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Pocas veces hemos oído a Isabel Díaz Ayuso hablar de su vida privada. Más allá de su cargo como presidenta de la Comunidad de Madrid y de su actividad política, son pocos los detalles que trascienden sobre cómo es su día a día cuando se aleja de los focos.

Hace unos años, sin embargo, la política decidió mostrar una parte más personal de su vida en una conversación con Vicky Martín Berrocal. En el pódcast de la diseñadora habló de sus horarios, de la importancia que concede al ejercicio y de esas primeras horas del día que considera especialmente productivas.

Ayuso explicó entonces que madrugar forma parte de su manera de organizarse y que es precisamente al comienzo de la mañana cuando encuentra el momento de mayor concentración. Entre el trabajo, el gimnasio y el running, su rutina empieza mucho antes de que lo haga la jornada institucional.

La rutina de Ayuso

Isabel Díaz Ayuso explicó en A solas con... que su relación con las mañanas viene de lejos. Habitualmente se levanta alrededor de las seis, aunque durante las campañas electorales puede hacerlo a las cinco y poco.

Nada más levantarse, una de las primeras cosas que hace es prepararse un café en la Nespresso. "Mi dedo va directo a la cafetera", bromea la presidenta de la Comunidad.

Además del café, otra de sus costumbres es pesarse diariamente. "Tengo una báscula digital, de esas muy modernitas, y todos los días la uso", confiesa. Lo siguiente, casi por inercia, es escuchar la radio con un altavoz portátil que lleva por casa.

"Por la mañana me levanto fresquísima", confiesa Ayuso, un motivo que le obliga a aprovechar esas primeras horas para trabajar. La madrileña contó que entre las seis y las ocho de la mañana se siente especialmente inspirada y despejada para escribir discursos, desarrollar ideas y avanzar en asuntos relacionados con su actividad política.

"Las dos primeras horas son un filón, tengo una inspiración absoluta y me cunden muchísimo", explicó.

Ese gusto por madrugar no parece ser una costumbre adquirida recientemente. Ayuso lo relaciona con sus años de estudiante, cuando también prefería las primeras horas del día porque se encontraba más despejada y sentía que comprendía mejor los conceptos.

Su jornada, por tanto, no empieza cuando llegan las reuniones, las llamadas o los compromisos institucionales. Para entonces ya ha reservado un espacio para trabajar sin tantas interrupciones y ordenar sus ideas. Esa franja inicial se ha convertido, según sus propias palabras, en una de las partes más productivas de su día.

Del trabajo al gimnasio

Después de esas primeras horas dedicadas al trabajo llega otro de los pilares de su rutina: el ejercicio físico. Ayuso suele acudir al gimnasio de su barrio alrededor de las ocho de la mañana, cuando ya ha avanzado buena parte de las tareas de primera hora.

Su entrenamiento no se limita a una única disciplina. Según explicó, combina máquinas, pesas y carrera, una fórmula con la que busca trabajar diferentes capacidades físicas. Durante años el running tuvo un peso especialmente importante en su rutina y llegó a correr cerca de diez kilómetros diarios.

"Correr es un deporte perfecto porque no necesitas nada, solo sacar tiempo, ponerte las zapatillas y ser disciplinada", afirmó. También contó que correr le permite despejarse y, en ocasiones, repasar mentalmente discursos o pensar en decisiones importantes mientras entrena.

Y es que, la presidenta explicó a Martín Berrocal que esta rutina de ejercicio le sirve para desconectar durante un tiempo de sus obligaciones, cuidarse y dedicar una parte de la jornada a sí misma.

Con el paso del tiempo, además, ha ido ampliando el tipo de entrenamiento que realiza. Si antes la carrera ocupaba buena parte de su actividad física, ahora combina el cardio con el trabajo de fuerza mediante máquinas y pesas.

También ha explicado que intenta mantener sus hábitos cuando viaja o duerme fuera de casa y que, cuando dispone de menos tiempo, recurre a sesiones más cortas e intensas.

El objetivo no parece ser alcanzar un determinado objetivo, sino conseguir que el ejercicio tenga un espacio estable dentro de una agenda especialmente exigente.

La alimentación y su imagen

La disciplina que aplica a sus horarios y al ejercicio también aparece cuando habla de alimentación. Ayuso ha reconocido que le gusta comer y disfrutar de la gastronomía, pero explica que intenta controlar especialmente las cenas para no excederse.

Por las noches suele optar por alimentos más sencillos, como tortillas o ensaladas, acompañados de agua. No plantea esta forma de comer como una dieta estricta, sino como una manera de compensar su gusto por disfrutar de la comida durante el resto del día.

Su relación con la estética también está marcada por cierta sobriedad. La presidenta madrileña se ha definido como una mujer clásica y poco atrevida a la hora de cambiar de imagen.

Nunca ha experimentado demasiado con el pelo y, salvo la época en la que lo llevó muy corto durante su juventud, ha mantenido una apariencia bastante estable.

Hay una razón práctica detrás de algunas de sus elecciones. Ayuso se considera una persona muy calurosa y explica que por eso evita en su vida cotidiana las prendas demasiado recargadas, las medias o un exceso de complementos. Fuera de sus compromisos profesionales, prefiere vestir de forma sencilla y cómoda.

En su etapa adolescente sí experimentó algo más con los accesorios. Llegó a hacerse cinco agujeros para pendientes en las orejas, aunque actualmente apenas utiliza joyas. También tiene dos pequeños tatuajes relacionados con una de sus grandes aficiones: la música.

La ropa adquiere otro significado cuando se trata de representar a la institución. Ayuso considera que en el ámbito profesional e institucional es necesario acudir bien arreglada y recurrir a prendas como un buen traje por respeto al cargo y a los ciudadanos. Cuando desaparecen esas obligaciones, su elección es mucho más práctica.