Lo sentía en el aire – (aún lleno de cánticos bérberos) – casi sin poder creérmelo – ¿podía ser que estuviese presente en uno de los momentos más importantes del arte moderno de nuestro siglo (en la culminación misma del modernismo)?
En cuanto entré por la puerta y vi aquellas primeras piezas de Paola Ochoa – (la artista colomboamericana nacida en 1979 que exponía sus obras en Europa por primera vez) – no me quedó ninguna duda.
Como mínimo este era el acontecimiento más importante de la semana del arte londinense (que coincidía con las ferias de arte Frieze London y Frieze Masters, este año celebradas del 14 al 18 Octubre de 2026).
Como máximo era un punto de inflexión en la historia de nuestro siglo.
Attention, 2023. Invitación impresa sobre papel.
‘Transmission’ (la exposición de Paola Ochoa para ´Magna Mater’ abierta al público a través de cita previa hasta el 20 de noviembre de 2026) era para tanto.
De hecho, me iba a costar expresarlo (en palabras).
Sus resonancias se sentían en el aire.
Electrificado por transmisiones.
Void, 2025. Invitación impresa sobre papel.
Esta no sería una expo cualquiera.
Esta exposición aparecería en libros, artículos y catálogos.
Lo supe al instante. Me había tropezado con un momento histórico.
La primera exposición de Ochoa en Londres.
La primera exposición de ´Magna Mater´ – (orquestada/invocada por la sumamente mágica Melis Bischofberger).
Melis Bischofberger se rie entre Refrain, 2026, Passage, 2026 y Glimmer, 2025. Gouache acrílico sobre lienzo, 61 x 91 cm.
La escena no podía ser más fantasmagórica.
Ella iba vestida de Audrey Hepburn Jetson en rojo primario – (con un sombrero de algodón de azúcar en rosa fosforito).
Los demás invitados ya se habían ido. Solo quedaban los músicos, las obras y la artista.
Una combinación de factores sublimes que tuvo un efecto potente, casi-hipnótico, sobre mí.
Mis pies subieron por las escaleras pisando como en un mundo mágico – un mundo en el que estaban de ceremonia.
Porque efectivamente – así lo era…
Pressure, 2024. Palindrome, 2024. Humor, 2024. Attention, 2023. Gouache acrílico sobre lienzo, 15 x 20 cm.
Siguiendo la música por aquellas escaleras, por aquellos pasillos colmados de cuadros modernistas/radicalmente contemporáneos – (cuadros que evocaban un tiempo/espacio más allá del tiempo/espacio mundano) – atolondrada por la magia del momento – sentía que las paredes mismas pulsaban con una poderosa frecuencia.
En el salón un círculo de músicos se había reunido alrededor del fuego.
Una de las muchas sorpresas que me tenía tendidas mi querida amiga Melis – gran aceleradora de sincronismos cósmicos.
El salón de Melis Bischofberger – con la artista Paola Ochoa y sus invitados.
Los músicos que estaban a su salón eran Hassan Nainia y Abdell Rais de Berber Difusión – (quienes tocaban sus instrumentos bérberos, e indiscutiblemente mágicos, con la atractiva fotógrafa convertida en percusionista de qraqeb…)
Les habíamos conocido juntas este mismo verano – (en el Medicine Festival 2026) – alrededor de una piedra.
Nos habíamos dado la vuelta (en un momento memorable de nuestras aventuras) y allí estaban ellos – (destinados a ser uno de los grandes teloneros de la noche siguiente) – cantando con el viento.
Bajo las estrellas hablamos de este maravilloso proyecto.
Y ahora – (como no podría ser de otra manera, en esta la primera exposición/intervención cultural de ´Magna Mater’) – habían vuelto para ayudarnos a celebrar un momento digno de ser celebrado. Para ayudarnos a cruzar al otro lado… ¿Quiénes mejor que músicos acostumbrados a cantarle al universo?
Este momento tenía que ser celebrado (para ser posteriormente estudiado/recordado).
