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Desde hace años, la infidelidad no se mide únicamente en el plano físico. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), más del 64 % de los españoles considera infidelidad mantener conversaciones subidas de tono a través de mensajes y un más del 76 % piensa que mantener relaciones sexuales virtuales también es una traición.

Los datos se vuelven más alarmantes teniendo en cuenta que, según diversas encuestas sociológicas, alrededor de uno de cada tres españoles reconoce haber sido infiel en algún momento de su vida dentro de una relación estable.

Aunque décadas atrás las cifras de infidelidad podían ser similares, hoy estas conductas son mucho más visibles debido al peso de las redes sociales. Tener a otras personas al alcance de la mano, poder interactuar de forma constante y dejar rastro digital ha hecho, según muchos expertos, que sea más fácil ser infiel y también más fácil ser descubierto.

En este contexto, el debate sobre dónde está el límite es cada vez más recurrente. ¿Hablar con un ex es una falta de respeto? ¿Un "me gusta" puede ser una señal de deslealtad? La línea es difusa para muchos, pero hay quienes lo tienen muy claro, como Ana Mena.

La relación de Ana Mena con Óscar Casas

Ana Mena es una de las artistas españolas más influyentes y exitosas de su generación. Nacida en Málaga en 1997, se lanzó al mundo de la música en 2004 cuando sacó su primer sencillo Esta es mi ilusión; sin embargo, fue más tarde cuando se hizo conocida para muchos, ya que ganó My Camp Rock 2.

Con el paso de los años y gracias a singles como Un clásico, Ahora lloras tú o Música ligera, la malagueña se consolidó como una de las voces más reconocibles del pop hispano, combinando su exitosa carrera musical con una notable faceta interpretativa.

De hecho, fue precisamente gracias a esta faceta como no solo logró su primer gran papel protagonista en Ídolos, la película del director británico Mat Whitecross estrenada en cines españoles el 23 de enero, sino que también encontró el amor.

Fue entre rodaje y rodaje cuando Ana Mena y Óscar Casas, también protagonista de la película, comenzaron a conocerse. Desde entonces, no se han separado y actualmente forman una de las relaciones más mediáticas y seguidas del panorama artístico español.

Dicha química se ha trasladado a los medios de comunicación durante la promoción de la película, donde han abordado temas personales, incluido el amor y la confianza en pareja, llevando el debate de lo privado a lo público.

Fue precisamente en una de estas conversaciones, en Los 40 Anda Ya, donde surgió el tema de la infidelidad y, específicamente, de cómo ciertas actitudes en redes sociales pueden ser interpretadas como una forma de traición.

Redes sociales y límites de la infidelidad

Mientras que Óscar Casas ha interpretado algunas señales como parte del juego social sin atribuirles un significado grave, Ana Mena ha sido mucho más directa y tajante.

Ante la pregunta sobre si que tu pareja dé "likes" repetidamente a la misma persona puede considerarse infidelidad, Mena no dejó lugar a dudas: "Ahí hay algo que huele raro. A mí es que los me gusta, me tocan un poquito las narices. No es tu primo ni tu prima, no es tu amigo ni tu amiga… así que no", afirmó la cantante.

Con estas palabras deja claro que, para ella, no se trata únicamente de interacciones digitales superficiales, sino de señales que pueden revelar una falta de lealtad y respeto y, según las encuestas, no es la única que lo piensa.

Las plataformas digitales han modificado profundamente cómo nos relacionamos. Lo que antes se reducía a encuentros cara a cara o conversaciones telefónicas, ahora está mediado por likes, comentarios y mensajes que pueden quedar registrados indefinidamente.

La mayoría de los encuestados en estudios recientes sitúa ciertas conductas virtuales, como mantener conversaciones íntimas con terceros a través de redes, dentro de lo que consideran una forma de infidelidad.

Sin embargo, estas percepciones varían ampliamente según la edad, el género y las experiencias personales, lo que indica que los límites de lo aceptable siguen siendo objeto de negociación y debate entre las parejas.

Las redes sociales han facilitado que se multipliquen las oportunidades de interacción con personas ajenas a la relación principal. Esto puede traducirse en tentaciones, pero también en malentendidos que, lejos de ser infidelidades en el sentido tradicional, ponen a prueba la confianza y la comunicación entre las parejas.

Las interacciones aparentemente inocentes —como comentar o reaccionar repetidamente a publicaciones de terceros— pueden ser interpretadas de maneras muy diferentes dependiendo del contexto, la historia emocional de cada persona o las normas internas de cada relación.