- Total: 50 min
- Comensales: 8
La salsa brava es una de las salsas picantes más populares del recetario español, caracterizada por su color rojizo y anaranjado y su versatilidad. A pesar de lo que se cree, la receta clásica no incluye tomate, tal y como deja claro la chef Begoña Rodrigo.
En su lugar, la cocinera tiene claro que hay que elaborarla con 10 gramos de pimentón, 100 gramos de ajo y un litro de caldo de jamón, siendo tres ingredientes clave para poder obtener un gran resultado final.
Esta salsa se usa principalmente para bañar las clásicas patatas bravas, formando así una de las tapas más populares de la gastronomía española. Sin embargo, su enorme versatilidad hace que se use para dar un toque picante a otros platos.
Concretamente, se utiliza con carnes y embutidos (albóndigas, alitas de pollo, longaniza…), pescados (mejillones al vapor, emperador a la plancha…), verduras y guarniciones (parrilladas de verduras, ensaladillas…) y huevos (huevos fritos, tortillas), entre otros.
Hoy en día, las patatas bravas son, sin lugar a dudas, un clásico de la gastronomía española y para muchos la mejor tapa que se puede disfrutar en los restaurantes de nuestro país, y todo ello gracias a una receta basada en una salsa muy sencilla de preparar.
Cómo conseguir la mejor salsa brava
A la hora de preparar una buena salsa brava, se puede optar por distintos ingredientes, niveles de picante y maneras de elaborarla, que varían en función de la región y de quién lo prepare, lo que además da pie a ciertos debates con respecto a la receta auténtica.
Donde se encuentran las principales diferencias entre unas y otras es en la salsa, y es que mientras que algunos apuestan por una base de tomate o una mezcla de mayonesa y salsa picante, otros prefieren una receta basada en caldo, pimentón y vinagre.
Este último es el caso de grandes chefs que prefieren evitar usar tomate y en su lugar ponerle pimentón, ajo y caldo de jamón, consiguiendo de esta forma un toque especial que no deja a nadie indiferente.
Salsa brava de Begoña Rodrigo
- 1 litro de caldo de jamón
- 400 g de cebollas rojas
- 230 ml de aceite de oliva virgen extra
- 100 g de ajos
- 100 ml de vino blanco
- 20 guindillas sin pepitas
- 10 g de harina
- 5 g de pimentón dulce
- 5 g de pimentón picante
Paso 1
Calentar el aceite de oliva en una olla y añadir los ajos picados y las guindillas sin pepitas. Cocinar a fuego medio.
Paso 2
A mitad de la cocción, incorporar las cebollas rojas picadas en trozos medianos y seguir cocinando a fuego medio hasta que estén bien doradas.
Paso 3
Añadir los pimentones (dulce y picante) junto con la harina y cocinar durante 3-4 minutos.
Paso 4
Verter el vino blanco y dejar que el alcohol se evapore durante un par de minutos.
Paso 5
Incorporar el caldo de jamón, tapar la olla y cocinar a fuego suave durante 30 minutos.
Paso 6
Triturar la preparación y pasarla por un colador para obtener una salsa fina.
Paso 7
Llevar de nuevo a ebullición, rectificar el punto de sal si es necesario y servir sobre las patatas o la preparación deseada.
Los orígenes de la salsa brava
En el inmenso mundo gastronómico existen algunos condimentos y preparaciones que no solo destacan por su sabor, sino por la historia que los rodea, y es precisamente lo que sucede con la salsa brava, un acompañamiento picante que ha logrado conquistar a paladares alrededor de todo el planeta.
Se cree que la salsa brava tiene sus orígenes en la región de Madrid, donde desde hace siglos se convirtió en un básico de las tabernas y bares tradicionales. La mezcla de tomate, pimentón, ajo y otras especias, junto con la potencia del vinagre, creaba una salsa que combinaba perfectamente con otros ingredientes.
De esta forma se popularizaron las patatas bravas, un delicioso plato de patatas fritas cortadas en cubos y que generalmente se sirven acompañadas de salsa brava y alioli, siendo desde hace mucho tiempo algunas de las tapas favoritas de la gastronomía española.
Se cuenta que la salsa brava fue originalmente creada como una forma de darle un toque extra de sabor y emoción al plato humilde pero lleno de sabor. Sin embargo, a pesar de ello, el verdadero origen de esta salsa se desconoce y sigue siendo objeto de debate entre los expertos culinarios.
Hay quienes sugieren que su creación se encuentra relacionada con la influencia árabe en la cocina española, ya que el uso de especias y sabores intensos es un rasgo característico de la cocina árabe.
No obstante, hay quienes argumentan que su origen se relaciona en mayor medida con la cocina de otras regiones españolas como Andalucía o Cataluña, donde podemos encontrar algunas variaciones de la salsa brava.
Más allá de su origen exacto, lo que sí se puede afirmar con rotundidad es que la salsa brava ha trascendido fronteras hasta convertirse en un básico de la cocina internacional. Por lo tanto, no solo en España, sino que en el resto del mundo podemos encontrar distintas versiones de salsa brava.
Su gran versatilidad y su capacidad para añadir un toque picante a los platos la han convertido en un imprescindible para miles de personas.