Void, 2025. Nightingale, 2025. Around, 2025. Gouache acrílico sobre lienzo, 45 x 60 cm.
La obra de Ochoa habla de resonancias (si tal ejercicio visual se considera posible). Se focaliza en aquel momento divino/mágico de transmisión (que cobra distintas formas según el individuo).
Conceptualmente, es una obra potente.
Y a la vez – estar en el mismo cuarto con una de sus obras es una experiencia intensamente visceral (que resiste la descripción).
Los mundos visuales, auditivos y táctiles se colapsan en sus geometrías.
Cada uno lo vive – (y lo justifica) – según sus propios paradigmas…
Brandon Taylor – (el prestigioso profesor de historia del arte, ahora docente en la Universidad de Oxford, quien escribió el pequeño texto introductorio de la exposición) – veía la ‘compresión/expansión’ de múltiples disciplinas audiovisuales en la obra de Ochoa.
La discusión técnica de estas obras – tan profundamente impregnadas de referencias artísticas/plásticas – podría ser eterna…
Quicksand, 2025. Gouache acrílico sobre lienzo, 45 x 60 cm.
Personalmente, tuve la suerte de enzarzarme en conversación con la artista, charlando animadamente sobre el ki y sobre mi maestro Tada Sensei (aikidoista de excelsa sensibilidad).
‘A mi maestro le hubiera encanto ver estas obras’ – le aseguraba como mayor cumplido que se me pudiera ocurrir…
‘Juraría que uno necesitaría adentrarse en un estado de mente transparente (del cuál él/Tada siempre habla) para recibir tales obras’.
La cara de la artista se iluminó. Aquel estado receptor también podría darnos para infinitas conversaciones.
‘Tuve que ser muy obediente’ – me confesó Ochoa.
No había sido fácil transcribir tales retransmisiones.
Obras palimpsésticas que cobraban profundidad/significado según más las observabas…
‘Me imagino que incluso podrías haber llegado a rozar la locura’ – le ofrecí con admiración – (totalmente hipnotizada por la obra de 137 x 183 cm que colgaba sobre nuestras cabezas, supuestamente llamada Grace…)
Dream, 2025. Gouache acrílico sobre lienzo, 45 x 60 cm. Y Grace, 2024. Gouache acrílico sobre lienzo, 137 x 182 cm
La artista se río a carcajadas.
Efectivamente, había sido mucha información para ser recibida por una mera humana….
Futuros académicos hablarían incansablemente sobre aquel punto de incepción que Ochoa representaba/hacía el cual nos invitaba.
Uno podría hablar incansablemente sobre sus obras.
Vivirlas en persona era otra cosa.
Uno podía parar de mirarlas – (como si fuesen espejos a otro mundo…)
Como si fuesen los mapas/las claves del mismo universo.
Oblivion, 2026. Gouache acrílico sobre lienzo, 61 x 91 cm.
Sabía que cualquier proyecto/exposición organizada por Melis Bischoffberger, (en su día fue nuera del legendario coleccionista/marchante de arte Bruno Bischoffberger, mejor amigo y marchante de Etore Sottasas), iba a ser importante – pero no estaba preparada para esto.
Las obras de Paloa Ochoa estaban como en casa, en el pequeño mundo multicolor y decididamente chamánico de mi amiga más mágica.
Flood, 2026. Gouache acrílico sobre lienzo, 15 x 20 cm. Refrain, 2026. Gouache acrílico sobre lienzo, 61 x 91 cm. Ellipsis, 2026. Gouache acrílico sobre lienzo, 15 x 20 cm.
‘¿Cuánto has tardado en pintarlas?’
‘Unas horas y treinta años.’
Una se queda sin palabras ante tales fuerzas mayores.
Lo que voy a hacer es (inmediatamente) enmarcar mi pequeña invitación de cartón – (y hacer todo lo posible por llegar a comprarme una de sus obras más diminutas/presentemente asequibles).
No quiero olvidar el hecho de que yo estuve ahí – en la primera exposición de ‘Magna Mater’.
