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Después de años en los que el maquillaje parecía medirse por capas (más cobertura, más contouring, más polvo, más definición), la tendencia empieza a caminar justo en la dirección contraria. La piel vuelve a parecer piel y los labios recuperan el brillo y la comodidad que habían perdido durante el reinado de los mates.

Gregory Fuenmayor, maquillador y colaborador de la nueva gama de labiales Super Lustrous Ultra de Revlon, lo tiene claro: cuando se busca un rostro favorecido y fresco, especialmente con el paso de los años, añadir producto no suele ser la solución.

El experto, en exclusiva para MAGAS, habla no solo de tendencias, sino también de lógica en un universo en el que los trucos virales aparecen cada día, dejando de lado lo que realmente nos puede favorecer o no.

Pero Fuenmayor tiene claro su máxima: "Indiscutiblemente, el error que más envejece es el exceso de producto", asegura. Bases demasiado cubrientes, capas de polvo o rasgos excesivamente marcados terminan consiguiendo justo el efecto contrario al que buscamos.

"Eso acentúa más las líneas de expresión y apaga la piel. Lo que rejuvenece es lo contrario: poco producto, texturas ligeras y dejar que la piel se vea", explica.

El cambio a los 40

Hay maquillajes que funcionaban a los 25 y que, años después, dejan de sentar igual. Para Fuenmayor, no significa dejar de maquillarse ni renunciar a determinados colores, sino adaptar las texturas.

El primer producto que cambiaría es la base. Su consejo es apostar por fórmulas "más ligeras, luminosas y con tratamiento", porque, según señala, "la piel a esa edad pide a gritos hidratación, no cobertura".

También destierra la costumbre (muy extendida) de sellar absolutamente todo el rostro con polvo. Recomienda reservarlo únicamente para las zonas que realmente lo necesitan y evitar aquellos acabados que resten luminosidad.

El tercer gesto está en el colorete. Mejor en crema o gel y colocado en la parte alta del pómulo, difuminándolo hacia la sien. Un pequeño cambio de posición que visualmente eleva las facciones y devuelve color a la cara.

Si tienes que forzar demasiado para aplicarte una tendencia, no es para ti

Entre las técnicas que arrasan en redes, además, hay una que sí recomienda especialmente en pieles maduras: el underpainting. Consiste en aplicar productos como el contorno o el colorete antes de la base para que después aparezcan de manera mucho más difuminada. "El color se integra de una manera más sutil y queda mucho más natural que si lo aplicas encima".

También aprueba el colorete alto y un contouring ligero. No ocurre lo mismo con los labios dibujados muy por encima de su forma natural. "En pantalla se disimula; en la vida real no", advierte.

Dar volumen de forma natural

Precisamente los labios vuelven a ocupar un lugar protagonista. Tras varias temporadas dominadas por fórmulas líquidas y ultramates, Fuenmayor percibe un regreso evidente de las barras cremosas.

"El mate tuvo su momento, pero terminó cansando", explica. Ahora se busca "color, sí, pero también confort": texturas que no cuarteen el labio y que aporten ese acabado más jugoso.

En esa línea encaja la nueva Super Lustrous Ultra de Revlon, formulada con manteca de murumuru y concebida para combinar pigmentación, acabado cremoso e hidratación.

Pero incluso un buen labial puede mejorar si sabemos utilizar correctamente el perfilador.

El maquillador propone olvidarse de la línea rígida alrededor de la boca. "El truco está en difuminar, no en marcar". Primero perfila siguiendo prácticamente el contorno natural y después lleva ese color ligeramente hacia dentro con el dedo o con una pequeña brocha.

A continuación, aplica el labial en el centro y une ambos tonos. Ese degradado genera visualmente más volumen sin que pueda distinguirse dónde termina el labio natural.

Otra de las grandes dudas está en el color. Fuenmayor recomienda mirar antes el subtono de la piel que la edad: rosas y frambuesas en pieles claras y frías; corales y melocotones en pieles cálidas; y ciruelas o rojos intensos en pieles más oscuras.

"Los tonos muy oscuros o apagados, como los marrones o vinos, pueden endurecer y sumarte años"

Maquillaje en 3 pasos

Si solo hubiese tiempo para tres pasos cada mañana, Fuenmayor empezaría incluso antes de abrir el neceser: una piel bien hidratada permite utilizar después mucha menos cantidad de maquillaje.

Después aplicaría colorete en crema en la parte alta del pómulo, extendiéndolo hacia la sien con los dedos para crear ese efecto visual de rostro más elevado.

Y terminaría con un labial cremoso aplicado en el centro de la boca y difuminado hacia los extremos.

Tres gestos sencillos que resumen buena parte de su filosofía frente al espejo. No se trata de borrar el rostro bajo el maquillaje, sino de hacer que parezca más descansado, luminoso y fresco.

Porque, después de años de técnicas imposibles y rutinas interminables, la idea que vuelve a imponerse es probablemente la más sencilla: menos producto y más piel.