Publicada

En España, aproximadamente 3 de cada 10 familias con hijos, un 31%, viven al límite y no tienen capacidad de ahorro mensual. El aumento del coste de la vida, el encarecimiento de la vivienda y los gastos cotidianos hacen que muchas lleguen con dificultades a final de mes y no puedan reservar dinero para el futuro.

En la mayoría de los casos, esta situación está relacionada con unos salarios insuficientes para hacer frente a todos los gastos familiares. Sin embargo, los expertos en finanzas personales también señalan que, cuando existe cierto margen económico, la falta de planificación y de hábitos de ahorro puede dificultar la creación de un colchón financiero.

Esta realidad no solo afecta a la estabilidad de los padres, sino también a las oportunidades futuras de los hijos. Con ese objetivo, Ana Iglesias, creadora de contenido y madre de diez hijos, ha puesto en marcha un método de ahorro para que cada uno de ellos disponga de un importante capital al alcanzar la mayoría de edad.

La estrategia de ahorro de Ana para asegurar el futuro de sus hijos

Ahorrar para los hijos es uno de los principales objetivos de muchas familias, aunque no siempre resulta sencillo encontrar una fórmula que pueda mantenerse durante años. Precisamente eso es lo que ha conseguido Ana Iglesias con un sistema basado en la constancia y la planificación a largo plazo.

Tal y como recoge la revista Semana y según ha explicado la propia Ana en sus perfiles sociales, ambos decidieron abrir una cuenta de ahorro independiente para cada uno de sus hijos.

En el momento de crearla realizaron una aportación inicial de 3.000 euros y, desde entonces, ingresan 100 euros cada mes en cada una de ellas.

El objetivo de esta estrategia es que, cuando alcancen la mayoría de edad, dispongan de una cantidad importante de dinero que les permita afrontar con mayor tranquilidad algunos de los gastos más relevantes de esa etapa, como los estudios universitarios, la formación profesional, el acceso a una vivienda, la compra de un vehículo o los primeros años de independencia.

Según explica Ana, esta decisión no responde únicamente a la idea de guardar dinero. También pretende transmitir a sus hijos la importancia de la planificación económica y del ahorro a largo plazo, demostrando que la constancia suele ser más determinante que realizar grandes aportaciones puntuales.

Abrir una cuenta de ahorro para un menor es una opción que ofrecen numerosas entidades financieras en España. Habitualmente se trata de productos diseñados específicamente para niños y adolescentes, con supervisión de los padres o tutores y, en muchos casos, sin comisiones de mantenimiento ni gastos asociados.

Además de servir como instrumento para acumular dinero, estas cuentas permiten introducir a los menores en conceptos básicos de educación financiera, explican los expertos.

A medida que crecen pueden comprender cómo funcionan los ingresos, el ahorro, los objetivos económicos o la importancia de administrar correctamente el dinero.

Ver cómo el saldo aumenta de forma gradual favorece la adquisición de hábitos financieros saludables desde edades tempranas y refuerza la idea de que los objetivos importantes suelen alcanzarse gracias a la constancia.

En el caso de Ana Iglesias, la estrategia combina varios elementos que los expertos consideran fundamentales para construir patrimonio a largo plazo. El primero es comenzar cuanto antes, ya que el tiempo juega un papel decisivo cuando el dinero permanece invertido o depositado durante muchos años.

El segundo es mantener una aportación periódica. Aunque 100 euros al mes puedan parecer una cantidad moderada, mantener ese esfuerzo de forma continuada durante casi dos décadas supone acumular una cifra considerable incluso sin tener en cuenta la posible rentabilidad que pueda generar el dinero.

Precisamente ese es el tercer elemento de la estrategia. Ana explica que, si los ahorros permanecen en un producto que ofrezca una rentabilidad anual moderada, el capital puede crecer gracias al efecto de los intereses compuestos.

Este mecanismo consiste en que los intereses generados se van sumando al ahorro inicial y, a su vez, producen nuevos intereses con el paso del tiempo.

Tomando como referencia una rentabilidad media del 7% anual, algunos cálculos financieros apuntan a que una aportación inicial de 3.000 euros junto con ingresos mensuales de 100 euros durante 18 años podría superar los 50.000 euros al alcanzar la mayoría de edad.

No obstante, conviene recordar que esa cifra depende del rendimiento obtenido y que, especialmente cuando existen inversiones, la rentabilidad nunca está garantizada.

Más allá del importe final, los expertos insisten en que el principal beneficio de empezar pronto reside precisamente en el tiempo. Cuantos más años permanezca el dinero ahorrado, mayor será el efecto acumulativo de los intereses y menor será el esfuerzo necesario para alcanzar una determinada cantidad.

Las cuentas infantiles también presentan otras ventajas. Al estar supervisadas por los padres, ofrecen un elevado nivel de control sobre el dinero y reducen el riesgo de que los menores realicen operaciones para las que todavía no están preparados.

Además, muchas entidades permiten realizar ingresos extraordinarios cuando la economía familiar lo permite, adaptando el ahorro a cada momento.

Algunos productos incluso ofrecen la posibilidad de complementar la cuenta con alternativas de inversión de riesgo moderado, siempre bajo la decisión y supervisión de los padres. Esta flexibilidad permite adaptar la estrategia conforme pasan los años y cambian las necesidades de cada familia.