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En España, conseguir un nuevo empleo suele ir acompañado de un trámite bastante temido y que genera muchas dudas entre los trabajadores: el período de prueba. Se trata de la fase inicial del contrato en la que tanto la empresa como el empleado pueden comprobar si la relación laboral funciona antes de consolidarse definitivamente.

Durante ese tiempo, cualquiera de las dos partes puede poner fin al contrato sin necesidad de alegar una causa concreta ni abonar una indemnización. Precisamente por ello, conocer cuál es la duración máxima permitida es especialmente importante antes de firmar dicho contrato de trabajo.

Los datos reflejan además que este mecanismo tiene cada vez más peso en el mercado laboral. Y es que, según las estadísticas de la Seguridad Social, las empresas finalizaron más de un millón de contratos en 2025 porque el trabajador no superó el periodo de prueba, una cifra superior a la registrada tanto en 2024 como antes de la reforma laboral, según datos de la Seguridad Social.

Cuánto puede durar un periodo de prueba

El artículo 14 del Estatuto de los Trabajadores establece que el periodo de prueba puede pactarse siempre por escrito y respetar los límites fijados por el convenio colectivo que resulte aplicable. Cuando el convenio no establece una duración concreta, es la propia normativa la que marca los plazos máximos.

En el caso de los técnicos titulados, el periodo de prueba puede alcanzar hasta seis meses. Para el resto de trabajadores, el límite general es de dos meses.

No obstante, existe una excepción para las empresas de menos tamaño. Si la plantilla no supera los 25 empleados, el periodo de prueba de los trabajadores que no sean técnicos titulados podrá ampliarse hasta un máximo de tres meses.

En los contratos temporales cuya duración no exceda de seis meses, el periodo de prueba no podrá superar un mes, salvo que el convenio colectivo disponga otra cosa.

Cuándo no puede establecerse

La normativa fija límites para evitar un uso indebido de esta figura. Por esta razón, será nulo establecer un nuevo periodo de prueba cuando el trabajador ya ha desempeñado anteriormente funciones dentro de la empresa.

Con independencia del tipo de contrato que hubiera tenido con anterioridad.

Qué derechos mantiene el trabajador

Aunque el contrato se encuentre todavía en periodo de prueba, el empleado conserva prácticamente los mismos derechos y obligaciones que el resto de la plantilla.

La principal diferencia es que, mientras dure esta fase, tanto la empresa como el trabajador pueden extinguir la relación laboral sin necesidad de preaviso ni indemnización.

La ley también ofrece una protección específica frente a la discriminación. Por ejemplo, la empresa no puede extinguir válidamente el contrato durante el periodo de prueba por motivos relacionados con el embarazo, salvo que existan causas ajenas a esa circunstancia.

Si el periodo de prueba finaliza sin que ninguna de las partes decida poner fin al contrato, la relación laboral continúa con normalidad y ese tiempo se suma a la antigüedad del trabajador en la empresa.

Cuándo puede interrumpirse

Existen determinadas situaciones en las que el cómputo del periodo de prueba puede quedar suspendido, siempre que ambas partes lo hayan acordado previamente.

Entre ellas se encuentran la incapacidad temporal, el nacimiento o cuidado de un hijo, la adopción, el acogimiento o las situaciones de riesgo durante el embarazo, entre otros supuestos previstos por la legislación laboral.