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Volver a España después de trabajar en el extranjero puede parecer el inicio de una etapa más estable, pero para muchos autónomos el regreso implica enfrentarse a problemas que van mucho más allá de conseguir clientes.

La falta de liquidez y los retrasos en los pagos son dos de las principales dificultades que amenazan la supervivencia de los pequeños negocios.

Ese es el caso de Salva, un electricista sevillano que decidió regresar tras pasar dos años trabajando en Alemania.

Allí consiguió ahorrar dinero gracias a unos salarios más elevados y a una mayor capacidad de ahorro, con la idea de invertirlo en su propio proyecto empresarial de instalación de placas solares en Sevilla.

Sin embargo, la realidad que se encontró al empezar a trabajar por cuenta propia fue muy distinta a la que esperaba.

'Cobrar a 90 días te deja tieso'

Salva, a través de sus redes sociales, relató la situación que vivió durante los primeros meses de actividad. Su principal problema no era la falta de trabajo, sino el tiempo que tardaban algunos clientes en pagarle las facturas.

"Es terrible. Los pagos a 60 y 90 días me están dejando frito", explicó en el vídeo, cuando apenas llevaba unas semanas de funcionamiento con su empresa.

El electricista describió un escenario muy habitual entre pequeños profesionales de la construcción y las instalaciones: tener que comprar materiales, asumir los costes laborales y terminar la obra sin recibir el dinero hasta varios meses después.

"Cobrar a 60 o 90 días no solamente roza lo ilegal o es ilegal, sino que es que te deja tieso", lamentó.

Su denuncia coincide con lo que establece la Ley 3/2004 de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales. La norma fija un plazo general de pago de 30 días desde la recepción de la factura, ampliable por acuerdo entre las partes hasta un máximo de 60 días. Superar ese límite solo es posible en situaciones muy concretas previstas legalmente.

El problema de financiar

Salva resume su frustración con una frase que ha tenido una gran repercusión en redes sociales: "Si estás cobrando a 60 o 90 días, dejaste de ser el instalador de tu cliente y te convertiste en su banco".

Según explica, el desfase temporal entre gastos e ingresos puede ser letal para un autónomo que empieza desde cero. Los proveedores exigen el pago de materiales prácticamente al contado, mientras que algunos clientes pretenden aplazar la factura durante meses.

"Pongo el material, pongo la mano de obra y encima pongo el riesgo", afirma. Este problema afecta especialmente a los pequeños negocios con poca capacidad financiera.

Aunque una empresa pueda estar facturando cantidades importantes, si el dinero no entra a tiempo puede tener dificultades para pagar cuotas de autónomos, combustible, herramientas, seguros o nóminas.

La experiencia del electricista refleja una realidad conocida por muchas asociaciones de trabajadores autónomos, que llevan años reclamando un mayor control de la morosidad y sanciones efectivas para quienes incumplen sistemáticamente los plazos legales de pago.

Cobrar una parte por adelantado

Tras comprobar que el crecimiento de su negocio no garantizaba estabilidad económica, Salva decidió cambiar por completo su política de presupuestos.

"Esto no es normal ni sano. Puedes estar creciendo mucho, puedes estar facturando mucho, pero si no hay flujo de caja, estás perdido", explica.

Su nueva norma consiste en exigir un anticipo del 50% en obras inferiores a 10.000 euros y cobrar el 50% restante al finalizar los trabajos, con un plazo máximo de 15 días para el pago final.

Además, asegura que rechaza directamente los proyectos en los que le imponen plazos superiores a 30 días. “Lo siento, pero yo ahí no entro”, sostiene con firmeza.

Lejos de temer quedarse sin encargos, el electricista asegura que la demanda es muy elevada. "Faena hay de sobra porque no paro de echar trabajos para atrás porque no doy abasto", afirma.

Por eso, Salva aprovecha su experiencia para lanzar un mensaje a otros profesionales: no aceptar condiciones abusivas por miedo a perder contratos. "No pienso financiar a ninguno de mis clientes porque a mí nadie me financia. O se paga o no se instala", concluye.