Alguien que se llame Felicidad tiene que nacer con un don especial, extra, para hacer a la gente feliz. Eso deben de pensar, al menos, las personas que rodean a Felicidad Carrera (71 años), experta en estética y directora del centro que, desde hace más de 40 años, se ha convertido en la punta de lanza de tratamientos y aparatología en búsqueda de la belleza que, como ella reconoce, "en muchos casos es buscar también la felicidad".

Si alguien lee en cualquier revista en español, inglés o ruso, que un tratamiento estético es lo último en EEUU o en Reino Unido, en Felicidad Carrera ya lo están probando, analizando y sólo si les ha convencido completamente, comprándolo. Llevan haciéndolo así toda la vida y siguen en ello, como con Ultherapy, el tratamiento estrella de lifting sin cirugía que arrasa y es Felicidad Carrera la que más hace en toda Europa.

"Cuando empecé no había muchos centros de medicina estética. Eran esteticistas sin más. Desde el primer momento aposté por la tecnología, tenía unos amigos que comenzaron a distribuir equipos y me los traían para saber mi opinión. Así que empezamos a traer equipos que no eran frecuentes. En el primer centro, trajimos uno de los primeros láseres para tratar la piel, cicatrices, el cuero cabelludo... Los compañeros de mi marido, que eran ingenieros, venían a ver qué era eso del láser", explica Felicidad.

Con más de 70 años escritos en el carné, que no en su rostro ni en su piel, Felicidad sigue estando al pie del cañón de un espacio por el que han pasado más de 50.000 mujeres españolas, "de todas las provincias de España", y de parte del extranjero, con un concepto grabado casi a fuego en cada pasillo, sala y camilla: "La belleza natural y sana".

Por eso al láser le siguieron los primeros aparatos de electroestimulación, de alta frecuencia, de presoterapia... y sus primeras decisiones para seguir siempre por el camino donde salud y belleza se dan la mano. "Me dejaron una cama de rayos uva cuando empezaron a llegar y un día la probé. Salí con la piel áspera y seca y la devolví. Era una novedad pero deshidrataba la piel y yo lo que quería era hidratarla".

Felicidad Carrera. Jorge Barreno

Pionera

"Yo tenía 30 años y trabajaba en una multinacional. Iba a hacerme la limpieza de cara a un centro con mis compañeras y me encantaba. Tanto que dejé la empresa, busqué una formación buena, porque acababan de llegar a España las primeras academias de estética, y me instalé una camilla en casa para perfeccionar cada día lo que aprendía", asegura.

Poco después nació su primer 'Felicidad Carrera', en pleno barrio del Pilar, que se convirtió en un templo para quienes querían probar lo último y lo mejor en estética. "Aquello se me empezó a llenar muy pronto. Venía mucha gente del Hospital de La Paz, que estábamos cerca, y eran clientas de alto nivel porque eran quienes tenían dinero para invertir en cuidarse. Después empezó a salir mucho el tema de la estética en las revistas y se hizo más popular".

Era una época en la que, como reconoce esta experta, "todavía se apostaba más por la belleza, por mejorar la calidad de la piel". "Lo que se buscaba era cuidar la piel, no deformar la cara. A los tres o cuatro años de abrir el centro, empezaron a venir clientas que se habían inyectado silicona en otras clínicas médico-estéticas. Fue un desastre general con rellenos que luego dejaban bultos, gente que ha tenido que operarse para quitársela...".

Leticia Carrera. Jorge Barreno

Tras más de cuarenta años en el sector, Felicidad es consciente de las miles de mujeres que le han confiando no sólo su rostro sino también su cuerpo y su bienestar total. Y aunque nunca da nombres sabe que por sus manos han pasado políticas, empresarias, actrices, modelos... en busca de ese trato médico estético integral del que ahora tiene también mucha culpa su hija Leticia (44 años), que tras licenciarse en Farmacia, Bioquímica y Nutrición, tuvo claro que Felicidad Carrera era también su destino.

"Tengo mucha responsabilidad porque ella ha llegado muy alto, con mucho esfuerzo y yo quiero mantenerlo", asegura.

Si se le pregunta cuál es su primer recuerdo unido a la estética, la hija de Felicidad Carrera responde al instante volviendo de nuevo a la bella salud. "El protector solar. Nosotros íbamos a la playa y nadie se ponía protector solar y mi madre llevaba botes para todos. Había que ponerse la crema media hora antes, nada de en la playa. Nos ponía a todos en fila y venga protector", bromea.

Felicidad sonríe bajo la mascarilla que se mantiene en todo el centro dentro del estricto protocolo de seguridad para advertir de que el sol es uno de los mayores pecados contra la piel que cometemos las españolas. "Al principio sólo había protector de factor 2, 4 y 8 y yo le pedía a la gente que se pusiera el 8 pero la gente compraba el 2. El 8 no lo quería nadie. Yo insistía por las manchas, pero todos querían estar muy bronceados. Y ahora ha vuelto de nuevo esa moda".

