La vitamina C es uno de esos ingredientes que aparecen una y otra vez cuando buscamos mejorar el aspecto de la piel. Seguro que la has visto en sérums, cremas o tratamientos que prometen devolver la luminosidad al rostro, pero sus beneficios van bastante más allá de conseguir una "buena cara".
Este activo destaca por su acción antioxidante, que ayuda a proteger la piel frente a los radicales libres que generan factores como el sol o la contaminación. También participa en la síntesis de colágeno, por lo que puede ser una buena aliada cuando empiezan a preocupar la pérdida de firmeza, las pequeñas arrugas o una textura menos uniforme.
Son precisamente todas estas razones por las que la vitamina C se ha convertido en un activo imprescindible. Varios farmacéuticos nos explican qué puede hacer realmente por la piel y por qué el tipo que elegimos importa tanto como el propio ingrediente.
Un antioxidante que protege la piel frente al paso del tiempo
La vitamina C es uno de los activos con mayor presencia en la cosmética facial y una de las razones está en su capacidad antioxidante. La piel está expuesta cada día a factores como la radiación ultravioleta y la contaminación, que favorecen la formación de radicales libres y contribuyen al estrés oxidativo.
Esteban Martínez, farmacéutico y formador de HD Cosmetic Efficiency, explica que la vitamina C ayuda a neutralizar esos radicales libres, favorece la síntesis de colágeno y contribuye a unificar el tono. Con un uso continuado, también puede mejorar la firmeza y la densidad cutánea.
El efecto antioxidante es precisamente uno de los motivos por los que suele recomendarse incorporar este activo a la rutina de mañana. La aplicación diaria permite mantener una acción antioxidante frente a las agresiones ambientales, aunque hay una condición que no debe olvidarse: la vitamina C no sustituye al protector solar.
Como señala Martínez, lo recomendable es utilizarla antes de la crema habitual y acompañarla siempre de un fotoprotector. Su función es complementaria, ya que ayuda a neutralizar parte del estrés oxidativo provocado por la radiación, pero no reemplaza la protección frente a los rayos UV.
El colágeno, una de las claves de su efecto antiedad
Cuando se habla de vitamina C y envejecimiento cutáneo, el colágeno ocupa un lugar central. Esta proteína proporciona estructura a la piel y participa en su firmeza y elasticidad, mientras que su síntesis disminuye progresivamente con la edad.
La vitamina C interviene en los procesos relacionados con la producción de colágeno, por lo que los tratamientos que la incorporan buscan mejorar la apariencia de una piel que ha perdido firmeza o densidad.
Imagen de ilustración.
Héctor Núñez, farmacéutico, divulgador y fundador de Cosmetocrítico, sitúa precisamente entre sus principales beneficios la estimulación de la síntesis de colágeno, junto con su acción antioxidante, la mejora de la textura y la reducción de la hiperpigmentación.
No se trata de que un sérum vaya a borrar de repente las arrugas, sino de trabajar de manera continuada sobre algunos de los procesos que influyen en el aspecto de la piel. Por eso la constancia resulta más relevante que buscar concentraciones cada vez más elevadas.
La vitamina C también puede contribuir a mejorar el microrelieve cutáneo. Al favorecer la calidad y densidad de la piel, ayuda a que su superficie se vea más uniforme y a suavizar visualmente algunos surcos.
Una piel más luminosa y con el tono más uniforme
El efecto iluminador es probablemente el beneficio que más rápidamente asociamos con la vitamina C. Una piel apagada puede recuperar una apariencia más uniforme cuando este activo se utiliza de forma continuada, especialmente cuando existen diferencias de pigmentación.
La vitamina C interviene en los procesos relacionados con la producción de melanina y puede ayudar a reducir la apariencia de las hiperpigmentaciones.
Vicente Calduch, farmacéutico y CEO de Calduch Especialidades, explica que actúa regulando la producción de melanina, lo que contribuye a difuminar progresivamente las manchas y a dificultar la aparición de nuevas alteraciones del tono relacionadas con el sol o el estrés oxidativo.
El objetivo, por tanto, no es únicamente conseguir ese efecto de "buena cara" que deja una piel más luminosa. Cuando se utiliza de manera constante, el activo puede ayudar a conseguir un tono visualmente más homogéneo y una textura más regular.
En el caso de las manchas, Calduch pone el foco en un aspecto concreto: la forma química de la vitamina C. No todas las formulaciones se comportan igual y las diferencias entre ácido ascórbico y sus derivados pueden ser relevantes tanto para la estabilidad como para la tolerancia y el objetivo cosmético que se persigue.
