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Tras décadas trabajando, son muchas las personas en España que ya cuentan los años que les faltan para jubilarse y para llegar a ese ansiado retiro. Sin embargo, la edad para ello seguirá aumentando el próximo año. Y es que, a partir de 2027, la edad ordinaria de jubilación pasará a situarse en 67 años para quienes no alcancen el periodo de cotización exigido.

En concreto, quienes hayan cotizado menos de 38 años y seis meses tendrán que esperar hasta los 67 años para acceder al 100 % de su pensión. En cambio, quienes superen ese tiempo cotizado podrán seguir jubilándose a los 65 años. Un cambio que afecta especialmente a quienes están cerca del final de su vida laboral y se preguntan si existe alguna alternativa para retirarse antes.

La respuesta es que sí, aunque solo en determinados supuestos. La legislación española contempla una modalidad de jubilación anticipada por causas no voluntarias que permite adelantar la retirada hasta cuatro años respecto a la edad ordinaria, siempre que se cumplan una serie de requisitos.

Cuándo es posible jubilarse a los 61

Aunque habitualmente se conoce como jubilación anticipada a los 61 años, no todos los trabajadores pueden acogerse a ella ni siempre exactamente a esa edad.

Esta modalidad, regulada en el artículo 207 de la Ley General de la Seguridad Social, está pensada para quienes han perdido su empleo por causas ajenas a su voluntad y tienen especiales dificultades para reincorporarse al mercado laboral.

Como la norma permite adelantar la jubilación hasta cuatro años respecto a la edad ordinaria que corresponda a cada trabajador, en algunos casos será posible acceder a ella desde los 61 años, mientras que en otros la edad será superior.

Requisitos exigidos por la Seguridad Social

Para poder solicitar esta modalidad de jubilación es necesario acreditar, en primer lugar, 33 años de cotización efectiva. De ese periodo, al menos dos años deben encontrarse dentro de los quince anteriores a la solicitud.

Además, la normativa permite computar hasta un año del servicio militar obligatorio o de la prestación social sustitutoria para alcanzar ese mínimo de cotización.

Otro requisito imprescindible es permanecer inscrito como demandante de empleo durante, al menos seis meses antes de presentar la solicitud. Esto significa que la jubilación no puede tramitarse inmediatamente después del despido, sino que será necesario permanecer ese tiempo inscrito en los servicios de empleo.

No vale cualquier despido y la cuantía se reduce

La pérdida del empleo debe producirse por alguna de las causas expresamente previstas por la ley. Entre ellas figuran los despidos colectivos por motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción, los despidos objetivos, la extinción del contrato por concurso de acreedores, el fallecimiento o la jubilación del empresario cuando se trata de un autónomo con trabajadores, así como los supuestos de fuerza mayor reconocidos por la autoridad laboral.

También pueden acogerse quienes hayan extinguido voluntariamente su contrato como consecuencia de modificaciones sustanciales de sus condiciones de trabajo, traslados geográficos o en el caso de las mujeres, por ser víctimas de violencia de género o violencia doméstica.

Cuando la jubilación deriva de un despido colectivo u objetivo, la Seguridad Social también exige acreditar que el trabajador ha recibido la indemnización correspondiente o en su defecto, demostrar que ha iniciado una reclamación judicial para solicitar su pago o impugnar el despido.

Acceder a esta modalidad de jubilación tiene una consecuencia importante: la cuantía de la pensión se reduce mediante la aplicación de los llamados coeficientes reductores.

El porcentaje dependerá tanto del tiempo que se adelante la jubilación como de los años cotizados por cada trabajador. En función de cada caso, la reducción puede oscilar aproximadamente entre el 0,5 % y el 30 %.

Por ese motivo, antes de solicitar una jubilación anticipada conviene valorar cuidadosamente cómo afectará esa decisión a la pensión que se percibirá durante el resto de la vida, especialmente cuando la diferencia de esperar unos meses puede traducirse en una reducción menor.