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Comprar una vivienda en España se ha convertido en un auténtico reto, especialmente para quienes cuentan con ingresos más ajustados y para los más jóvenes. El encarecimiento del mercado inmobiliario en los últimos años y las exigencias de los bancos dificultan cada vez más ese acceso al sector inmobiliario.

Sin embargo, existen fórmulas para acceder a una hipoteca, incluso para aquellas personas con sueldos cercanos a los 1.200 euros mensuales.

En este contexto, los expertos insisten en que la capacidad de compra, más allá de depender del valor del inmueble, depende en gran parte del equilibrio entre ingresos, ahorro previo y condiciones de financiación.

Tanto el asesor financiero Ricardo Gulias como la experta Eli Defferary comparten la idea de que el margen es limitado, pero no imposible.

Gulias lo resume con una regla básica en uno de sus vídeos y que aplican la mayoría de entidades financieras: "No debes destinar más del 35% de tu salario al pago de la hipoteca". En términos prácticos, esto se traduce en una cuota máxima de unos 420 euros al mes.

Un umbral fundamental, ya que permite asumir el préstamo sin poner en riesgo la estabilidad económica del comprador. Por su parte, Defferary explica que aunque tradicionalmente se habla de un 30% de endeudamiento, en la práctica este porcentaje puede ampliarse ligeramente en función del perfil del solicitante.

"Si lo calculamos al 30%, la cuota sería de 360 euros y al 35%, subiría a 420 euros", detalla. Esta diferencia, aparentemente pequeña, tiene un impacto directo en el importe total que el banco estaría dispuesto a financiar.

Con estas condiciones sobre la mesa, la experta concreta cifras. Con un tipo de interés fijo del 3,5% a 30 años y una financiación del 80%, una cuota de 360 euros permitiría acceder a una hipoteca aproximada de 80.000 euros. Traducido al precio total del inmueble, el techo se situaría en torno a los 100.000 euros, una cifra que coincide con las estimaciones de Gulias.

Ahorro previo necesario

Sin embargo, hay un factor que condiciona de forma decisiva la operación: el ahorro previo. "Tendrás que tener ahorrado un mínimo del 10% de impuesto de transmisión patrimonial, 10% de entrada y el 3% de gastos", explica el asesor.

En total, esto supone disponer de unos 23.000 euros antes de firmar la compra, una barrera importante para muchos potenciales compradores.

Hipotecas al 100 % más gastos

Aun así, existen alternativas que pueden facilitar el acceso a la vivienda. Ricardo Gulias destaca las hipotecas al 100% más gastos como una opción posible, aunque cada vez menos frecuente.

Para acceder a ellas es imprescindible cumplir ciertos requisitos: estabilidad laboral —generalmente con contrato indefinido—, ingresos suficientes para no superar el 35% de endeudamiento y cierto margen de ahorro para imprevistos.

Además, en los últimos años han ganado peso las ayudas públicas, especialmente dirigidas a jóvenes. Algunas comunidades autónomas ofrecen avales que cubren parte del préstamo, reduciendo así la necesidad de aportar una entrada elevada y facilitando el acceso a la financiación completa.

En definitiva, comprar una vivienda con un salario de 1.200 euros en España sigue siendo complicado, pero no imposible. La clave pasa por ajustar expectativas, conocer con precisión los límites financieros y contar con un buen colchón de ahorros y asesoramiento profesional que permita tomar decisiones realistas.