Publicada

El bronceador tiene algo curioso: es uno de esos productos que puede transformar por completo un maquillaje o arruinarlo en cuestión de segundos. Basta con elegir un color demasiado oscuro o equivocarnos en el subtono para que el resultado deje de parecer natural y el rostro pierda frescura. Precisamente por eso, muchas personas terminan renunciando a él.

Sin embargo, los maquilladores llevan tiempo defendiendo que el problema no está en el producto, sino en la forma de aplicarlo. Cuando se utiliza con la técnica adecuada, el bronceador no solo aporta ese efecto de piel besada por el sol tan favorecedor en verano, sino que también ayuda a esculpir el rostro de una manera muy sutil.

Entre todos esos trucos profesionales hay uno que se repite una y otra vez entre los expertos: la conocida como "técnica del 3". Un gesto sencillo que imita las zonas donde el sol incide de forma natural y que consigue elevar visualmente las facciones, suavizar los rasgos y crear un discreto efecto lifting que rejuvenece el rostro sin que apenas se note el maquillaje.

Un gesto posterior a la preparación de la piel

Si hay un maquillaje que domina las tendencias de belleza este verano es el conocido como sun-kissed makeup o maquillaje efecto paseo al sol. Esa piel luminosa, ligeramente cálida y con aspecto saludable que parece el resultado de haber pasado una tarde en la playa, cuando en realidad es fruto de una aplicación muy estudiada de los productos.

Uno de los últimos ejemplos lo encontramos en el maquillaje que luce la actriz Sarah Pidgeon, encargada de interpretar a Carolyn Bessette en la serie Love Story de Disney+. Su piel transmite precisamente esa sensación de frescura, luminosidad y calidez que se ha convertido en una de las mayores inspiraciones de la temporada.

La clave de este efecto no está en utilizar una gran cantidad de maquillaje, sino justo en lo contrario. Los profesionales coinciden en que cuanto más ligera sea la piel, más creíble resultará el acabado.

Roberto Siguero, maquillador de Lancôme, explica a la revista Telva que el primer paso consiste en trabajar bien la piel y utilizar una base de maquillaje de cobertura ligera, siempre del mismo tono que el rostro y con un acabado luminoso. El objetivo es que la piel siga viéndose piel.

Una idea que comparte también la maquilladora Pau Sellés, quien insiste en que este tipo de maquillaje funciona precisamente porque no parece maquillaje.

Según la experta, la piel debe conservar un aspecto fresco, jugoso y traslúcido, evitando acumular demasiadas capas de producto que resten naturalidad al conjunto, especialmente, en verano.

Es sobre esa base ligera donde entra en juego el auténtico protagonista del look: el bronceador.

La técnica del 3, el gesto que rejuvenece

Aunque durante años se ha utilizado simplemente para aportar color, los maquilladores llevan tiempo aprovechando el bronceador para redefinir las facciones. La diferencia está en la forma de aplicarlo y aquí aparece la famosa técnica del 3, uno de los trucos más repetidos entre los profesionales.

Como explica Roberto Siguero, el movimiento consiste en dibujar imaginariamente el número tres sobre cada lado del rostro con ayuda de una brocha.

El recorrido comienza en la frente, continúa por la sien, baja hasta el pómulo y termina recorriendo la línea de la mandíbula. Después se repite exactamente el mismo gesto en el lado contrario.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero esta distribución del producto consigue algo muy concreto: concentrar el color en las zonas donde el sol broncea primero la piel de manera natural.

El resultado no recuerda al contour clásico, mucho más estructurado y evidente, sino a un bronceado suave que aporta profundidad sin endurecer las facciones.

Además, el propio recorrido del tres genera un efecto óptico muy favorecedor. Al potenciar la parte superior del rostro y acompañar la estructura natural del pómulo, la mirada percibe las facciones más elevadas y definidas.

De ahí que muchos maquilladores hablen de un efecto lifting, ya que el rostro parece más descansado y rejuvenecido sin necesidad de marcar líneas demasiado visibles.

Otro de los errores más habituales consiste en aplicar el bronceador únicamente bajo el pómulo como si fuera un producto de contorno. Sin embargo, los expertos recuerdan que el objetivo no es crear sombras artificiales, sino reproducir el efecto que tendría el sol sobre la piel.

Por eso también recomiendan añadir un ligero toque sobre la parte alta de los pómulos, el puente de la nariz e incluso la zona superior de la frente, siempre difuminando muy bien los bordes para evitar cortes bruscos.

Aunque la técnica es fundamental, es imposible no reconocer que el producto también lo es. Elegir un bronceador con una textura fácil de difuminar, un subtono favorecedor y un acabado natural marca la diferencia entre un efecto "besada por el sol" y un resultado artificial.

