La cosmética coreana lleva años marcando el ritmo de la industria de la belleza y estilo de vida, pero su evolución apunta ahora hacia una idea mucho más sencilla: menos artificio y una piel sana, con aspecto más saludable.
Bases ligeras, acabados luminosos, fórmulas limpias y productos híbridos que unen maquillaje y tratamiento son las claves de una tendencia que ya está conquistando a quienes buscan verse bien sin renunciar al cuidado de la piel.
Conscientes como pocos de estos aspectos tan perseguidos, Yepoda acaba de presentar The Yepoda Look, una colección que refleja esa nueva filosofía de belleza.
Lucile Bonnin, Product Manager de la firma y responsable de la línea de cosmética, habla en exclusiva para MAGAS para contarnos los secretos de la nueva obsesión para los amantes de la belleza y el cuidado de la piel.
La experta no solo nos habla de las novedades de la firma de belleza coreana, sino que nos explica cómo ha cambiado la forma en la que entendemos el maquillaje y por qué, en su opinión, el futuro de este nicho pasa por fórmulas cada vez más inteligentes.
'No buscamos esconder, sino potenciar'
Durante años, la industria ha prometido cosméticos capaces de maquillar mientras cuidan la piel. Sin embargo, para Bonnin, la diferencia está en cómo se consigue ese equilibrio.
"Hay dos aspectos que hacen diferente esta colección", explica. "El primero es que hemos logrado crear productos limpios y de larga duración, algo que no es sencillo cuando hablamos de maquillaje con tratamiento. No contienen siliconas, plásticos ni microplásticos y, aun así, ofrecen una buena fijación durante horas".
Pero la innovación no termina ahí. La experta destaca que toda la línea se ha desarrollado siguiendo la teoría coreana de las estaciones de color, un sistema que ayuda a identificar los tonos que mejor armonizan con cada persona.
"En lugar de probar diferentes colores hasta encontrar uno que funcione, esta teoría permite elegir los tonos que realmente favorecen a cada piel. Se trata de complementar los rasgos naturales, no de transformarlos", señala.
Ese planteamiento conecta con un cambio de mentalidad que ya se percibe entre los consumidores. Frente a las bases de alta cobertura o los acabados completamente mate que dominaron hace unos años, ahora triunfan las texturas ligeras, la luminosidad y el efecto de piel saludable.
Una belleza más natural
Para Bonnin, esta transformación responde a una mayor conciencia sobre el cuidado de la piel.
"Creo que estamos regresando a una forma de entender la belleza que respeta mucho más la barrera cutánea", afirma. "Las personas buscan realzar sus propios rasgos en lugar de ocultarlos".
"Las rutinas centradas en mantener una piel sana, hidratada y luminosa han terminado trasladándose también al maquillaje"
Eso no significa, matiza, que el maquillaje más elaborado desaparezca. "El maquillaje también es una forma de expresión artística y cada persona debe utilizarlo como quiera."
"Si alguien disfruta de un look muy intenso, es completamente válido. Pero sí estamos viendo una tendencia hacia la simplicidad y hacia fórmulas que cuidan la piel mientras aportan color".
La influencia de la cosmética coreana resulta evidente en este cambio. Las rutinas centradas en mantener una piel sana, hidratada y luminosa han terminado trasladándose también al maquillaje, que ahora busca integrarse con el tratamiento diario en lugar de convertirse en una capa independiente.
El resultado son productos híbridos que permiten conseguir un acabado fresco y natural sin renunciar a ingredientes hidratantes, antioxidantes o calmantes.
El futuro de los ingredientes
Si la K-Beauty ha revolucionado el mercado durante la última década, Bonnin está convencida de que la próxima gran transformación llegará desde los laboratorios.
"Creo que veremos una auténtica revolución en los ingredientes", asegura. "Cada vez habrá más productos limpios y clínicamente testados, algo que los consumidores valoran muchísimo".
La responsable de desarrollo de producto de Yepoda explica que la innovación ya no se centra únicamente en encontrar nuevas texturas, sino en aprovechar los avances de la biotecnología para obtener activos mucho más eficaces.
"Trabajamos con ingredientes naturales, pero también con tecnologías que hace unos años parecían imposibles. Veremos activos capaces de proporcionar un efecto tensor inmediato o ingredientes biotecnológicos diseñados para mejorar visiblemente las ojeras"
A su juicio, esa combinación entre ciencia y naturaleza marcará el rumbo de la cosmética durante los próximos años. "La investigación está avanzando muy rápido y creo que veremos cambios muy importantes en los próximos diez años. Personalmente, es algo que me entusiasma".
Su visión de experta resume perfectamente el momento que vive la industria: una belleza menos preocupada por ocultar imperfecciones y mucho más interesada en cuidar la piel desde dentro.
Porque, si durante años el objetivo fue conseguir un maquillaje perfecto, ahora la aspiración es que la piel sea la auténtica protagonista de cualquier look.
