La vivienda se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la emancipación juvenil en España. Según el último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, la tasa de jóvenes que vive fuera del hogar familiar se sitúa en apenas el 14,5%, el dato más bajo desde que existen registros.
Mientras la edad media para independizarse ya supera los 30 años, el precio medio de la vivienda ronda actualmente los 2.795 euros por metro cuadrado. En Madrid, el metro cuadrado supera los 4.000 euros de media y en Barcelona rebasa los 5.200 euros, lo que obliga a muchos compradores a disponer de importantes ahorros previos para poder acceder a una hipoteca.
Por este motivo, comprar una casa antes de los 30 años se ha convertido casi en una excepción. Sin embargo, todavía existen jóvenes que logran dar el paso gracias al apoyo familiar, a una situación laboral estable o a programas públicos específicos.
Es el caso de Rocío, una veinteañera madrileña que ha compartido en redes sociales cómo consiguió adquirir su primera vivienda gracias al programa Mi Primera Vivienda de la Comunidad de Madrid.
El programa que permite financiar hasta el 95% de la vivienda
El programa de Mi Primera Vivienda, impulsado por la Comunidad de Madrid, es una iniciativa destinada a facilitar el acceso a la compra de una casa a jóvenes y familias que, aunque cuentan con ingresos suficientes para hacer frente a una hipoteca, no disponen del ahorro necesario para asumir la entrada inicial.
En sus redes sociales, Rocío explica que gracias a este plan pudo obtener una financiación equivalente al 90% del valor de la vivienda, una cifra muy superior a la que conceden las entidades bancarias.
Habitualmente, estas entidades financian alrededor del 80% del precio de compra de una vivienda. Esto obliga a los compradores a contar previamente con un ahorro equivalente al 20% restante, además de los gastos asociados a la operación.
Para muchos jóvenes, reunir esa cantidad supone el principal obstáculo. Precisamente por eso, el programa autonómico trata de salvar esa barrera, permitiendo que determinados perfiles puedan acceder a una financiación de hasta el 95% del valor de tasación o del precio de compraventa, siempre que sea inferior.
En el caso de Rocío, el requisito que le permitió acceder al plan fue la edad. La joven se encontraba dentro del tramo establecido por la Comunidad de Madrid, que contempla a personas de entre 18 y 40 años.
Además, el programa también incluye otros supuestos prioritarios, como las familias numerosas, las familias monoparentales o quienes hayan tenido o adoptado un hijo recientemente.
La joven relata que el proceso comenzó como el de cualquier comprador. Primero visitó la vivienda y, tras comprobar que encajaba con lo que buscaba, formalizó una reserva de 3.000 euros a través de la inmobiliaria. Esa cantidad, explica, se descontaría posteriormente del precio final de la compraventa.
Una vez reservada la vivienda acudió directamente a su banco habitual para exponer su situación y consultar la posibilidad de acogerse al programa regional.
La entidad estudió tanto las características de la vivienda como el perfil económico de Rocío y concluyó que cumplía las condiciones exigidas para acceder a la financiación.
Aunque el programa facilita el acceso a la hipoteca, la última palabra siempre la tiene el banco. Las entidades financieras continúan realizando un análisis de solvencia para determinar la capacidad de endeudamiento del comprador.
Entre otros aspectos, evalúan los ingresos mensuales, la estabilidad laboral, el nivel de endeudamiento previo y la capacidad para asumir las futuras cuotas hipotecarias.
Rocío también tuvo que afrontar el habitual contrato de arras, un paso imprescindible en la mayoría de operaciones inmobiliarias.
En su caso, lo firmó trece días después de reservar la vivienda y entregó 9.000 euros como señal. Posteriormente comenzó la fase más técnica del proceso, con la tasación del inmueble, la emisión del certificado energético y la revisión definitiva de la documentación por parte del banco.
La tasación desempeña un papel fundamental porque determina el valor oficial de la vivienda. Si la valoración resulta inferior al precio pactado, el comprador puede verse obligado a aportar más dinero.
En el caso de Rocío, la tasación fue favorable, ya que el inmueble fue valorado en 5.000 euros más del precio acordado, evitando así posibles complicaciones.
Otro momento clave llegó con la firma del acta de transparencia ante notario. Este trámite, obligatorio desde la entrada en vigor de la actual Ley Hipotecaria, tiene como finalidad garantizar que el comprador conoce perfectamente las condiciones del préstamo antes de firmarlo.
Durante esta comparecencia, el notario explica todos los detalles de la hipoteca y comprueba que el futuro propietario comprende las obligaciones que asume.
Finalmente, el 8 de enero Rocío acudió a la notaría para formalizar tanto la hipoteca como la compraventa. Ese mismo día recibió las llaves de su nueva vivienda.
Desde la primera visita al inmueble hasta la firma definitiva transcurrieron apenas dos meses y dieciocho días, un plazo relativamente rápido dentro del mercado inmobiliario actual.
