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En un mundo cada vez más globalizado, donde las tendencias se suceden rápidamente y todo parece homogeneizarse, las personas luchamos constantemente por diferenciarnos del resto.

Las redes sociales y el consumo masivo imponen estándares que comprometen nuestras identidades, haciendo que destacar sea un desafío.

En este contexto, surge el deseo de expresar la individualidad, romper moldes y reclamar un espacio propio en medio de la vorágine de lo convencional. Así, el perfume se convierte en una de las herramientas de autoexpresión más efectivas, actuando como una extensión de nuestra esencia personal.

Contre-Jour, de la gama Éditions de Parfums Frédéric Malle, pone nombre precisamente a esta ansia de rebeldía. Con él, la firma se aleja de las normas habituales y apuesta por la creatividad audaz.

Frasco del producto. Cedida

Este aroma, con sus contrastes luminosos y sombríos, invita a desafiar etiquetas, convirtiéndose en una declaración de carácter para quienes buscan prosperar en el juego de las luces y sombras.

Inspirado en la flor eterna del Mediterráneo, conocida por su brillo amarillo soleado y su gran duración, el perfume plasma la paradoja de este brote en un olor: radiante e indómita; refinado y salvaje.

Además, se construye sobre tres potentes notas que juegan con opuestos para crear una esencia irrepetible: immortelle picante que abre con una calidez casi ambarina, un absoluto de rosa punk que añade tensión y magnetismo espinoso, y un sándalo cremoso que une todo con una estela cautivadora.

Packaging del perfume. Cedida

Su creación es mérito de Annick Ménardo, una de las narices más distintivas del panorama actual. La francesa, originaria de Cannes, es conocida por su enfoque intuitivo y arquitectónico en la composición de sus ejemplares.

Sobresale su empleo de bloques de acordes, una técnica que ha ido perfeccionando durante su carrera, lo que proporciona profundidad, estructura y resonancia emocional a sus invenciones.

“Contre-Jour es una fragancia única y distinguida. Simboliza el arte de la audacia. Fue diseñada como un perfume masculino para mujeres, pero lo contrario también es cierto”, asegura.

Frédéric Malle se caracteriza, precisamente, por ser la casa pionera en colocar a los artistas como autores principales, dándoles libertad creativa total y acceso a los mejores ingredientes del mundo.

Esta filosofía, junto a su gran savoir-faire, convierte cada lanzamiento de la marca en una obra maestra del universo olfativo contemporáneo.