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Cumplir años también significa aprender a mirar la piel de otra manera. A partir de los 40-50, es habitual empezar a notar cambios que antes pasaban desapercibidos como la pérdida de firmeza, de volumen y el rostro algo menos definido.

Precisamente, la flacidez facial es una de las preocupaciones más comunes. La disminución de colágeno y elastina hace que la piel pierda parte de su elasticidad y que las arrugas y líneas de expresión se hagan más visibles.

Existen tratamientos estéticos y médicos capaces de mejorar estos signos, pero no siempre hace falta recurrir a ellos para conseguir un rostro más fresco.

El maquillaje puede convertirse en un aliado sencillo para aportar luz, suavizar visualmente las facciones y conseguir un efecto de rostro más descansado.

Y aquí entra en juego el trabajo de los maquilladores, capaces de cambiar por completo la apariencia de la piel utilizando apenas unos productos y, sobre todo, jugando con la luz y las sombras.

Mujer maquillándose frente al espejo IStock

Una de las técnicas más llamativas es la de los cinco triángulos de la juventud, popularizada por la maquilladora María Sánchez, que acumula miles de seguidores gracias a sus consejos de belleza.

La propuesta es utilizar el corrector en puntos muy concretos del rostro para crear determinados puntos de luz y conseguir un efecto óptico que aporte luminosidad, eleve visualmente la mirada y ayude a suavizar la apariencia de la flacidez sin necesidad de recargar el maquillaje.

'Lifting' inmediato

Sánchez ha mostrado cómo dibujar cinco pequeños triángulos estratégicamente distribuidos en el rostro puede conseguir un efecto óptico rejuvenecedor inmediato.

La técnica es muy sencilla. Hay que aplicar corrector en un tono ligeramente más claro que el de la piel (medio punto es suficiente) en lugares clave donde la luz ayuda a levantar y rejuvenecer la expresión.

Después, basta con difuminar el producto con una brocha o esponja en dirección ascendente para potenciar el efecto lifting.

"Podéis ver cómo se ilumina la 'zona T', cómo se levanta la cola del ojo y cómo el rostro parece mucho más fresco en cuestión de segundos", explica la maquilladora en sus redes.

Triángulos de la juventud

Aunque tener que fijarse en cinco puntos estratégicos pueda parecer complicado, nada que ver. La técnica es realmente sencilla ya que únicamente consiste en colocar el corrector de la siguiente manera:

  • "Zona T": el primer triángulo, invertido, se dibuja en el centro de la frente, entre las cejas. Aporta luz a la parte superior del rostro y contrarresta el aspecto cansado.
  • Pómulo: el segundo triángulo se coloca en la parte inicial del pómulo, logrando un efecto de volumen y resaltando la estructura ósea.
  • Comisura de la boca: el tercero se dibuja junto a la boca, un área que suele mostrar signos de flacidez con la edad. Su función es elevar y suavizar la expresión.
  • Lagrimal: el cuarto triángulo se sitúa en la esquina interna del ojo. Sirve para neutralizar la oscuridad de la ojera y dar un aspecto descansado.
  • Final del ojo: el último triángulo se coloca en el extremo externo del párpado, con dirección ascendente hacia la sien. Es el que consigue el famoso efecto "lifting óptico".

Al unir todos estos puntos, el rostro se ve más armónico, fresco y definido.

A partir de los 50 años

El éxito de esta técnica se debe a que responde a una necesidad concreta: las mujeres que superan los 50 años suelen notar cómo el maquillaje que utilizaban en su juventud deja de funcionar igual.

El corrector, por ejemplo, puede acumularse en las arrugas si no se aplica correctamente. Pero, con los cinco triángulos de Sánchez, el producto se coloca en zonas muy concretas y se difumina siempre hacia arriba, evitando arrastrar la piel o marcar pliegues.

De esta manera, se consigue realzar los puntos fuertes del rostro y disimular los signos de flacidez sin necesidad de tratamientos invasivos. "Solo necesitamos un corrector y un par de minutos frente al espejo. El cambio es inmediato y muy natural", asegura la maquilladora.