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El negro es el color por excelencia en todo. Lo utilizamos en moda, esos días en los que no sabemos qué ponernos, pero también cuando queremos vernos más elegantes que nunca. En el mundo de la belleza ocurre algo parecido: la máscara de pestañas negra y el famosísimo eyeliner son capaces de transformar cualquier mirada en cuestión de segundos.

Llegados a este punto, lo normal sería pensar que el negro es el color que más favorece, el más universal y ese al que siempre podemos recurrir sin miedo a equivocarnos. Sin embargo, cuando hablamos de maquillaje, no siempre hay una única respuesta, especialmente a medida que cumplimos años y empezamos a buscar acabados que realcen nuestros rasgos sin endurecerlos.

Es entonces cuando el marrón reclama su protagonismo. Más suave, cálido y fácil de integrar en el maquillaje diario, este tono puede convertirse en el mejor aliado para definir los ojos sin restarles luminosidad. Y, si tenemos los ojos marrones y hemos cumplido los 50, elegir el delineador adecuado puede marcar la diferencia, confiesan las maquilladoras.

El eyeliner marrón a partir de los 50

Hay productos de maquillaje que, más allá de las tendencias, nos acompañan durante años y nunca faltan en nuestro neceser. Son esos básicos a los que recurrimos una y otra vez porque sabemos cómo funcionan y el resultado que conseguimos con ellos.

El delineador negro es uno de los mejores ejemplos: llevamos tanto tiempo utilizándolo que, en muchas ocasiones, lo elegimos de forma automática, sin plantearnos si existen otras alternativas que puedan favorecernos incluso más.

Con el paso del tiempo, no obstante, nuestra forma de maquillarnos evoluciona. Seguimos disfrutando de las tendencias, probando nuevos productos y experimentando con diferentes acabados, pero también aprendemos a prestar más atención a los pequeños detalles.

Buscamos texturas que se integren bien en la piel, colores que aporten luz al rostro y técnicas que nos ayuden a potenciar nuestros rasgos sin necesidad de recargar el maquillaje.

A partir de los 50, esta elección adquiere especial importancia en la zona de los ojos. La piel del párpado puede perder firmeza y presentar una textura diferente, con pliegues más visibles o pequeñas líneas de expresión.

Esto no significa que debamos renunciar al delineado negro, ni mucho menos, sino que conviene adaptar el producto y la forma de aplicarlo para conseguir el resultado que buscamos.

En el caso de los ojos marrones, maquilladoras como Lidia Herrero, Ana Martín o Martha Obeo proponen mirar más allá del negro y descubrir las posibilidades de una paleta de tonos cálidos y neutros.

"Los delineadores marrón chocolate, bronce, gris topo o berenjena son los más favorecedores para el color de ojos marrón", explica la maquilladora profesional Lidia Herrero a la revista InStyle, una selección que permite jugar con diferentes intensidades y acabados sin perder naturalidad.

Shakira, con un maquillaje de ojos marrón. Redes sociales

La razón está en cómo interactúan estos colores con el iris. El marrón chocolate define los ojos de una manera discreta, mientras que el gris topo aporta profundidad sin recurrir a un contraste demasiado intenso.

El bronce, por su parte, introduce pequeños reflejos cálidos que ayudan a iluminar la mirada, y el berenjena crea un contraste especialmente interesante con los ojos marrones.

También la maquilladora Cristina Lobato ha señalado las posibilidades de los tonos tierra para este color de ojos. En concreto, recomienda los "ocres rojizos", ya que potencian los matices verdosos que pueden aparecer en algunos iris marrones.

Es un detalle que merece la pena tener en cuenta, porque los ojos marrones no siempre presentan un color uniforme: algunos tienen reflejos dorados, otros tienden al avellana y otros muestran matices verdes o cobrizos según la luz.

Por eso, antes de elegir un delineador, podemos fijarnos en los matices naturales de nuestros ojos. Si predominan los reflejos dorados, los tonos bronce y chocolate pueden resultar especialmente armoniosos.

Cuando buscamos un contraste más sofisticado, el berenjena es una alternativa interesante, mientras que el gris topo funciona muy bien si preferimos un maquillaje discreto y fácil de combinar con cualquier look.

