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En España, la polémica en torno a las ayudas económicas continúa ocupando buena parte del debate público. Y es que, mientras para muchas personas estas prestaciones representan un respaldo esencial con el que afrontar situaciones económicas complicadas, otros consideran que pueden favorecer una dependencia prolongada de las conocidas popularmente como 'paguitas'.

El sistema de protección social español incluye medidas muy diversas, desde el Ingreso Mínimo Vital hasta el cheque de 200 euros dirigido a hogares con ingresos reducidos. A estas se suman las prestaciones por nacimiento y cuidado del menor, las ayudas vinculadas a la crianza o el subsidio destinado a personas mayores de 52 años, entre otros apoyos que alcanzan a millones de ciudadanos.

Dentro de este debate, se ha pronunciado Marta García, creadora de contenido y responsable del perfil de Ahorra con Marta en redes sociales. Durante su intervención en La Experiencia Podcast, la creadora de contenido y experta en finanzas aborda el funcionamiento de estas prestaciones y también alerta sobre lo que, a su juicio, se ha convertido en un mecanismo poco controlado que puede llevar a parte de la población a depender únicamente de ellas.

En su entrevista, la experta aclara que no está en contra de que existan ayudas públicas, aunque considera imprescindible vigilar su concesión y su funcionamiento. "Las ayudas me parecen que están genial pero controladas. No hay nada más que ver los datos en España para ver cómo estamos", asegura.

También señala que algunas mejoras salariales pierden efectividad cuando se comparan con el fuerte incremento del coste de vida. "A mí de qué me sirve que me hayan subido el salario mínimo 50 euros si el aceite de oliva por ejemplo en el súper cuesta cuatro veces más o si no puedo irme de vacaciones porque ahora está todo carísimo".

"El mejor subsidio es el trabajo"

La creadora de contenido concentra buena parte de su postura en una afirmación directa: "El mejor subsidio es el trabajo". Su crítica no se dirige a la existencia de estas prestaciones, sino a la forma en la que, según sostiene, se están concediendo y supervisando. "Creo que las ayudas están descontroladas y que no hay realmente un seguimiento y un filtro", asegura.

En su opinión, esta falta de vigilancia puede generar situaciones que resultan difíciles de comprender para quienes trabajan y cotizan. Entre los ejemplos que menciona se encuentran los casos de personas que reciben determinadas prestaciones sin haber contribuido anteriormente al sistema. "Si no has cotizado ni un año en tu vida… ¿por qué estás ganando más que una persona que trabaja?", plantea.

Aunque admite que existen circunstancias personales y económicas en las que el apoyo público resulta imprescindible, advierte de que estas ayudas no deberían transformarse en el principal sustento de una parte de la sociedad. "No funciona un país con gente que no trabaja, la gente tiene que generar y tiene que prosperar", afirma.

El paro como ayuda temporal

Marta García también se ha referido a las prestaciones por desempleo, de las que se benefician millones de ciudadanos en España. A su entender, esta herramienta debe servir como una protección económica durante una etapa concreta, pero no convertirse en una alternativa permanente al empleo.

"Yo entiendo que si tú has generado tengas un paro", explica, reconociendo que resulta razonable disponer de una prestación después de haber trabajado y cotizado. No obstante, considera que este respaldo debería emplearse para afrontar gastos urgentes mientras se busca una nueva oportunidad laboral.

"Tengo un respaldo por si tengo algo que pagar pero no puedo vivir de esto dos años sin trabajar porque eso es insostenible", concluye.

El debate se produce en un contexto en el que cerca de 1,8 millones de españoles dependen del sistema de prestaciones por desempleo, mientras que más de 2 millones de personas continúan inscritas como paradas. Un escenario que mantiene abierta la discusión sobre cómo equilibrar la protección social, el control de las ayudas y el acceso a un empleo estable.