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La forma en la que nos maquillamos cambia con el paso de los años, o al menos, así debería ser. No porque existan productos prohibidos a partir de determinada edad, sino porque la piel y, especialmente, el párpado, no tienen las mismas necesidades.

Uno de los gestos que más puede transformar la mirada es el delineado. El clásico eyeliner negro sigue siendo un recurso perfecto para definir los ojos, pero cuando el párpado comienza a perder firmeza puede resultar más difícil conseguir el mismo efecto que años atrás.

Por eso, varias maquilladoras apuestan por una alternativa mucho más sencilla y favorecedora: sustituir el trazo negro por una sombra marrón aplicada directamente junto a las pestañas.

El resultado es más difuminado, natural y, sobre todo, permite aportar profundidad sin endurecer la expresión.

Lo mejor es que no hace falta que sea un trazo perfecto, como sí ocurre con el delineado de un lápiz negro u oscuro. Basta con difuminar la sombra para rejuvenecer y rasgar la mirada.

No al 'eyeliner' negro

El problema no está en el eyeliner en sí, sino en cómo se adapta al ojo con el paso del tiempo. Una línea negra muy marcada puede crear demasiado contraste y hacer que la mirada parezca más pequeña o cansada.

Una de las grandes defensoras de sustituir el lápiz negro, Lisa Eldridge, explicaba en The Guardian que este producto que se ha utilizado durante años, "cierra ligeramente el ojo", mientras que suavizar el tono ayuda a conseguir una mirada más fresca y despierta.

En esa misma línea, Fiona Stiles, maquilladora de numerosas celebrities, considera que el negro puede resultar demasiado severo y propone recurrir a tonos como el espresso o los morados profundos para mantener la intensidad, pero con un acabado más favorecedor.

La sombra marrón permite precisamente eso. Define las pestañas, aporta profundidad y se puede difuminar fácilmente para evitar que quede una línea rígida alrededor del ojo.

Además, no hace falta tener una gran técnica. Basta con elegir una sombra mate en un tono marrón, chocolate o café y aplicarla con un pincel pequeño y preciso.

Una mirada más abierta

La aplicación es tan importante como el color. Lo ideal es utilizar un pincel plano o biselado y depositar la sombra muy cerca de las pestañas superiores, comenzando con poca cantidad.

La maquilladora española María Borbolla también ha recomienda utilizar una sombra en lugar del eyeliner líquido y realizar un trazo fino a ras de las pestañas. La ventaja es que no necesitamos conseguir una línea perfecta, ya que después podemos difuminarla ligeramente.

Este último paso es fundamental. Al suavizar los bordes, el resultado se integra mejor con el resto del maquillaje y se consigue una definición mucho menos dura.

También conviene prestar atención al extremo exterior del ojo. En lugar de prolongar el trazo siguiendo hacia abajo la forma natural del párpado, podemos llevar ligeramente la sombra hacia arriba.

La maquilladora de celebrities Ash K Holm aconseja precisamente pequeños ajustes en esta zona, como elevar la sombra en la esquina exterior. De esta manera, el maquillaje puede ayudar visualmente a levantar la mirada sin necesidad de dibujar un rabillo marcado.

Marrón, topo o berenjena

Aunque el marrón sea una de las opciones más fáciles de llevar, no es la única. Los tonos espresso, chocolate, gris topo o incluso un berenjena oscuro pueden funcionar muy bien para sustituir al negro.

La elección dependerá también del tono de piel y del efecto que queramos conseguir. Fiona Stiles señala que los grises y berenjenas oscuros pueden resultar especialmente favorecedores en pieles de tonalidad fría.

Una vez aplicada la sombra, la máscara de pestañas se convierte en el complemento perfecto. Conviene concentrarla especialmente en las pestañas superiores y peinarlas ligeramente hacia el exterior para reforzar esa sensación de amplitud.

Y si queremos un extra de luminosidad, otro recurso sencillo es utilizar un lápiz nude en la línea de agua. La maquilladora Sasha Keene recoge este truco, asociado también a la actriz Julianne Moore, para conseguir visualmente unos ojos más grandes y luminosos.