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Cada vez es más frecuente acompañar los desayunos con diferentes cápsulas de suplementos, una para completar la alimentación, otra para cuidar el corazón y otra para intentar combatir el cansancio.

Hace no tanto tiempo, era un gesto que implicaba autocuidado y concienciación con el paso del tiempo, pero en la práctica, son muchos los que han comprobado que se convierte en una rutina demasiado difícil de llevar a cabo.

Es por ello que la principal pregunta que hay que hacer no es cuántos suplementos hay que tomar, sino cuáles tienen sentido.

La Dra. Isabel Belaustegui, médica especialista en anatomía patológica y máster en terapia neural, con más de 20 años de experiencia en alimentación, metabolismo y micronutrientes, defiende precisamente ese cambio de enfoque.

Primero hay que revisar la base nutricional y valorar después qué complementos pueden resultar necesarios. Una idea que plantea junto a ZZEN Labs con Essentials, un sistema que reúne tres fórmulas (Vitals, Omega-3 y Magnesium 7+) para abordar diferentes necesidades nutricionales sin convertir la suplementación en una suma de productos sin sentido.

Antes de añadir suplementos

La alimentación equilibrada, el ejercicio, el descanso y la gestión del estrés siguen siendo fundamentales para cuidar la salud. Ningún suplemento puede reemplazar estos hábitos, aunque determinadas fórmulas pueden ayudar a cubrir necesidades nutricionales concretas cuando está justificado.

"La suplementación tiene sentido cuando acompaña esa base, no cuando intenta sustituirla. No podemos compensar unos hábitos inadecuados acumulando suplementos”, explica Belaustegui.

La especialista propone valorar primero la alimentación y el estilo de vida, teniendo en cuenta factores como la edad, la actividad física o las distintas etapas vitales.

Comer de manera saludable no garantiza por sí solo que todas las personas cubran sus necesidades de cada nutriente, pero tampoco significa que todo el mundo necesite suplementarse.

De ahí su insistencia en actuar con criterio y evitar las decisiones tomadas por impulso. "En nutrición, más cantidad no equivale automáticamente a mayor beneficio. Suplementar mejor no significa suplementar más", señala.

Objetivos nutricionales distintos

ZZEN Essentials articula su propuesta en torno a tres productos complementarios. Vitals reúne 10 vitaminas y minerales esenciales, entre ellos las vitaminas C, D3, K2 y B12, además de zinc, selenio y calcio. Su finalidad es complementar la ingesta de micronutrientes cuando la alimentación no permite cubrir las necesidades individuales.

Omega-3 aporta, por dosis, 920 miligramos de EPA y 690 miligramos de DHA, en forma de triglicéridos, junto con coenzima Q10 y vitamina E. Estos ácidos grasos desempeñan funciones importantes en el organismo: el EPA y el DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón, mientras que el DHA ayuda a mantener la función cerebral y la visión en las condiciones establecidas para estas declaraciones nutricionales.

La tercera fórmula, Magnesium 7+, combina siete sales de magnesio. Este mineral contribuye al funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso, al metabolismo energético y a reducir el cansancio y la fatiga.

Más allá de la composición, Belaustegui destaca la importancia de la formulación. La forma química, la pureza, la estabilidad y la biodisponibilidad son factores que conviene considerar al comparar productos.

"No deberíamos elegir un suplemento únicamente mirando cuántos miligramos contiene. La calidad de la formulación importa tanto como la cantidad", resume.

Una rutina fácil de mantener

La propuesta también busca simplificar las tomas para facilitar su integración en el día a día. La pauta indicada por la marca distribuye Vitals con el desayuno, Omega-3 con la comida y Magnesium 7+ aproximadamente 30 minutos antes de acostarse.

La idea es evitar que la suplementación se convierta en una tarea difícil de seguir. "La mejor pauta es también aquella que una persona puede mantener", apunta la especialista.

Los suplementos tampoco deben entenderse como una respuesta inmediata al cansancio o a una mala noche. Sus efectos dependen del nutriente, de las necesidades de cada persona y de la existencia de posibles déficits.

Por eso, Belaustegui apuesta por la constancia y las expectativas realistas. "Un buen suplemento no necesita prometer milagros; necesita una formulación coherente, materias primas de calidad, dosis justificadas y transparencia", concluye.

*Antes de incorporar cualquier producto, especialmente en caso de embarazo, enfermedades o toma de medicamentos, conviene consultar con un profesional sanitario. La suplementación debe responder a las necesidades individuales y no sustituir una alimentación variada ni unos hábitos saludables.