La ventaja de estos colores es que permiten enmarcar los ojos sin que el delineado se convierta necesariamente en el protagonista del rostro. El negro crea un contraste más marcado, algo que puede resultar precioso en determinados maquillajes, pero los tonos marrones y sus alternativas aportan una definición más suave que encaja especialmente bien con quienes buscan un acabado natural a partir de los 50.

Prueba de ello es Shakira. La cantante colombiana ha demostrado que el delineador marrón puede convertirse en un gran aliado para realzar los ojos marrones a los 50.

En una de sus apariciones recientes, apostó por un trazo de grosor medio y un pequeño rabillo ascendente que alargaba visualmente la mirada. El resultado es un maquillaje que define los ojos y les aporta profundidad, pero mantiene un acabado suave, sin endurecer las facciones.

El tipo de delineador también importa

Tan importante como escoger el color adecuado es elegir una fórmula que podamos trabajar con facilidad. Durante años, los delineadores líquidos han sido los favoritos de quienes buscan un trazo preciso, intenso y perfectamente definido.

Son una buena opción para crear un eyeliner gráfico o una línea marcada junto a las pestañas, pero no siempre son la alternativa más práctica si queremos conseguir un maquillaje suave y difuminado.

A medida que cambia la textura de la piel del párpado, las fórmulas cremosas pueden resultar especialmente cómodas. Lidia Herrero las recomienda porque "son muy versátiles y fáciles de aplicar".

Su consistencia permite deslizar el producto con mayor facilidad y trabajar el trazo antes de que se fije, algo que resulta útil cuando queremos integrar el delineador con las sombras o suavizar sus bordes.

Además, la ventaja es que no necesitamos tener una precisión extraordinaria ni dominar técnicas complicadas para conseguir un buen resultado, simplemente podemos dibujar una línea fina junto a las pestañas y difuminarla ligeramente con un pincel pequeño, de manera que el color quede integrado y la mirada gane profundidad sin crear un contorno demasiado rígido.

Las fórmulas en crema también permiten modular la intensidad. Podemos aplicar una pequeña cantidad para conseguir un efecto discreto o insistir ligeramente en la línea de las pestañas si queremos un resultado más marcado.

Lo importante es controlar la cantidad de producto y difuminarlo antes de que se fije por completo, siempre siguiendo las indicaciones de uso del delineador.

En cuanto a delineadores con una fórmula fácil de trabajar el Soulgazer de Kosas, es una de mis opciones favoritas. Su textura permite deslizar el lápiz con facilidad y difuminar el trazo antes de que se fije, algo especialmente útil para conseguir una mirada definida sin endurecer los rasgos.

Además, cuenta con una fórmula de larga duración —y de verdad— que ayuda a mantener el maquillaje durante horas y su formato permite controlar la intensidad, desde una línea discreta junto a las pestañas hasta un delineado más marcado.

Cuenta con 10 tonos a elegir, desde el negro más oscuro hasta el marrón o el berenjena perfecto para suavizar la mirada sin renunciar a la definición.

Además de la opción de Kosas, otro de mis favoritos es el Rock 'n' Kohl, de Charlotte Tilbury, otra alternativa para quienes buscan un lápiz cremoso y fácil de difuminar.

De izquierda a derecha: Delineado Infinito de Saigu, Rock 'N' Kohl de Charlotte Tilbury y Soulgazer de Kosas. E.E

Su textura permite crear un delineado intenso o suavizarlo con un pincel para conseguir un acabado más natural, todo ello, añadido a una fórmula altamente pigmentada y resistente al agua.

Está enriquecida con aceite de argán, pantenol y extracto de manzanilla, se desliza suavemente sobre la piel, sin tirones, y permite difuminar el trazo antes de fijarse.

Por último —y no por ello menos importante— el Lápiz de ojos Delineado Infinito, de Saigu Cosmetics, destaca por su fórmula cremosa y altamente pigmentada, que se desliza con suavidad sobre el párpado y permite conseguir un trazo preciso sin tener que insistir demasiado.

Su también larga duración y resistencia al agua ayudan a mantener el delineado intacto durante horas, tanto en maquillajes discretos como en looks más intensos.

Para los ojos marrones, merece la pena explorar sus tonos chocolate, que aportan profundidad y definen las pestañas sin crear el contraste tan marcado del negro. Aplicado junto al nacimiento de las pestañas y ligeramente difuminado, permite enmarcar la mirada con un acabado natural y elegante.