Con el paso de los años, la piel del contorno de ojos pierde elasticidad y aparecen pequeñas líneas de expresión. Esto hace que determinados productos se acumulen en los pliegues, especialmente cuando aplicamos demasiada cantidad o no utilizamos la técnica adecuada.
La maquilladora profesional Maryam Salmi ha compartido uno de sus trucos que más emplea para evitar este problema. Una técnica sencilla que permite aprovechar mejor el corrector, conseguir un acabado natural y crear un favorecedor efecto lifting sin necesidad de recurrir a otros productos.
"El corrector no se aplica ni se difumina así, porque te va a marcar las líneas y se te va a cuartear", advierte la experta, que señala dos aspectos fundamentales: la zona donde depositamos el producto y la dirección en la que lo difuminamos.
Error al aplicar el corrector
Uno de los errores más habituales consiste en extender el corrector directamente sobre toda la ojera, incluida la zona más cercana a las pestañas inferiores. Aunque pueda parecer la manera más rápida de cubrir las sombras, esta aplicación favorece que se acumule demasiado maquillaje donde existen pequeñas arrugas.
Para evitarlo, Salmi recomienda comenzar por elegir una fórmula adecuada. "Lo primero, necesitas un corrector que sea para tu tipo de piel", explica.
Las pieles secas suelen sentirse más cómodas con texturas flexibles e hidratantes, mientras que las grasas pueden preferir fórmulas ligeras y de mayor fijación. En cualquier caso, conviene evitar acabados excesivamente densos si el contorno presenta líneas marcadas.
Una vez elegido el producto, llega el momento de colocarlo correctamente. Según la maquilladora, el secreto consiste en aplicarlo por debajo del surco de la ojera, en lugar de depositarlo directamente sobre las arrugas más visibles.
De esta manera, conseguimos concentrar la cobertura donde realmente se necesita y controlar mejor la cantidad que llega a las zonas más delicadas del contorno.
Efecto 'lifting'
La técnica de Maryam Salmi también permite mejorar visualmente la forma de los ojos. Para conseguirlo, recomienda colocar una pequeña cantidad de corrector en el extremo exterior y dirigir la aplicación hacia la sien.
"Y si quieres levantar también la mirada, aplícalo al final del ojo y hacia arriba", aconseja. Este pequeño gesto ayuda a crear un efecto óptico ascendente, especialmente favorecedor cuando el extremo exterior del ojo presenta cierta caída.
La clave está en respetar esa dirección durante el difuminado. No se trata de arrastrar el producto por toda la piel, sino de trabajarlo con movimientos cortos y precisos para mantener la cobertura donde interesa.
Para que no marque las arrugas
El último paso es, probablemente, el más importante para conseguir un resultado uniforme. Salmi recomienda utilizar una brocha y comenzar a difuminar mediante pequeños toques en la zona donde hemos aplicado inicialmente el corrector.
Cuando el producto esté integrado, llega su truco para evitar que se acumule en las líneas de expresión: acercar a las pestañas inferiores únicamente el corrector que haya quedado en la brocha.
Así se consigue una cobertura más ligera en una de las zonas donde el maquillaje tiende a cuartearse con mayor facilidad. En cuanto al extremo exterior del ojo, la experta aconseja difuminar mediante toquecitos ascendentes, siguiendo la dirección en la que queremos elevar visualmente la mirada.
Con esta técnica, el corrector queda mejor distribuido, sin necesidad de añadir capas innecesarias. Un cambio en la forma de aplicarlo que puede marcar la diferencia entre unas ojeras sobrecargadas y un acabado fresco, luminoso y mucho más natural.
