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Durante los años 2000, las cejas finas se convirtieron en uno de los rasgos más reconocibles de la belleza de aquella época. Penélope Cruz o Chenoa lucían unas cejas estrechas, muy depiladas y perfectamente delineadas.

La pinza se convirtió en una herramienta imprescindible y nuestras madres se sumaron a una moda que hoy nos recuerda a los pantalones de tiro bajo que volvieron para quedarse. El resultado eran unas cejas estrechísimas, a veces reducidas a una línea de lápiz, que poco tenían que ver con la forma natural del rostro.

Sin embargo, como ha sucedido con tantas modas, aquellas cejas terminaron dejando paso a su contrario. Ahora, en pleno 2026, se llevan pobladas, peinadas hacia arriba y con un acabado natural, casi como si no hubiéramos hecho nada para conseguirlo.

El problema es que muchas mujeres llevan años depilándose y se encuentran con que el pelo ya no cubre ciertas zonas como antes. ¿Cómo conseguir unas c

Cejas bonitas, elegantes y naturales sin intentar dibujar cada pelo que falta? Luisa Iglesias y Larisia Ghiulai, fundadoras de BrowGlam Institute, explican qué debemos tener en cuenta para conseguir unas cejas elegantes y naturales sin caer en los errores más habituales.

Cómo conseguir una ceja natural

La tendencia actual parece sencilla: basta con peinar las cejas hacia arriba, fijarlas con un gel transparente y dejar que el pelo conserve su protagonismo. En general, lo que buscamos es una mirada despejada, con las cejas visibles, pero sin un maquillaje que las convierta en el centro de atención.

Es ese acabado que transmite naturalidad y que encaja con una forma de entender la belleza en la que cada vez se busca menos la perfección artificial.

El problema aparece cuando intentamos reproducir ese efecto sin tener en cuenta cómo son nuestras propias cejas. Como explican Luisa Iglesias y Larisia Ghiulai, una ceja peinada hacia arriba deja al descubierto zonas que normalmente quedan disimuladas cuando el pelo sigue su dirección habitual.

Si hay huecos, pelos que crecen en distintas direcciones o diferencias de altura entre ambas cejas, el gel no va a solucionar esas cuestiones por sí solo.

Luisa y Larisia, fundadoras de BrowGlam Institute. Cedida

"La ceja más elegante es la que parece que nadie ha tocado. Y para que parezca eso, alguien tiene que haberla diseñado muy bien", resumen las expertas.

La clave está precisamente ahí: conseguir un resultado natural no significa olvidarse por completo de las cejas, sino trabajar su forma respetando el pelo que tenemos y las características de nuestro rostro.

Un gel puede ayudar a fijar los pelos, pero no rellena las zonas despobladas, no cambia la dirección en la que crecen y tampoco corrige las asimetrías.

Por eso, antes de comprar otro producto o probar una nueva técnica de maquillaje, conviene observar qué ocurre con nuestras cejas al natural. A veces, el problema no está en la forma de peinarlas, sino en años de depilación que han ido modificando su aspecto.

El error de quitar cada pelo

Uno de los hábitos que más pueden dificultar la recuperación de unas cejas pobladas es depilarse constantemente. Y es que, ese gesto de coger las pinzas en cuanto aparece un pelo fuera de lugar parece inofensivo, pero impide apreciar la forma natural de la ceja.

Con el tiempo, la eliminación repetida del vello también puede dejar zonas más despobladas, especialmente cuando se insiste durante años en los mismos puntos.

Luisa Iglesias y Larisia Ghiulai explican que muchas mujeres llevan tanto tiempo corrigiendo la forma de sus cejas que han perdido de vista cómo son realmente.

Acostumbradas a retirar cualquier pelo que sobresale de la línea que consideran adecuada, terminan eliminando también aquellos que podrían ayudar a cubrir pequeños huecos o dar más densidad al conjunto.

Esto es especialmente relevante en la cola de la ceja y debajo del arco, dos zonas en las que los años de depilación pueden hacerse más evidentes.

Cuando se peina el pelo hacia arriba, la piel queda más expuesta y los huecos se distinguen con mayor facilidad. En esos casos, insistir con la pinza para mantener una forma muy definida puede alejar todavía más el resultado de la ceja poblada que se busca.

"Muchas mujeres llevan años corrigiendo con lápiz lo que estropeó la pinza. A veces el primer paso es dejar de depilar y que un profesional decida qué se quita y qué se deja"

Su recomendación no consiste en dejar crecer todos los pelos sin criterio, sino en dar margen para observar la forma real de la ceja y decidir qué conviene conservar.

Esa pausa puede resultar extraña al principio, sobre todo para quienes llevan años acostumbradas a una forma muy marcada. Sin embargo, antes de retirar un pelo conviene preguntarse si realmente sobra o si, por el contrario, contribuye a completar la ceja.

Lo que hoy parece un pelo fuera de sitio podría ser justo lo que falta para conseguir una forma más equilibrada.