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Milán vuelve a ser estos días uno de los grandes escenarios de la moda internacional. Entre desfiles y presentaciones, la Semana de la Moda femenina ha reunido también a numerosos rostros españoles, que han llevado las tendencias de las pasarelas a las calles de la ciudad italiana.

Este domingo ha sido Blanca Suárez quien ha acaparado las miradas en el desfile de Giorgio Armani. La actriz llegó vestida de pies a cabeza por la firma, con un estilismo en tonos burdeos, gris y azul cobalto, pero fue su elección de belleza la que terminó de redondear el look.

A primera vista, el maquillaje de la actriz parecía sencillo; sin embargo, estaba lleno de pequeños detalles pensados para potenciar sus rasgos. Una piel luminosa, un ahumado marrón que abre la mirada y unos labios definidos, jugosos y con una apariencia más voluminosa que se convierten en uno de los puntos clave del resultado.

Pero la pregunta es, ¿cómo se consigue ese efecto en los labios sin que parezcan excesivamente maquillados? Fer Martínez, maquillador de Armani Beauty, ha explicado en una entrevista para Telva el truco que utilizó con la actriz y que podemos copiar fácilmente.

El truco de maquillaje de Blanca Suárez

Los labios de Blanca Suárez son uno de los puntos que más destacan en su maquillaje para el front row de Giorgio Armani.

El resultado recuerda ligeramente a los maquillajes de inspiración noventera, pero está llevado a una versión mucho más actual: el contorno está definido, mientras que el centro de la boca concentra la luz y aporta una sensación de mayor dimensión.

La técnica tiene nombre propio: labios ombré, la cual consiste en jugar con distintas intensidades de color para crear un efecto visual de profundidad.

En este caso, Martínez ha utilizado un perfilador ligeramente más oscuro que el labial, siguiendo la forma natural de la boca y dejando el tono más claro para la parte central.

"El perfilador ligeramente más oscuro que el labial en el centro del labio consigue un efecto de mayor volumen", explica el maquillador de Armani Beauty en una entrevista para el medio citado.

Blanca Suarez, en el desfile de Giorgio Armani en la Fashion Week de Milán. Gtres

No obstante, no sirve cualquier producto. La clave está en que la diferencia entre ambos tonos no sea demasiado evidente: si el contraste es muy fuerte, el resultado puede endurecer la boca y acercarla demasiado al maquillaje de los años 90.

Para reproducir el maquillaje de Blanca Suárez, Martínez escogió un labial rosa empolvado, cercano a un nude rosado. El objetivo era evitar tanto los tonos beige demasiado apagados como los colores excesivamente intensos.

Sobre esa base, el perfilador aporta profundidad alrededor de la boca y permite definir mejor su forma.

El maquillador también se salió ligeramente del contorno natural en puntos muy concretos, sobre todo en el arco de Cupido y en la zona central del labio inferior.

Es una diferencia pequeña, pero suficiente para modificar visualmente la silueta de la boca sin que parezca que está sobreperfilada.

Aquí está una de las claves para que el resultado funcione: no hace falta dibujar unos labios completamente nuevos para conseguir más volumen.

Las comisuras también tienen su papel y Martínez las trabajó con el mismo perfilador para aportar profundidad y definir la forma de la boca. Después rellenó los labios con el tono rosado, dejando una superficie ligeramente más luminosa en el centro.

Al difuminar ambos colores, el perfilador pierde dureza y se crea ese efecto de transición que hace que el maquillaje resulte más natural.

El acabado también influye en ese efecto de volumen. Un labial completamente mate puede hacer que la boca parezca más plana, mientras que una fórmula satinada o ligeramente luminosa ayuda a reflejar la luz y aporta dimensión.

No hace falta cubrir los labios de brillo, basta con concentrarlo en la parte central para mantener el contorno definido y conseguir una boca más jugosa.

El resultado es una boca definida, jugosa y aparentemente más voluminosa, pero sin convertirse en el elemento más llamativo del rostro.

"Quería conseguir un efecto natural, sin llevarlo hacia una estética demasiado noventera ni hacer que tuviera demasiado protagonismo, porque el maquillaje de ojos era bastante profundo", explica Fer.

Además, uno de los beneficios de este truco es que se puede adaptar fácilmente a otros tonos. No es imprescindible utilizar un nude rosado como el de Blanca Suárez: basta con escoger un perfilador que sea ligeramente más oscuro que el labial que vayamos a utilizar y reservar el tono más claro para el centro.

Cuanto más pequeña sea la diferencia entre ambos colores, más discreto será el resultado.

Una piel luminosa y unos ojos ahumados en marrón

El maquillaje de labios funciona precisamente porque está integrado en un rostro trabajado con la misma filosofía. Martínez buscó una piel luminosa y natural, utilizando una base fluida y ligera que unifica el tono sin crear un efecto de máscara.

En las mejillas, el maquillador recurrió a un colorete en crema aplicado en capas finas. El tono se concentró especialmente en la parte alta de los pómulos y se difuminó hacia la sien, con un toque también sobre el hueso de la nariz.

La intención era conseguir ese aspecto sonrosado asociado a una piel descansada, sin que el colorete se convirtiera en el protagonista.

Los ojos siguen la misma idea de construir el maquillaje poco a poco. Blanca Suárez lleva un ahumado marrón luminoso, alejado de las líneas muy marcadas y de los smokey eyes excesivamente oscuros.

Martínez utilizó sombras líquidas en tonos marrones y las aplicó en capas muy finas sobre el párpado móvil y a ras de las pestañas.

La mayor intensidad se concentra precisamente junto a la línea de las pestañas. Al oscurecer progresivamente esta zona, el ojo gana profundidad y se consigue el efecto ahumado sin necesidad de cubrir todo el párpado con una gran cantidad de producto.

La máscara de pestañas, tanto arriba como abajo, termina de abrir y enmarcar la mirada.