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El eyeliner es uno de esos gestos de maquillaje que pueden cambiar por completo una mirada. Una línea bien colocada consigue definir el ojo, levantar visualmente la expresión y hacer que las pestañas parezcan más densas, pero también es uno de los pasos que más dudas genera cuando cambia la piel.

A partir de cierta edad, es habitual preguntarse si el negro endurece demasiado, si conviene hacer el trazo más fino o si ha llegado el momento de abandonar determinados productos. Son dudas comprensibles, sobre todo cuando el párpado ya no tiene la misma textura y el maquillaje se comporta de otra manera.

Sin embargo, para las expertas como María Nebrera, el problema no está tanto en el eyeliner como en la forma de utilizarlo. En una conversación con Magas, la maquilladora nos ha desvelado qué técnica recomienda para conseguir una mirada más favorecedora y qué otros detalles del maquillaje pueden marcar la diferencia a partir de cierta edad.

El eyeliner no envejece: la técnica es la que puede cambiar la mirada

Cuando pensamos en maquillaje para rejuvenecer la mirada, el eyeliner suele aparecer entre los primeros productos que ponemos bajo sospecha.

El negro, los trazos demasiado marcados o una línea gruesa pueden parecer incompatibles con un maquillaje favorecedor cuando la piel empieza a mostrar más textura.

Sin embargo, para muchos expertos esto no significa renunciar completamente a la técnica, sino adaptarla a las características de la mirada. María Nebrera pone el foco en un detalle que puede cambiar por completo el resultado: el grosor de la línea.

"Determinar el grosor es lo más importante. Cuanto más fino, mejor", asegura la maquilladora. Especialmente en párpados caídos, un delineado grueso puede cubrir una porción considerable del espacio visible entre la línea de las pestañas y el pliegue del párpado.

Este efecto reduce el área de piel expuesta entre el ojo y la ceja, lo que puede dar ilusión de un ojo más pequeño. Si el delineado se extiende al párpado inferior, este efecto se acentúa aún más, ya que el contorno oscuro rodea completamente el ojo.

Además, al ser de color negro, el delineador puede aumentar esta percepción de reducción visual, puesto que los tonos oscuros tienden a generar profundidad y sombra.

En cambio, si apostamos por una línea fina, lo que conseguimos es definir el contorno de las pestañas sin ocupar demasiado espacio sobre el párpado.

Esto permite mantener una mayor superficie visible y evita que el delineado se convierta en el elemento dominante del maquillaje.

Imagen de ilustración. iStock

Sin embargo, la teoría del eyeliner no es la única que desmonta Nebrera. A su juicio, también conviene olvidarse de otra regla demasiado rígida: las sombras oscuras tampoco están prohibidas a partir de cierta edad.

La maquilladora considera que decir que este tipo de tonos envejecen o hacen que el ojo parezca necesariamente más pequeño es "una falsa leyenda". Todo depende de cómo se integren en el maquillaje.

"Si se usa la técnica correcta y se combina con una piel natural, las sombras oscuras no tienen por qué envejecer", asegura.

La piel adquiere así un papel importante. Una mirada intensa puede funcionar perfectamente cuando el resto del maquillaje mantiene un acabado ligero y natural, evitando que todos los elementos compitan entre sí.

Sombras satinadas y cejas naturales para abrir la mirada

Así como las sombras oscuras no están prohibidas en las pieles maduras, la maquilladora sí que recomienda evitar "las combinaciones muy llamativas de tonos o demasiado metálicas" cuando el objetivo es rejuvenecer la mirada.

Esto no significa renunciar al maquillaje de ojos ni convertirlo en algo completamente mate, sino escoger acabados que reflejen la luz de una manera más controlada.

Su apuesta son las sombras satinadas, que "reflejan menos la luz y marcan menos la textura de la piel", explica. Es precisamente esa capacidad para aportar luminosidad sin exagerar el relieve la que hace que resulten especialmente interesantes cuando queremos un acabado elegante y natural.

Dentro de esta categoría menciona el Soft Melt Liquid Eyeshadow, de Catrice, una sombra líquida de acabado satinado que, según la maquilladora, tiene "un acabado perfecto" y ofrece una duración que considera especialmente buena.

Soft Melt Liquid Eyeshadow de Catrice. Catrice

Es una opción que encaja con esa idea de aportar luz al párpado sin convertirlo en una superficie excesivamente brillante.

Por último, en cuanto a lo que a mirada nos referimos, no podemos olvidarnos de las cejas.

Unas cejas demasiado oscuras, compactas o dibujadas pueden endurecer los rasgos, mientras que unas cejas naturales pero bien definidas ayudan a enmarcar los ojos sin restarles protagonismo.

Para Nebrera, no hay que elegir entre una ceja perfectamente definida y una ceja completamente natural. La clave está precisamente en encontrar el punto intermedio: "una ceja natural pero definida, suavemente arqueada y no demasiado oscura".

El nacimiento de la ceja merece especial cuidado. La maquilladora advierte de un error muy concreto: oscurecer demasiado esta zona y no dejar espacio entre los pelos. Cuando el producto se concentra en la parte interior y crea un bloque compacto, la expresión puede resultar más dura y artificial.

Por eso, al rellenar una ceja, la precisión importa tanto como la cantidad de producto. Nebrera apuesta por el Feather Brow Filler de Catrice, pensado precisamente para trabajar la ceja con definición sin perder ese aspecto de pelo natural.

Feather Brow Filler de Catrice. Catrice

Con este producto podemos dibujar pequeños trazos que imiten el pelo y conseguir un efecto similar al microblading, en lugar de rellenar toda la ceja de manera uniforme.

El resultado que buscamos, por tanto, no tiene tanto que ver con hacer desaparecer las líneas, las sombras oscuras o el eyeliner del neceser como con aprender a utilizarlos de otra manera.

Una ceja ligeramente arqueada y no demasiado oscura, una sombra satinada que aporte luz sin marcar en exceso la textura y un eyeliner fino pueden convivir perfectamente en un maquillaje de ojos sofisticado.