El maquillaje puede cambiar por completo una mirada, pero ello no significa que se tenga que añadir más producto para corregir y rejuvenecer.
En ocasiones, el resultado más favorecedor está precisamente en saber dónde no aplicarlo. Es una de las claves que comparte Xabier Rodrigues, maquillador profesional de MAC Cosmetics, a la hora de trabajar el contorno de los ojos.
En la zona de los ojos, este equilibrio resulta especialmente importante. Durante mucho tiempo se ha extendido la idea de que el corrector debe aplicarse alrededor de todo el ojo para conseguir una mirada más uniforme.
Pero Rodrigues propone cambiar esta costumbre para evitar el corrector en el párpado superior.
La razón está en que no todo el contorno necesita el mismo nivel de cobertura. Mientras que el producto puede ayudar a neutralizar el tono oscuro de las ojeras, cubrir también el párpado puede restar dimensión a la mirada y hacer que el maquillaje se perciba más pesado.
Dejar que la piel haga su trabajo
Para el maquillador, una de las claves está en aprovechar el propio tono de la piel en el párpado. En lugar de cubrirlo por completo, dejar que conserve su color natural permite crear una sombra suave que aporta profundidad al ojo sin necesidad de recurrir a más productos.
Es un pequeño cambio, pero puede modificar bastante el acabado final. El rostro mantiene sus volúmenes y el maquillaje se integra mejor, especialmente cuando se busca una apariencia fresca y poco recargada.
El corrector, por tanto, debe concentrarse allí donde realmente hace falta. Una aplicación precisa sobre la ojera puede aportar luz y aspecto descansado sin necesidad de extender el producto por toda la zona ocular.
Mirada más fresca
La propuesta de Rodrigues encaja con la tendencia de conseguir una piel más natural, en la que todavía se perciban sus matices y su textura.
Después del corrector llega otro gesto imprescindible para completar la mirada: la máscara de pestañas. Bien aplicada, aporta definición y abre visualmente los ojos sin necesidad de recargar el párpado con capas de producto.
El resultado es un maquillaje mucho más ligero, en el que cada elemento tiene una función concreta. La clave no está en cubrir más, sino en elegir mejor dónde aplicar cada producto y, sobre todo, dónde dejar respirar la piel.
Una mirada joven
El maquillador explica que la piel del párpado superior tiene un color natural que, en lugar de cubrirlo con corrector, puede aprovecharse como una sombra sutil.
De esta forma, al no aplicarlo, el color propio de la piel actúa como una base delicada que aporta profundidad y resalta los ojos de manera mucho más natural. Se trata de recrear un maquillaje de ojos sin necesidad de aplicar sombra.
El concepto detrás de este consejo es sencillo pero poderoso. La piel del párpado superior tiene una tonalidad que, si se deja visible, proporciona un acabado fresco y luminoso.
A diferencia de la zona de las ojeras, que suele ser más oscura debido a la acumulación de pigmentación, el párpado superior generalmente no necesita corrección. Al dejarlo tal cual, no solo ahorras tiempo en el maquillaje, sino que además consigues un look más natural, sin capas innecesarias de producto.
Xabier defiende que menos es más. Al no aplicar corrector en el párpado superior, se consigue una mayor armonía en el rostro, evitando que las zonas del contorno de los ojos se vean artificialmente iluminadas, lo que podría restar autenticidad a la mirada.
¿Y las ojeras?
Aunque la recomendación es no aplicar corrector en los párpados superiores, esto no significa que debas ignorar las ojeras. Para corregir la zona inferior de los ojos, la clave es elegir un corrector adecuado que se adapte a tu tono de piel y textura. La aplicación correcta es fundamental para evitar que el producto se asiente en las líneas finas o que se vea pesado.
Rodrigues sugiere optar por correctores líquidos o cremosos que sean ligeros y de fácil difusión. Debes aplicar el corrector en la zona de las ojeras y difuminarlo con los dedos o una esponja, asegurándote de que se funda bien con la piel, sin dejar líneas visibles. La idea es que el corrector ilumine la zona sin restar naturalidad.
Una vez que has aplicado el corrector correctamente, Xabier propone que no hace falta mucho más para lograr un look radiante. La máscara de pestañas es, para él, un paso imprescindible y, sin duda, el toque final para un acabado perfecto.
Con solo una capa de rímel, puedes realzar tus ojos y crear un efecto más despierto y luminoso. La clave aquí es no sobrecargar las pestañas. Una aplicación ligera y precisa hará que tus ojos se abran sin necesidad de sombras complicadas ni de más productos.
