Desde hace décadas, los retinoides ocupan un lugar privilegiado en la cosmética antiedad. Dermatólogos, farmacéuticos y expertos en cuidado de la piel los consideran uno de los pocos activos con suficiente evidencia científica para mejorar las arrugas, estimular la producción de colágeno y favorecer una piel más uniforme, firme y luminosa.
Sin embargo, a pesar de su popularidad, siguen generando numerosas dudas. Muchas personas no tienen claro qué diferencia existe entre el retinol y otros retinoides, cuándo deben incorporarlos a la rutina o si realmente son capaces de rejuvenecer la piel por sí solos.
Precisamente sobre este asunto se ha pronunciado Marta Ortega, farmacéutica y fundadora de MLAB Wellaging, quien defiende que los retinoides son uno de los pilares del cuidado antiedad, aunque insiste en que ninguna crema puede transformar la piel por sí sola.
Para la experta, mantener un aspecto joven requiere un enfoque global que combine una buena rutina cosmética con el cuidado del organismo desde el interior.
Los retinoides, el activo con más respaldo científico contra el envejecimiento
Hablar de cosmética antiedad es hablar inevitablemente de los retinoides. Bajo este nombre se agrupa una familia de derivados de la vitamina A entre los que se encuentran el retinol, el retinal o el ácido retinoico, todos ellos conocidos por su capacidad para acelerar la renovación celular y estimular la producción de colágeno.
A diferencia de otros ingredientes cosméticos que prometen resultados visibles en poco tiempo, los retinoides actúan modificando el funcionamiento de la piel desde el interior.
Su acción favorece la aparición de nuevas células cutáneas, mejora la organización del colágeno y ayuda a reducir la degradación de las fibras que mantienen la piel firme y elástica.
El resultado, cuando se utilizan de forma constante y correcta, es una piel con una textura más fina, un tono más uniforme, poros menos visibles y una disminución progresiva de las líneas de expresión y las arrugas.
Además, también ayudan a controlar el exceso de grasa y a mejorar algunas manchas producidas por el sol o por el envejecimiento.
Precisamente por esa eficacia demostrada, Marta Ortega sitúa a los retinoides como uno de los ingredientes imprescindibles dentro de cualquier rutina destinada a prevenir o tratar los signos de la edad. "Un retinol bien formulado es fundamental para mantener una piel joven", explica la farmacéutica.
Sin embargo, la experta insiste en que el éxito de este activo no depende únicamente de incorporarlo al neceser. La formulación, la concentración, la frecuencia de uso y el resto de ingredientes con los que se combine son factores que influyen directamente tanto en los resultados como en la tolerancia de la piel.
Una crema no puede hacerlo todo
Aunque los retinoides sean uno de los ingredientes más eficaces disponibles en cosmética, Marta Ortega lanza un mensaje que cada vez comparten más profesionales del cuidado de la piel: el envejecimiento no puede abordarse únicamente desde el exterior.
"La piel no se trata solo desde fuera. Si queremos una piel realmente saludable, el cuidado debe abordarse desde el interior y desde el exterior", afirma la farmacéutica, que apuesta por un enfoque conocido como "in & out".
Marta Ortega, farmacéutica.
Este enfoque trata de combinar una rutina cosmética bien diseñada con hábitos saludables y, cuando sea necesario, una suplementación específica que apoye los procesos biológicos responsables de mantener la piel firme, hidratada y luminosa.
La especialista recuerda que características como la elasticidad, la hidratación o la luminosidad dependen de mecanismos complejos que ocurren en el organismo.
La síntesis de colágeno, la producción de ácido hialurónico o la capacidad antioxidante disminuyen con la edad, por lo que aplicar una crema, aunque sea excelente, no siempre resulta suficiente para compensar esos cambios.
Dentro de ese cuidado interno, Marta Ortega señala al ácido hialurónico como uno de los grandes protagonistas. "Para mí es la molécula de la juventud", asegura.
No tanto por aportar esta sustancia de forma puntual, sino por favorecer que el propio organismo mantenga su capacidad natural para producirla, una función que disminuye progresivamente con el paso de los años.
Mantener unos niveles adecuados de ácido hialurónico ayuda a conservar la hidratación de la piel, mejora su elasticidad, favorece un aspecto más jugoso y contribuye a suavizar las pequeñas líneas de expresión que aparecen de manera progresiva.
Los activos que recomienda combinar con los retinoides
Aunque el retinol sea el ingrediente estrella de muchas rutinas antiedad, Marta Ortega explica que funciona todavía mejor cuando forma parte de una formulación equilibrada junto a otros activos con funciones complementarias.
Uno de ellos es la niacinamida, un derivado de la vitamina B3 que se ha convertido en otro de los grandes protagonistas de la cosmética moderna.
Su capacidad para reforzar la barrera cutánea, reducir la pérdida de agua y mejorar la tolerancia de la piel hace que resulte especialmente interesante cuando se utilizan retinoides, ya que ayuda a minimizar la posible irritación durante las primeras semanas de uso.
La farmacéutica también recomienda incorporar alfa hidroxiácidos, especialmente el ácido glicólico. Este ingrediente favorece una exfoliación suave de la superficie cutánea, elimina células muertas y ayuda a mejorar la textura, unificar el tono y potenciar la luminosidad del rostro.
Imagen de ilustración de una mujer aplicándose crema en el rostro.
Eso sí, los expertos aconsejan alternarlo con los retinoides o seguir las indicaciones de un profesional para evitar un exceso de exfoliación.
En el caso del cuerpo, Marta Ortega considera que muchas personas centran todos sus esfuerzos en el rostro y olvidan que la piel corporal también envejece.
Para combatir la sequedad, la pérdida de firmeza o la falta de elasticidad recomienda buscar fórmulas que combinen retinoides con ingredientes como la urea, uno de los hidratantes más eficaces para restaurar la piel seca; la centella asiática, conocida por favorecer la elasticidad y aportar acción antioxidante; la niacinamida, que fortalece la barrera cutánea, y la vitamina E, un clásico antioxidante que ayuda a proteger frente al daño provocado por los radicales libres.
La combinación de estos activos permite actuar sobre distintos mecanismos del envejecimiento y ofrece resultados más completos que apostar por un único ingrediente.
La constancia sigue siendo el mejor tratamiento antiedad
El envejecimiento es un proceso progresivo que afecta a todas las estructuras cutáneas y que está condicionado tanto por la genética como por factores externos, entre ellos la exposición solar, la contaminación, la alimentación, el estrés o la falta de descanso.
Por ese motivo, Marta Ortega insiste en que la verdadera estrategia consiste en mantener una rutina constante y adaptada a las necesidades de cada piel.
Los retinoides son uno de los activos más eficaces para estimular la renovación celular y mejorar la firmeza, pero sus efectos solo se aprecian con un uso continuado y acompañado de otros cuidados esenciales.
Entre ellos destacan la protección solar diaria, una hidratación adecuada, una alimentación equilibrada rica en antioxidantes y proteínas de calidad, además de hábitos de vida saludables que permitan conservar la capacidad regenerativa de la piel durante más tiempo.
Para la farmacéutica, la combinación de una rutina cosmética formulada con ingredientes respaldados por la evidencia científica y un cuidado integral del organismo permite actuar sobre los diferentes procesos implicados en el envejecimiento cutáneo.
Solo así, sostiene, es posible conseguir una piel más firme, uniforme, luminosa y saludable a largo plazo.
