La promesa global de alcanzar la igualdad de género para 2030 es inalcanzable, o al menos así lo pronostica UN Women. Al ritmo actual de progreso, el mundo no logrará una paridad plena hasta el año 2197, según se desprende del informe The Gender Snapshot 2026 publicado este jueves, 17 de septiembre, por la entidad de Naciones Unidas.
El documento advierte de que, lejos de acelerar, los avances enfrentan hoy un escenario de retroceso marcado por una violencia que persiste, el recorte de fondos y brechas evidentes en planos como el jurídico: a nivel global, advierten los datos, ellas sólo disfrutan del 64% de los derechos legales que tienen los hombres.
En muchos países, ese 36% de los que carecen se traduce en desigualdad salarial, falta de protección sobre la propiedad de tierras y desamparo frente a nuevas amenazas como las que se producen en el entorno digital, en tiempos de deepfakes, extorsión online y auge de una IA que podría afectar al trabajo de ocho de cada 100 mujeres, según otros informes.
Entre 2019 y 2024, indica el texto, 99 reformas legales en 47 países reforzaron los marcos jurídicos y eliminaron leyes discriminatorias principalmente relacionadas con el empleo y las prestaciones económicas.
Sin embargo, ningún país logra una puntuación perfecta en las cuatro áreas evaluadas por el indicador 5.1.1 de los ODS: marcos jurídicos generales y vida pública; violencia contra las mujeres; empleo y prestaciones económicas; y matrimonio y familia. De 131 países, el 51% presenta brechas en cada una de esas áreas.
En el ámbito laboral, el techo de cristal se mantiene firme. Aunque se habla constantemente de liderazgo, lo cierto es que ellas ocupan apenas el 5,8% de los puestos de dirección ejecutiva (CEO) en las empresas que cotizan en bolsa y un 25,1% de los asientos en los consejos de administración.
Todo esto ocurre mientras las mujeres siguen asumiendo una carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que supera en 2,5 veces a la de los hombres.
La paridad en los espacios de poder político también avanza a paso lento. La representación femenina en los parlamentos nacionales llegó a un discreto 27,4% en 2026; en los gobiernos locales, aunque el porcentaje es superior (35,6%), la organización critica que "el progreso casi se ha estancado".
Uno de los mayores obstáculos para las figuras públicas es la violencia. Un alarmante 80% de las candidatas a escaños parlamentarios y un 63% de las candidatas a gobiernos locales sufren episodios de este tipo, de índole psicológica, física o sexual, durante sus campañas electorales.
Estos episodios también se repiten en contextos de conflicto armado, donde las mujeres están prácticamente excluidas de la mesa: casi 8 de cada 10 procesos de paz en el mundo no han contado con ninguna mediadora o negociadora.
ONU Mujeres también pone el foco en una de las cuestiones que más afecta a su propia estructura. La agencia denuncia que, entre 2023, la ayuda bilateral asignable con objetivos de paridad cayó un 13%, un 28% en el caso de los fondos destinados a organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres.
Ante la certeza de que ningún indicador del ODS 5 está en vías de cumplirse, Naciones Unidas ha lanzado un llamamiento urgente. Revertir la actual "asfixia financiera", implementar cuotas electorales ambiciosas y legislar contra la violencia política son los únicos caminos viables para evitar que las mujeres del mundo tengan que esperar casi dos siglos para ser ciudadanas de pleno derecho.
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