Uno de mis favoritos y que, además, descubrí hace poco es el The Sun Show Bronzer de Kosas. Destaca por su acabado muy natural y ligeramente satinado, perfecto para quienes buscan un efecto de piel luminosa sin que el rostro se vea brillante.

Su fórmula es ligera, se difumina con facilidad y permite modular la intensidad, por lo que resulta ideal para conseguir el efecto sun-kissed.

Por otro lado y es imposible no recomendar el clásico Chocolate Soleil Bronzer de Too Faced. Su acabado mate ayuda a aportar calidez y definición sin dejar un aspecto anaranjado, mientras que su textura sedosa facilita una aplicación uniforme. Además, su característico aroma a chocolate lo ha convertido en un producto de culto.

Silky glow baked bronzer de Kiko, Hoola de Benefit, The Show Sun de Kosas y Chocolate Soleil Bronzer de Too Faced. Sephora y Kiko. Canva.

De Kiko, uno de mis favoritos y que siempre recomiendo es el Silky Glow Baked Bronzer. Gracias a su fórmula horneada, ofrece un acabado muy fino y luminoso que se integra fácilmente con la piel. Es una buena opción para quienes prefieren un bronceado suave y natural, ya que aporta calidez sin marcar la textura del rostro.

Hablar de bronceadores es hablar de Hoola de Benefit. Su tono mate y equilibrado lo ha convertido en uno de los productos más icónicos de la firma porque consigue definir las facciones sin crear un efecto demasiado evidente. Es especialmente popular por lo fácil que resulta difuminarlo y por su acabado muy natural.

El colorete y las pecas, otros trucos de maquillador

Más allá del bronceador, el experto destaca la importancia del colorete en un maquillaje de efecto bronceado.

Aunque puedan parecer dos productos que cumplen funciones diferentes, lo cierto es que trabajan mejor juntos: mientras el bronceador aporta calidez y define las facciones, el colorete devuelve frescura al rostro y consigue ese efecto de buena cara que hace que el resultado se vea mucho más natural.

Para Roberto Siguero, los coloretes en crema de tonos rosados son una apuesta segura porque aportan ese efecto buena cara inmediato cuando se colocan sobre la manzana de las mejillas y ligeramente sobre el puente de la nariz.

Pau Sellés, por su parte, apuesta por colores ciruela o similares al tono que adquiere la piel cuando aumenta la circulación sanguínea, ya que ayudan a potenciar los pómulos y el tabique nasal de una forma muy natural.

Las texturas en crema, líquidas o en stick tienen además otra ventaja importante: se funden mejor con la piel y mantienen ese acabado jugoso que caracteriza al maquillaje efecto playa. Incluso pueden utilizarse también sobre los labios para crear un look monocromático, muy favorecedor y fácil de conseguir.

Si tuviese que recomendar un único producto y que además está disponible en todos estos tonos —y más— es el multistick de Kosas. Los tonos son todo lo que se le puede pedir a un colorete, se difuminan como la mantequilla y aguantan intactos todo el día.

Otro de los grandes éxitos es el Soft Pop Blush Stick de Makeup by Mario. Su textura cremosa se desliza con facilidad, se difumina bien tanto con los dedos como con una brocha y deja un rubor jugoso que imita el aspecto natural de la piel.

Además, al presentarse ambos en formato stick, resultan perfectos para retoques durante el día y encajan muy bien con la tendencia del maquillaje sun-kissed, ya que aporta ese efecto buena cara inmediato sin recargar el rostro.

Por último, otro detalle que cada vez aparece con más frecuencia en las propuestas de maquillaje es la incorporación de pecas falsas. Lejos de buscar un acabado perfecto, estas pequeñas marcas ayudan precisamente a romper la uniformidad del maquillaje y a reforzar la sensación de que el bronceado es completamente natural.

Roberto Siguero explica que estas pecas deben verse deliberadamente imperfectas para reproducir el aspecto que deja el sol sobre la piel.

En la misma línea, Inma Novillo, experta en belleza y responsable de marketing de You Are The Princess, recomienda realizarlas con un lápiz marrón claro mediante pequeños toques irregulares que después se difuminan suavemente con el dedo.

El secreto, asegura, está en no intentar que todas sean iguales, sino en dejar que parezcan espontáneas.

Todo ello se completa evitando uno de los gestos más habituales del maquillaje tradicional: matificar completamente el rostro. Si el objetivo es recrear el efecto de una piel recién llegada de la playa, eliminar todo el brillo natural juega precisamente en contra del resultado.

Pau Sellés insiste en que la luminosidad forma parte del propio maquillaje y que una piel excesivamente empolvada pierde esa sensación de frescura que caracteriza esta tendencia. En lugar de buscar un acabado completamente mate, la idea es dejar que la piel conserve cierta luz en las zonas altas del rostro.