras deducciones, percibe unos 5.900 euros netos.

El sueldo de un joven español en la industria farmacéutica suiza

Las diferencias salariales entre España y algunos países europeos vuelven a estar en el centro del debate gracias al testimonio de todos los jóvenes que han emigrado en los últimos años. Uno de ellos es Fernando (@TheFer_Cars) quien aprovechó sus estudios para duplicar su salario.

Y es que Suiza, justamente, alberga algunas de las mayores compañías farmacéuticas del mundo y concentra una importante demanda de trabajadores cualificados, algo que se traduce en salarios muy superiores a los habituales en España.

En uno de sus vídeos, Fernando muestra directamente su última nómina. Según detalla, su salario bruto asciende a 7.600 francos suizos mensuales, una cantidad que, al tipo de cambio aproximado del momento en el que publicó el vídeo, equivale a unos 7.868 euros al mes.

Una cifra que ha llamado especialmente la atención por tratarse de un trabajador de solo 23 años y con pocos años de experiencia laboral.

Sin embargo, Fernando aclara que esa no es la cantidad que finalmente recibe en su cuenta bancaria. Al residir en el cantón de Aargau, explica que soporta una carga fiscal cercana al 13%, a la que se suman otras deducciones obligatorias como las cotizaciones al seguro de desempleo y diferentes aportaciones vinculadas al sistema suizo.

Después de descontar todos esos conceptos, asegura que cada mes percibe entre 5.600 y 5.700 francos suizos netos, una cantidad equivalente aproximadamente a 5.900 euros. Un salario que continúa situándose muy por encima de los ingresos que suelen percibir trabajadores de una edad similar en España.

Eso no significa, sin embargo, que todo el dinero disponible pueda destinarse al ahorro. Suiza es uno de los países con el coste de vida más elevado de Europa y gastos como el alquiler, el seguro médico obligatorio, la alimentación o el transporte son considerablemente más caros que en España.

Aun así, muchos trabajadores consideran que la elevada capacidad adquisitiva compensa ese mayor nivel de precios y les permite ahorrar una cantidad importante cada mes.

En el caso de Fernando, la decisión de emigrar no respondió únicamente a la posibilidad de ganar más dinero, sino también a encontrar un mercado laboral con mayores oportunidades de crecimiento, mejores condiciones de contratación y una mayor estabilidad para desarrollar un proyecto de vida a largo plazo.

En España, la situación resulta muy diferente para buena parte de los menores de 30 años. La temporalidad, la dificultad para acceder a puestos acordes a la formación recibida y unos salarios que en muchos casos apenas permiten independizarse siguen siendo algunos de los principales obstáculos.

Según distintos estudios salariales, el sueldo medio de los trabajadores de entre 20 y 24 años ronda los 1.000 euros mensuales, mientras que incluso en sectores altamente cualificados las retribuciones iniciales suelen situarse muy por debajo de las que ofrece el mercado suizo.

En el caso concreto de la industria farmacéutica, las diferencias también son notables. Aunque España cuenta con un sector muy desarrollado y con importantes empresas nacionales e internacionales, los salarios de entrada para perfiles jóvenes acostumbran a situarse alrededor de los 2.500 euros mensuales.

Esta brecha salarial explica, al menos en parte, por qué cada vez más profesionales cualificados deciden probar suerte en otros países europeos. Ingenieros, sanitarios, investigadores, farmacéuticos o especialistas en tecnología encuentran con frecuencia ofertas laborales que multiplican los salarios españoles y, además, incluyen planes de carrera más definidos o mayores posibilidades de promoción.

Al mismo tiempo, esta tendencia alimenta el debate sobre la denominada fuga de talento. Universidades y empresas españolas forman cada año a miles de profesionales que, una vez finalizados sus estudios, optan por continuar su carrera fuera del país atraídos por mejores condiciones económicas.

Aunque muchos regresan años después con una mayor experiencia internacional, otros terminan estableciendo definitivamente su vida en el extranjero.