Leticia ha introducido sus conocimientos de nutrición en todos los tratamientos que tienen que ver con el cuerpo y con la piel. Asegura que "en gran medida, somos lo que comemos" pero también que, como en todo, cada vez somos más conscientes de ello y evitamos "procesados, azúcares, grasas...". "Tenemos que comer sano porque eso al final repercute en la piel muchísimo".

Leticia y Felicidad Carrera. Jorge Barreno

Ella se sabe "una superpartidaria de la nutricosmética" y de hecho acaba de lanzar el primer complemento bajo el nombre directo de "Felicidad Carrera" que no podría ser otro que el colágeno.

"La nutricosmética complementa mucho la alimentación que llevamos porque no comemos las suficientes vitaminas o proteínas. A mí no me importaría comer a base de pastillas porque no encuentro mucho el momento de la comida y me resulta más fácil tomar unas pastillas y adelante", aclara entre risas.

Eso sí, como todo en lo que se refiere a la estética, hay que diferenciar entre lo malo y lo bueno y nunca abusar: "No se puede tomar todo lo que hay en el mercado".

Por eso Felicidad le sigue: "Ojo, nosotras también inyectamos hialurónico pero siempre poco a poco, sin pasarnos. Porque la persona se tiene que ver guapa pero no cambiada". Leticia lo resume: "Somos partidarias de pequeños retoques que te los veas tú, pero nadie más".

Llevan trabajando años juntas pero, según confiesan, si le sumas la vida familiar y la profesional habrán discutido una o dos veces en total. "Este año que mi madre no ha estado viniendo porque a mí me daba pánico, la he echado mucho de menos y la llamaba por teléfono todo el tiempo", reconoce Leticia.

El secreto de su relación es combinar la experiencia con la sólida formación, la valentía con la paciencia para acabar coincidiendo en una doble minuciosidad que se ha convertido en su regla de trabajo. "Leticia puede estar un año probando aparatos hasta que encuentre la máquina que hace lo que dice hacer", insiste Felicidad con la calma que transmite no sólo ella sino todo lo que la rodea.

Centro Felicidad Carrera.

Esa misma sensación de calma da cuando se le pregunta por su secreto para esquivar el paso del tiempo. "Mi rutina de belleza es muy larga. Me ducho con agua caliente y luego fría para estimular la circulación. Crema por todo el cuerpo. Doble limpieza de cara, tónico, crema, contorno, mascarilla y masaje. Hay que hacerlo siempre y sobre todo usar una buena cantidad, no se puede poner una perlita de crema como dicen algunas empresas".

Leticia reconoce que la suya, con dos niños pequeños en casa, es mucho más corta. "Yo soy más práctica... limpieza y un producto que me encanta, de un médico alemán, que es crema única. Mucha cantidad eso sí pero todo en uno".

Tras la pandemia

El centro situado en pleno corazón del barrio de Salamanca es un ir y venir de gente. La normalidad tras la pandemia ha traído a las clientas de siempre y a muchas que se han visto muy perjudicadas por este encierro. "La gente ha vuelto fatal de la pandemia. Lo peor es la zona del cuello pero también con retención de líquidos, pérdida de firmeza... A las que más se le nota es a las mujeres de entre 40 a 50 años que han sufrido el estrés del trabajo, la casa, los niños...", explica Felicidad.

Como nutricionista Leticia sabe que los hábitos han cambiado en estos meses y ahora es difícil, cuando hablamos de dieta, tratar de quitar algunos excesos como el alcohol o el tabaco que en el encierro se instalaron en nuestro día a día. "Los agentes externos influyen mucho pero la vida desordenada, con falta de sueño, estrés, mala alimentación y el alcohol son los grandes pecados que cometemos. Con el alcohol tenemos un problema y es lo primero que tenemos quitar".

En las 16 cabinas que dan la bienvenida a las clientas es difícil encontrar una búsqueda de esa belleza falsa que recorren las redes, creando casi imágenes perfectas y duplicadas que valen sólo un instante.

"Yo llevo fatal Instagram. No me gusta nada y creo que nos hace mucho daño, sobre todo a las niñas jóvenes. Nosotras estamos posicionadas en el sector dentro de la naturalidad por lo que no nos piden unos labios que hayan visto en Instagram, ni los pómulos supermarcados o miradas rasgadas... pero habría que poner una solución para evitar el daño en las adolescentes", asegura Leticia a quien ya le espera una clienta tumbada en una camilla para hacerse un tratamiento Ultherapy. 

"No te preocupes, le están haciendo su masajito y están preparandola"... Le falta decir que 'para disfrutar'.

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