El Parlamento Europeo ha aprobado la reforma de los derechos de los pasajeros aéreos que garantiza que los niños menores de 14 años puedan sentarse junto a sus padres o acompañantes sin coste adicional.
La medida, negociada durante más de una década, afecta también a otros pasajeros considerados vulnerables. Las personas con discapacidad o movilidad reducida y las mujeres embarazadas tendrán derecho a viajar junto a su acompañante sin tener que abonar un recargo por la asignación del asiento.
La reforma salió adelante en Estrasburgo con una amplia mayoría, por lo que el Consejo de la Unión Europea deberá ratificar ahora el texto, previsiblemente a comienzos de agosto.
Después, el reglamento entrará en vigor 20 días tras su publicación en el Diario Oficial de la UE, aunque su aplicación efectiva llegará un año más tarde para dar margen de adaptación a Estados y compañías.
Indemnización inmediata
Uno de los puntos más sensibles de la negociación era el régimen de compensaciones por retrasos, cancelaciones o denegaciones de embarque. Finalmente, la Eurocámara ha logrado mantener el umbral actual.
Los pasajeros conservarán el derecho a reclamar una indemnización cuando el retraso supere las tres horas y las cuantías seguirán dependiendo de la distancia del vuelo.
Serán 250 euros para trayectos de hasta 1.500 kilómetros; 400 euros para vuelos dentro de la UE de más de 1.500 kilómetros y para otros trayectos de entre 1.500 y 3.500 kilómetros; y 600 euros para los vuelos más largos.
La norma introduce, no obstante, algunos matices. Las aerolíneas podrán reducir en un 50% la compensación en determinados trayectos largos si ofrecen un transporte alternativo hasta el destino final o si el retraso a la llegada no supera las cuatro horas.
También se actualiza la lista de circunstancias extraordinarias que eximen a las compañías de pagar indemnización. Entre ellas figuran catástrofes naturales, guerras, meteorología adversa, pasajeros conflictivos o huelgas en aeropuertos, servicios de navegación aérea y asistencia en tierra.
Billetes más claros
La reforma también aborda una de las quejas más frecuentes de los viajeros: el equipaje de mano. Los pasajeros tendrán derecho a llevar a bordo sin coste adicional un artículo personal pequeño, como un bolso o una mochila.
En el caso de la maleta de cabina, las aerolíneas y plataformas de reserva deberán mostrar desde el inicio del proceso el precio del billete con ese equipaje incluido. A la vez, las compañías podrán ofrecer tarifas más baratas para quienes decidan viajar sin equipaje de mano.
El objetivo es que el consumidor pueda comparar precios de forma clara y no descubra cargos añadidos al final de la compra. La norma no elimina todos los suplementos, pero obliga a que sean más visibles y comprensibles.
También se refuerzan los derechos en caso de incidencia. Las compañías deberán seguir asistiendo a los pasajeros en tierra, con bebidas cada dos horas de espera, comida a partir de las tres horas y alojamiento en hotel cuando sea necesario en grandes retrasos.
Facilidades para reclamar
Los reembolsos y compensaciones deberán ser más ágiles. Si el pasajero elige recuperar el dinero en lugar de aceptar transporte alternativo, el pago tendrá que tramitarse de forma automática. Además, las aerolíneas deberán informar de manera clara sobre cómo reclamar en un plazo de cuatro días tras la finalización del viaje.
Los viajeros dispondrán de nueve meses para presentar su solicitud. Una vez recibida, la aerolínea tendrá 30 días para pagar o explicar por qué deniega la compensación.
La reforma también prohíbe cobrar por corregir errores ortográficos en el nombre de la reserva o por obtener una tarjeta de embarque impresa si el pasajero ya ha facturado. Con estos cambios, Bruselas busca cerrar una etapa de incertidumbre y reforzar derechos básicos en plena temporada alta de viajes.