La propuesta de Veralab: siete noches para una piel más luminosa
Dentro de esta fiebre por la vitamina C aparece Wonder Shot de Veralab, un tratamiento facial intensivo que plantea una forma diferente de utilizar este activo.
El tratamiento combina un sérum de ácido hialurónico de tres pesos moleculares con siete esferas ultraconcentradas de vitamina C y está diseñado para utilizarse durante siete noches consecutivas.
La particularidad está precisamente en el formato. En lugar de mantener la vitamina C mezclada con el sérum desde el principio, las siete esferas permanecen separadas hasta el momento de utilizarlas.
Cada noche se prepara la mezcla, de manera que una esfera de vitamina C se combina con cuatro pipetas del sérum de ácido hialurónico justo antes de aplicarla sobre el rostro.
Estuche Wonder Shot.
La razón tiene que ver con uno de los grandes retos de este activo: determinadas formas de vitamina C son sensibles al agua, al aire y a la luz. Mantenerla separada del resto de la fórmula hasta su aplicación busca preservar sus propiedades y ofrecer cada noche una preparación recién mezclada.
El tratamiento está pensado para pieles que quieren mejorar la luminosidad y la apariencia de las manchas, las arrugas y la falta de firmeza, al mismo tiempo que buscan una hidratación más intensa. Es precisamente la combinación de vitamina C y ácido hialurónico la que articula la propuesta de Wonder Shot.
Vitamina C y ácido hialurónico
La fórmula de Wonder Shot combina la acción antioxidante e iluminadora de la vitamina C con el efecto hidratante del ácido hialurónico. El sérum contiene tres pesos moleculares de ácido hialurónico, según la información facilitada por Veralab, y se utiliza como base para preparar cada noche el tratamiento.
La marca atribuye a esta combinación beneficios sobre la hidratación, la elasticidad, la firmeza y la luminosidad. En las pruebas instrumentales comunicadas por Veralab, realizadas con 20 voluntarios, se registraron mejoras en esos parámetros y una menor visibilidad de las arrugas.
Además, una evaluación subjetiva realizada con 50 voluntarios recogió también una reducción en la apariencia de las manchas oscuras.
El tratamiento también pone el foco en un aspecto menos conocido de la vitamina C: su relación con la barrera cutánea. Según Cristina Fogazzi, fundadora de Veralab, este activo favorece la correcta maduración de las células de la epidermis y la síntesis de ceramidas, procesos relacionados con el mantenimiento de una piel hidratada y protegida.
Siete esferas, siete noches y una rutina muy concreta
El ritual de Wonder Shot está pensado para durar exactamente una semana. Por la mañana se aplican tres pipetas del sérum de ácido hialurónico sobre la piel limpia y después se continúa con la crema habitual y el protector solar.
La vitamina C, entonces, queda reservada para la noche. Después de limpiar el rostro, se deposita una esfera en la palma de la mano, se añaden cuatro pipetas del sérum y se mezclan ambos componentes antes de extenderlos sobre la piel. El último paso es aplicar la crema de noche habitual.
Una vez terminadas las siete esferas, el sérum de ácido hialurónico que queda en el frasco puede seguir utilizándose tanto por la mañana como por la noche, antes de la crema habitual.
Wonder Shot está especialmente planteado para ese momento en el que, después del verano, empiezan a hacerse más visibles las manchas, las diferencias de pigmentación, la pérdida de luminosidad o cierta falta de firmeza.
La vitamina C encaja en este tipo de rutina porque trabaja sobre varias de las preocupaciones habituales cuando la piel presenta un aspecto apagado: estrés oxidativo, irregularidad del tono, pérdida de firmeza y signos visibles del envejecimiento.
Los farmacéuticos consultados coinciden en señalar su acción antioxidante, su papel en la síntesis de colágeno y su capacidad para mejorar la apariencia de la pigmentación.
La rutina, además, se completa con otros productos formulados alrededor de la vitamina C. Olio Denso Vitamina C incorpora este activo a su aceite limpiador en gel, junto a una mezcla de extractos vegetales, para aportar una acción antioxidante e iluminadora.
A él se suman Wonder Roll y Wonder C Cream, pensados para trabajar la piel con vitamina C y ayudar a mejorar la luminosidad, uniformar el cutis y aportar elasticidad.
El ritual, así como todos los productos de la marca, se pueden conseguir en El Corte Inglés y en la propia web de Veralab.
