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En cuestión de unas pocas décadas, las tendencias en cejas han pasado de los arcos extremadamente finos a las cejas gruesas y muy marcadas que popularizaron las redes sociales.

Pero como en cuestiones de belleza "no hay nada escrito", las cejas dan un giro y los especialistas coinciden en una idea: la naturalidad vuelve a imponerse. El objetivo ya no es transformar las cejas, sino potenciar su forma respetando la armonía del rostro.

Así lo explica Mónica Aránguez, técnica especializada en micropigmentación y microblading, quien defiende un enfoque personalizado para conseguir unas cejas bonitas y equilibradas.

Según la experta, cada rostro requiere un diseño diferente y las modas nunca deberían imponerse sobre la estructura facial de cada persona. La tendencia también coincide con el auge del maquillaje "no make up", donde la piel, las pestañas y las cejas buscan un acabado cada vez más natural.

De hecho, maquilladores de pasarela y expertos en belleza llevan varias temporadas apostando por cejas peinadas, con volumen sutil y sin líneas excesivamente marcadas.

La forma natural de las cejas

Uno de los errores más frecuentes consiste en intentar modificar por completo la forma original de las cejas. Mónica Aránguez insiste en que el diseño debe adaptarse a las facciones y no al revés.

Respetar el arco natural permite conseguir un resultado mucho más favorecedor y evita endurecer la expresión del rostro.

La especialista también recuerda que la simetría absoluta no existe. De hecho, una ligera diferencia entre ambas cejas forma parte de la anatomía facial y no debe corregirse obsesivamente.

"Cada ceja tiene su personalidad y esa pequeña asimetría aporta naturalidad", defienden desde su centro especializado.

Otro aspecto fundamental es elegir correctamente el tono. El color del pigmento o del maquillaje debe armonizar con el cabello y con el subtono de la piel para evitar el efecto artificial que producen las cejas demasiado oscuras o excesivamente cálidas.

Cuidarlas a diario

Aunque el maquillaje ayuda a definirlas, los especialistas recuerdan que unas cejas bonitas empiezan mucho antes. Peinarlas diariamente, mantener la piel hidratada y evitar una depilación excesiva son algunos de los hábitos que más influyen en su aspecto.

Además, cada vez existen más productos específicos destinados a fortalecer el vello y favorecer una mayor sensación de densidad.

Los sérums formulados con ingredientes como aceite de argán, péptidos o proteínas ayudan a acondicionar el pelo de la ceja y mejorar su aspecto con el uso continuado.

Cuando existen pequeñas zonas despobladas, los expertos recomiendan recurrir a lápices o delineadores de punta fina capaces de dibujar trazos similares al pelo natural en lugar de rellenar toda la ceja con bloques de color.

Los geles fijadores transparentes también se han convertido en uno de los imprescindibles de maquilladores y editoras de belleza. Permiten peinar el vello hacia arriba, aportar volumen visual y mantener la forma durante todo el día sin aportar rigidez.

¿Microblading o micropigmentación?

Quienes buscan un resultado más duradero suelen plantearse tratamientos profesionales como el laminado, la henna, el microblading o la micropigmentación.

Para Mónica Aránguez, la micropigmentación destaca por ofrecer uno de los acabados más naturales cuando se realiza correctamente y tras un estudio personalizado del rostro.

Esta técnica permite corregir pequeñas asimetrías, aportar sensación de mayor densidad y redefinir la forma sin modificar la expresión facial.

Frente al microblading, que dibuja pelo a pelo mediante pequeñas incisiones superficiales, la micropigmentación incorpora el pigmento con un dermógrafo y puede adaptarse a distintos acabados, como el conocido efecto polvo o powder brows, muy demandado en la actualidad por su aspecto suave y difuminado.

No obstante, la especialista insiste en que ninguna técnica es universal. La elección dependerá del tipo de piel, la cantidad de vello, el estilo de vida y el resultado que busque cada persona.

Más allá de las modas, los expertos coinciden en que las cejas perfectas no son las más gruesas ni las más definidas, sino aquellas que respetan la personalidad del rostro.