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Durante años, el mercado laboral español ha empujado a miles de jóvenes hacia estudios universitarios y empleos de oficina, mientras muchos oficios tradicionales quedaban relegados a un segundo plano.

Actualmente, sin embargo, la escasez de profesionales cualificados en sectores como la fontanería, la electricidad o la albañilería está cambiando por completo esa percepción.

La falta de relevo generacional se ha convertido en uno de los principales problemas de la construcción y las reformas.

Empresas y particulares tienen cada vez más dificultades para encontrar técnicos especializados, lo que ha provocado un aumento de la demanda y, en consecuencia, de los ingresos de quienes trabajan en estos oficios.

En este contexto, las declaraciones de Ramón, un fontanero vasco con amplia experiencia en el sector, han vuelto a poner el foco sobre una profesión que muchos consideran hoy una de las salidas laborales más rentables para quien decide trabajar por cuenta propia.

'Hasta 3.000 euros o más al mes'

En una intervención en Radio Bilbao, Ramón explicó que la fontanería ofrece una estabilidad que no siempre garantizan otras profesiones más académicas. "Un fontanero que emprende puede llegar a ganar muy bien, hasta 3.000 euros o más al mes", aseguró.

Aunque su mensaje va más allá del salario. Defiende que un oficio técnico permite montar un negocio propio, gestionar la cartera de clientes y no depender de una empresa para desarrollar la carrera profesional.

La realidad del trabajo también ayuda a entender esos ingresos. Un fontanero se encarga de instalaciones de agua, calefacción, saneamiento y reparación de averías urgentes, servicios imprescindibles tanto en viviendas como en comercios e industrias.

La especialización y la experiencia son claves. Detectar fugas ocultas, reparar sistemas de calefacción o intervenir en instalaciones complejas requiere conocimientos técnicos que no resultan fáciles de sustituir, especialmente en un momento en el que faltan profesionales formados.

Un oficio cada vez mejor pagado

La opinión de Ramón coincide con la de otros profesionales del sector. Unai Bilbao, fontanero y creador de contenido especializado en oficios, sostiene que los ingresos pueden ser incluso superiores en determinados casos.

A través de sus redes sociales ha afirmado que un especialista autónomo con experiencia y una buena cartera de clientes puede llegar a facturar entre 3.000 y 10.000 euros mensuales, especialmente si realiza trabajos de urgencia, reformas integrales o instalaciones técnicas de alto valor añadido.

Aunque esas cifras pueden variar mucho según la zona, la especialización y los gastos del negocio, reflejan una tendencia real: los oficios manuales cualificados están experimentando una fuerte revalorización económica.

Bilbao suele resumirlo con una idea provocadora: "Si eres bueno en tu oficio, puedes ganar más que un arquitecto, un ingeniero o incluso otros profesionales altamente cualificados".

Los expertos en empleo recuerdan, no obstante, que facturar una determinada cantidad no equivale a obtener ese beneficio neto. Un autónomo debe afrontar cuotas a la Seguridad Social, impuestos, seguros, herramientas, vehículo profesional y otros costes de actividad.

Demanda en auge

Detrás de estos salarios hay un problema estructural. La construcción y los oficios técnicos llevan años advirtiendo de la escasez de trabajadores jóvenes dispuestos a formarse en estas profesiones.

Los datos de Lanbide, el servicio vasco de empleo, muestran que la demanda de fontaneros continúa siendo elevada. En 2024 se gestionaron más de un centenar de vacantes específicas de fontanería, además de numerosas ofertas para electricistas y albañiles.

La situación no es exclusiva del País Vasco. Patronales y asociaciones de instaladores de distintas comunidades autónomas alertan de que muchos profesionales están próximos a la jubilación y no encuentran sustitutos suficientes.

Esa combinación de alta demanda y baja oferta explica que los tiempos de espera para conseguir un fontanero se hayan alargado en muchas ciudades y que los precios de determinados servicios hayan aumentado en los últimos años.

Para Ramón, esta realidad debería servir para cambiar la imagen de los oficios manuales entre los jóvenes. Considera que la fontanería ha dejado de ser un trabajo de segunda categoría para convertirse en una profesión con estabilidad, independencia y posibilidades reales de obtener ingresos elevados.