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Cuando hablamos de la gastronomía a nivel global, podemos encontrarnos con algunas elaboraciones que guardan ciertas similitudes y que a menudo son confundidas, como sucede con el San Jacobo o la milanesa, aunque hay otros muchos ejemplos.

En esta ocasión nos centramos en un plato por el que muchos expertos gastronómicos consideran que Suiza le da una lección a España en esta elaboración, y es que, para ellos, el San Jacobo no se hace con jamón de York, sino con ternera.

Este es uno de los puntos clave del Cordon Bleu, un plato de carne que tradicionalmente se prepara con ternera y que consiste en un filete relleno de jamón y queso, que luego se empana y se cocina frito o al horno.

Los orígenes del Cordon Bleu

Aunque se suele pensar que el Cordon Bleu es una invención francesa por su nombre, su origen se remonta a Suiza, concretamente hacia los años 40 del siglo XX, tal y como aseguran algunos historiadores gastronómicos.

Se trataba de un filete de ternera empanado relleno de queso y jamón, siendo una adaptación del clásico schnitzel vienés. Francia adoptó rápidamente esta receta y la perfeccionó al estilo de su cocina, incorporando técnicas refinadas y productos de alta calidad.

De hecho, fue en Francia donde el plato empezó a popularizarse con el nombre de "cordon bleu", siendo muy famoso tanto en hogares particulares como en restaurantes. Hoy en día, la receta ha evolucionado en diferentes direcciones y, según el país, se pueden encontrar distintas variaciones.

Su primera aparición tuvo lugar, según los expertos, a bordo de un transatlántico de bandera suiza llamado Bremen, un barco que cruzó el océano en tiempo récord y que lo condecoraron con un premio que era una cinta azul.

El capitán, para celebrar el premio, ordenó al chef que creara un plato especial, con la condición de que llevase queso, que junto al chocolate es el producto por excelencia de Suiza, convirtiéndose en un pilar de su identidad cultural.

El cocinero respondió preparando un filete de carne con queso, rebozado con pan rallado y frito hasta que el queso comenzase a asomarse un poco, y presentó su elaboración con el nombre de "Cordon Bleu" (cinta azul) en honor al precio recibido.

Su éxito fue tal que se convirtió en un plato cada vez más popular, hasta pasar a ser un clásico de la cocina internacional que se disfruta alrededor de todo el planeta. Aunque la receta original se prepara con ternera, hay quienes lo preparan con carne de cerdo, de pollo o de pavo.

Se trata de una receta versátil, que admite diferentes tipos de carne, pero también infinidad de rellenos para colocar, de manera que se puede adaptar a los gustos y preferencias de cada cocinero y comensal.

Cómo preparar el Cordon Bleu

Para preparar Cordon Bleu para cuatro personas, se necesitan los siguientes ingredientes:

  • 4 filetes de ternera que sean suficientemente amplios para poder doblarlos por la mitad.
  • 4 lonchas de jamón cocido
  • 200 gramos de queso gruyere o cualquier otro queso que se pueda fundir en taco
  • Aceite de oliva o girasol para freír.
  • Dos huevos talla M
  • Pan rallado
  • Harina de trigo

Para prepararlo, se comienza extendiendo los filetes de ternera sobre una tabla y se golpean con un martillo, mazo o similar para que se ablanden y queden planos y estirados. De esta forma, adoptarán la forma que se necesita para esta preparación.

A continuación, se cubre cada filete con una loncha de jamón cocido y se corta el queso en tacos para colocarlo sobre el jamón. Hay que buscar que el propio jamón cubra el queso por los extremos para que así haga de barrera y no se salgan al freír los cordon bleu.

Ahora se cubre la otra mitad del filete de ternera y se presionan los laterales para que queden bien apretados y no se abran o se deshagan. Salpimentar por ambos lados antes de proceder al rebozado.

Hecho lo anterior, llega el momento de poner en un plato la harina, en otro los huevos batidos y en otro el pan rallado. Con todo listo, se pasa cada cordon bleu por cada uno de los platos, incluido por los laterales.

Primero se pasa por la harina, sacudiendo un poco para eliminar el exceso, para luego pasarlo por el plato con huevo por todos los lados y, finalmente, se pasa por el pan rallado. Según se van pasando, se colocan en otro plato.

Después de rebozarlos, se llevan los cordon bleu a la nevera durante al menos una hora para que estén firmes en el momento de freírlos. Si no se tiene tanto tiempo, se pueden introducir 10-15 minutos en el congelador o incluso freírlos directamente, pero con mucho cuidado para que no se abran.

Ahora solo hay que freírlos, para lo que hay que calentar abundante aceite en una sartén (sin que llegue a humear) y se introducen los cordon bleu con cuidado de que no estén unos encima de otros, y se cocinan durante 4-5 minutos.

Cuando estén dorados por debajo, se les da la vuelta y se cocinan otros 3-4 minutos por el otro lado. Según vayan estando listos, se sacan de la sartén y se ponen en un plato cubierto con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.

Finalmente, llévalos a la mesa calientes y recién hechos, nada más freírlos, para poder disfrutar de su exquisita textura y sabor.