La posibilidad de disfrutar de hasta tres días de permiso retribuido por la muerte o enfermedad grave de una mascota ha reabierto el debate sobre el lugar que ocupan los animales de compañía en la sociedad española.
La medida ha llamado la atención porque, aunque algunas empresas ya la aplican de forma voluntaria, no existe actualmente en España un permiso laboral regulado por ley para estos casos.
La confusión surge porque el Estatuto de los Trabajadores sí reconoce permisos retribuidos cuando ocurre una situación grave a determinados familiares o convivientes, pero las mascotas no están incluidas en esa regulación.
Según los últimos datos de la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC) y del sector veterinario, en España hay registrados millones de perros y gatos, y desde hace años los perros superan en número a los niños menores de 15 años, un dato que refleja el peso creciente de los animales de compañía en los hogares españoles.
Qué reconoce la ley
La reforma laboral de 2023 amplió el permiso por accidente, enfermedad grave, hospitalización o intervención quirúrgica de familiares y convivientes.
El artículo 37.3 del Estatuto de los Trabajadores establece un permiso retribuido de cinco días para atender a determinadas personas vinculadas al trabajador, incluidas aquellas que convivan en el mismo domicilio.
Sin embargo, la norma se refiere exclusivamente a personas físicas: cónyuge, pareja de hecho, familiares hasta segundo grado y convivientes que requieran cuidados. Los animales de compañía no tienen encaje jurídico en ese permiso.
Por tanto, si una mascota fallece o necesita atención veterinaria urgente, el trabajador no tiene derecho automático a ausentarse del trabajo cobrando el salario, salvo que exista una mejora pactada en convenio colectivo, acuerdo de empresa o política interna.
Empresas que lo conceden
Aunque no sea obligatorio, algunas compañías españolas e internacionales han empezado a incorporar el llamado permiso por duelo de mascota.
Se trata de una medida pionera dentro de las políticas de bienestar laboral y salud emocional. Normalmente concede entre uno y tres días de ausencia retribuida cuando fallece un animal de compañía del trabajador.
Estas iniciativas responden a una realidad cada vez más estudiada por la psicología: la pérdida de una mascota puede generar un duelo comparable al que se experimenta por otros vínculos afectivos significativos.
Veterinarios y especialistas en salud mental recuerdan que perros y gatos suelen convivir durante años con sus dueños, participan de sus rutinas diarias y constituyen una fuente importante de apoyo emocional, especialmente en personas mayores o que viven solas.
De hecho, la Ley de Bienestar Animal aprobada en España en 2023 reconoce a los animales como seres sintientes, un cambio jurídico relevante respecto a la antigua consideración de simples bienes muebles.
Sin embargo, ese reconocimiento no implica automáticamente nuevos derechos laborales para sus propietarios.
Debate social
Quienes defienden este permiso argumentan que la legislación laboral debería adaptarse a la evolución de las estructuras familiares y reconocer que, para muchas personas, una mascota es un miembro más del núcleo familiar.
Sus detractores consideran, en cambio, que equiparar jurídicamente la pérdida de un animal a la de un familiar podría generar dificultades organizativas y abrir un debate complejo sobre los límites de los permisos retribuidos.
Por ahora, no existe ningún proyecto de ley estatal en tramitación que vaya a crear un permiso retribuido específico por fallecimiento de una mascota.
Lo que sí puede hacer un trabajador es negociar días de asuntos propios, vacaciones, teletrabajo o permisos no retribuidos, siempre que la empresa lo permita.
