Las altas temperaturas que está dejando el verano vuelven a poner a prueba a millones de conductores en España. Subirse a un coche que ha permanecido varias horas al sol puede convertirse en una experiencia muy incómoda y, en esos primeros minutos, surge una duda que se repite cada año.
Muchos optan por bajar las ventanillas para refrescar el habitáculo de forma natural y evitar encender el aire acondicionado desde el primer momento, convencidos de que así reducirán el consumo de combustible. Sin embargo, lo que parece una decisión lógica no siempre es la más eficiente.
De acuerdo con el mecánico Juan José, de Talleres Ebenezer, la respuesta depende, sobre todo, de la velocidad. En los desplazamientos urbanos, bajar las ventanillas puede ser la alternativa más eficiente, mientras que en autopista ocurre justo lo contrario.
Por qué las ventanillas abiertas pueden salir más caras
Existe la creencia de que el aire acondicionado siempre dispara el consumo y que, siempre que sea posible, resulta más económico conducir con las ventanillas bajadas. Sin embargo, esta afirmación solo es cierta en determinadas circunstancias.
Cuando el vehículo circula a baja velocidad, abrir las ventanillas suele ser la alternativa más eficiente, pero esa situación cambia completamente al incorporarse a una carretera rápida o a una autopista.
La explicación está en la aerodinámica, ya que un coche está diseñado para que el aire fluya alrededor de su carrocería con la menor resistencia posible, pero al bajar las ventanillas ese flujo deja de ser uniforme y se generan turbulencias dentro y alrededor del vehículo, lo que aumenta la resistencia al avance y obliga al motor a realizar un mayor esfuerzo para mantener la velocidad.
Ese fenómeno, conocido popularmente como el "efecto paracaídas", provoca que el consumo de combustible pueda incrementarse entre un 10 % y un 20 % cuando se circula por encima de los 90 o 100 kilómetros por hora.
En esas condiciones, mantener las ventanillas abiertas resulta menos eficiente que utilizar el aire acondicionado con una intensidad moderada.
Aunque el sistema de climatización también necesita energía para funcionar, su impacto suele ser menor en carretera.
El compresor del aire acondicionado obtiene la energía directamente del motor en los vehículos de combustión, lo que supone un aumento del consumo que normalmente oscila entre un 5 % y un 15 %, dependiendo del modelo, la temperatura exterior o la potencia del sistema.
Por ese motivo, los mecánicos recomiendan no dejarse llevar por la intuición. En un viaje largo por autopista, utilizar el aire acondicionado de forma moderada suele ser la opción que menos combustible consume, además de ofrecer un mayor confort para los ocupantes del vehículo.
Cómo reducir el consumo sin renunciar al confort
Los especialistas también recuerdan que existen pequeños gestos que ayudan a mantener una temperatura agradable sin disparar el consumo energético.
Uno de los más efectivos consiste en ventilar el coche durante unos instantes antes de arrancar, permitiendo que salga parte del aire acumulado en el interior. De esta forma, el sistema de climatización tendrá que realizar un esfuerzo menor para alcanzar la temperatura deseada.
Imagen de un perro asomándose por la ventanilla de un coche.
También resulta recomendable utilizar el modo de recirculación del aire una vez que el habitáculo ya se ha enfriado. Así se evita introducir continuamente aire caliente del exterior y el compresor trabaja con menos intensidad.
Otro aspecto importante es no ajustar temperaturas excesivamente bajas. Configurar el climatizador entre los 23 y los 24 grados suele ofrecer un buen equilibrio entre confort y eficiencia, además de reducir el esfuerzo del sistema frente a quienes intentan enfriar el coche seleccionando temperaturas muy inferiores.
