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Las patatas forman parte de la despensa de prácticamente cualquier hogar, pero también son uno de los alimentos que más rápido pueden estropearse si no se conservan correctamente. Basta con dejarlas unas semanas en un lugar inadecuado para que aparezcan los primeros brotes y empiecen a perder calidad.

Aunque muchas personas creen que es inevitable, lo cierto es que gran parte de este problema se puede prevenir con unos sencillos cambios en la forma de almacenarlas.

La chef valenciana Begoña Rodrigo, al frente del restaurante La Salita, con una estrella Michelin, tiene claro cuál es el principal error que se comete en muchas cocinas: guardar las patatas junto a las cebollas.

Según explica, ambos alimentos nunca deberían compartir el mismo cesto, ya que la cebolla acelera el proceso de brotación de las patatas y hace que se deterioren mucho antes.

Patatas y cebollas

Aunque resulte muy habitual almacenar cebollas y patatas en el mismo rincón de la cocina, hacerlo reduce notablemente el tiempo durante el que los tubérculos se conservan en buen estado.

Las cebollas desprenden de forma natural compuestos que favorecen la maduración de otros vegetales. Como consecuencia, las patatas comienzan antes el proceso de germinación y aparecen los conocidos brotes.

Unas patatas y unas cebollas juntas. E.E.

Por este motivo, Begoña Rodrigo recomienda separar ambos alimentos desde el primer momento y almacenarlos en lugares distintos.

La chef también insiste en evitar las bolsas de plástico, ya que retienen la humedad y dificultan la ventilación.

Su recomendación pasa por utilizar sacos de tela o mallas de yute, materiales que permiten que el aire circule alrededor de las patatas y reducen la humedad, dos factores fundamentales para retrasar la aparición de brotes.

Además, conviene guardarlas siempre en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa, ya que la exposición continuada favorece que las patatas se vuelvan verdes y acelera su deterioro.

El truco de la manzana

Más allá de los consejos de la chef valenciana, la farmacéutica y divulgadora en seguridad alimentaria Gemma del Caño recuerda otro pequeño truco que también puede ayudar a prolongar la vida útil de las patatas.

Su recomendación consiste en colocar una manzana dentro del mismo saco o cesta donde se almacenan las patatas.

La fruta libera pequeñas cantidades de etileno, un gas natural que, en la proporción adecuada, puede contribuir a ralentizar la aparición de brotes cuando las patatas se conservan en buenas condiciones.

Del Caño también insiste en que la luz es uno de los grandes enemigos de este alimento.

Cuando una patata adquiere un tono verdoso significa que está produciendo solanina, un compuesto natural que puede resultar tóxico en cantidades elevadas. Por este motivo, recomienda conservarlas siempre en un cajón o despensa completamente a oscuras.

Siguiendo estos sencillos consejos —separar las patatas de las cebollas, utilizar sacos de tela, mantenerlas alejadas de la luz y, si se desea, colocar una manzana junto a ellas— es posible retrasar durante más tiempo la aparición de brotes y conservarlas en mejores condiciones para cocinar.