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Pino Montesdeoca ha construido una carrera en la moda después de los 50 y, a sus 64 años, se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la belleza madura en España.

Su melena blanca y su personalidad frente a la cámara forman parte de una imagen que no busca esconder el paso del tiempo, sino convivir con él.

La modelo canaria volvió a demostrarlo sobre las pasarelas en el debut de Surkana en la 080 Barcelona Fashion. Junto a Verónica Blume, protagonizó la presentación de HUIPIL, la colección primavera-verano 2027 de la firma catalana, inspirada en la riqueza textil y artesanal de México.

Los estampados, el color y las siluetas fluidas marcaron una propuesta que reivindica una moda alejada de los convencionalismos y en la que la edad no determina quién puede llevar cada prenda.

Más allá de las pasarelas, Montesdeoca tiene una forma muy personal de entender los cuidados. En una charla con Magas, revela qué productos utiliza, cómo ha adaptado su rutina a los cambios de la piel y por qué ha dejado de preocuparse por uno de los detalles que más inquietan a quienes lucen el cabello blanco.

Maquillarse a los 60 años

Después de trabajar con grandes maquilladores y profesionales de la belleza, Montesdeoca se queda con una técnica sencilla que aplica cuando decide utilizar base de maquillaje: no extenderla necesariamente por todo el rostro.

"Creo que la base, en mi caso, si la uso, puedo decidir en qué partes del rostro la aplico, no tengo por qué necesariamente ponerla en toda la cara", explica a Magas.

La clave está en utilizar el producto solo donde se necesita unificar el tono, en lugar de cubrir toda la piel por costumbre. Es una manera de adaptar el maquillaje a cada rostro y conservar un acabado natural, sin añadir capas innecesarias en las zonas que no requieren cobertura.

Su filosofía también se aleja de las reglas rígidas sobre cómo debe maquillarse una mujer a partir de cierta edad. Cuando se le pregunta por los errores más habituales después de los 50 o los 60 años, prefiere no dictar normas.

"Ahí ya no me meto, lo que yo pienso que es un error es solo mi opinión. Debemos expresarnos como queramos y eso incluye el maquillaje", señala. Una defensa de la libertad personal que encaja con su propia imagen, construida al margen de las expectativas tradicionales sobre la edad.

Sus imprescindibles

La modelo reconoce que el paso del tiempo ha cambiado las necesidades de su piel y que su rutina ha evolucionado con ellas. En lugar de mantener los mismos cuidados de décadas anteriores, intenta proporcionarle lo que necesita en cada momento.

"Voy dándole lo que necesita, nutrición, hidratación y algún suplemento que ayuda muchísimo", explica. Entre los productos que nunca faltan en su neceser, destaca tres básicos: un sérum, una buena crema hidratante y retinol por la noche.

Este último es uno de los activos más estudiados en cosmética por su capacidad para mejorar la textura de la piel y suavizar la apariencia de las arrugas con el uso continuado.

No obstante, puede provocar irritación o sequedad, por lo que conviene introducirlo poco a poco y acompañarlo de una hidratación adecuada. Durante el día, la protección solar sigue siendo esencial.

Entre sus descubrimientos recientes, Montesdeoca menciona también la melatonina y los hexapéptidos, ingredientes que ha encontrado en productos cosméticos.

Sus resultados dependen de la formulación y de la evidencia disponible para cada compuesto, de modo que no todos los productos que los contienen ofrecen los mismos beneficios.

Su melena blanca

El cabello es otra de las señas de identidad de la modelo. Mantener una melena blanca bonita requiere prestar atención a la hidratación, especialmente porque las canas pueden presentar una textura más áspera y perder brillo con facilidad.

"Es cierto que el pelo habla mucho de mí y debo cuidarlo (cosa nada fácil en esta profesión). Lo cierto es que lo hidrato tanto como puedo", cuenta a Magas.

Para neutralizar los reflejos amarillentos, habituales en el cabello blanco por la exposición solar, la contaminación o los residuos de productos, existen champús violetas que ayudan a recuperar un tono más frío. Montesdeoca, sin embargo, ha optado por no convertir ese cambio de color en una preocupación.

"Lo del amarilleo desisto… que se ponga como quiera, al final hasta me gusta", confiesa. Una actitud que resume que su manera de entender la belleza consiste en cuidar la piel y el cabello, sí, pero sin transformar cada cambio natural en algo que haya que corregir.