Noelia Tomé logró cumplir su sueño de montar su propio negocio de pastelería y lo hizo realidad con tan solo 24 años. Su pasión por la repostería venía de lejos, pero también influyó el ambiente emprendedor en el que creció. Y es que, tanto su madre como su padre habían sido autónomos y gestionado sus propios negocios.
Impulsada por esa inspiración familiar y tras años de formación y experiencia, Noelia decidió apostar por una propuesta diferente en Viladecans, combinando la pastelería artesana con una cafetería con identidad propia.
Desde el primer momento, su negocio fue un éxito. Llegó a contar con hasta 15 empleados y con una facturación que no dejaba de aumentar. Sin embargo, el desgaste emocional del día a día, el escaso margen de beneficio que le quedaba tras pagar sueldos y materias primas, así como la situación que rodeó a la pandemia del Covid, acabaron por empujarla hacia un nuevo camino en solitario: la pastelería con venta online y la creación de contenido.
Un cambio que le ha dado la visibilidad necesaria para seguir un nuevo camino dentro del mundo de la pastelería, con mayor estabilidad, calidad y control sobre su vida. Hoy, su cuenta de Instagram @bakerybynoelia acumula cerca de 500.000 seguidores, donde comparte de forma habitual recetas y consejos. Pero ha sido a través del podcast de Eric Ponce donde Noelia ha repasado su trayectoria, desde los inicios hasta su salto al mundo digital.
Durante el último año al frente de su pastelería-cafetería, Noelia Tomé llegó a facturar 500.000 euros. Sin embargo, como ella misma reconoce, esta cifra no se traducía en ganancias reales. "Realmente estábamos moviendo mucho dinero, pero de beneficio igual me quedaban 15.000 o 20.000 euros". Un desequilibrio que, junto con el desgaste emocional, acabó por empujarla a dar ese giro radical en su vida profesional.
Los comienzos de su negocio
"Empecé con 18 años en todo este mundillo de la pastelería, empecé en una pastelería más tradicional y después monté mi negocio de pastelería y cafetería", cuenta.
Fue en 2016 cuando decidió abrir su propio local, primero ayudada por su propia familia y pareja, ayudando en el negocio. Una propuesta artesanal que despegó desde el primer momento.
Noelia Tomé pasó de 15 a un trabajador y a ganar el doble
"Desde el minuto cero funcionó muy bien. Lo hacíamos todo allí, era artesanal". En poco tiempo, el equipo creció y en 2020 ya eran seis personas contratadas.
Sin embargo, la llegada de la pandemia lo cambió todo. Con el local cerrado, decidió apostar por las ventas online: "Me vino un chico que me dijo que me hacía una web adaptada a mi negocio para empezar a vender online y empezamos con ello".
Un nuevo obrador con venta online
El éxito fue inmediato: "Vendíamos 40 o 50 desayunos y muy bien. Empezamos teniendo 5 pasteleros y empezamos a necesitar cada vez a más gente". Ese crecimiento acelerado la llevó a adquirir un nuevo obrador más grande pero lejos del local original. "Al estar lejos empecé a perder control de producción y demás. No supe gestionar eso, se me quedó grande".
Lo que parecía una expansión prometedora se convirtió en una fuente constante de ansiedad: "De repente había que sacar 50 desayunos en una mañana y el pastelero no venía porque estaba enfermo. Es normal evidentemente. Pero yo me levantaba a las 5:00 de la mañana y lo primero que hacía era ver quién no venía hoy. A mí eso me generaba mucha ansiedad y lo pasaba mal a pesar de estar vendiendo mucho", asegura.
Con una plantilla de hasta 15 personas y costes operativos en aumento, la rentabilidad se diluía mes a mes. "Tenía que pagar a muchos trabajadores, porque había que comprar mucha materia prima...", resume.
Finalmente decidió traspasar el negocio de la cafetería y apostar por su propio local con ella misma como única trabajadora al frente, apostando por un modelo más centrado en el negocio online y la creación de contenido. "Tuve que mirar por mí, sabía que podía trabajar sola y que yo ya no necesitaba más gente".
Una decisión que no solo le ha permitido mejorar sus beneficios, sino también ganar en estabilidad financiera y bienestar personal. Gracias a este nuevo enfoque, Noelia ha ampliado su negocio hacia nuevos horizontes: formaciones online, colaboraciones publicitarias, un gran éxito en redes sociales y la publicación de su propio libro 'Oh, my cookie'. Todo ello sin renunciar a lo más importante para ella: disfrutar de su pasión por la pastelería.
