El Arma Submarina es la parte del Ejército donde la mujer llegó más tarde y donde el porcentaje de militares chicas es menor. Las primeras cinco especialistas ingresaron en el curso de la Escuela de Submarinos en Cartagena en el año 2000, doce años después de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas.

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Aunque parezca muy tardío, España fue uno de los países pioneros en la entrada de mujeres en los submarinos, ya que muchos estados siguen poniendo problemas para que las profesionales accedan a estos puestos y los porcentajes siguen siendo muy bajos.

En la actualidad, las mujeres suponen algo más del 10,5% del total de militares de sumergible (por debajo del 12% de media que hay en el Ejército), es decir, poco más de 32 chicas han elegido esta especialidad y MagasIN entrevistó hace un año a la única torpedista en el Ejército, Fany Ruiz, y a la primera mujer que ha llegado a oficial del Arma submarina, Laura Vitalia González Martínez

Ambas están en Cartagena y ambas han disfrutado de los últimos días del Tramontana, el submarino español que lleva en activo desde 1987 y que ya empezaba a protagonizar sus últimas inmersiones. De hecho, hace un año, cuando Fany y Laura hablaban de lo que supone la vida en un submarino, ya tenían en la cabeza la llegada inminente de los nuevos monstruos de acero que se ultiman en los astilleros que Navantia tiene en la misma ciudad murciana.

Eso sí, cuando trataban de explicar qué había supuesto el Tramontana en sus vidas, la marinero lo tenía claro: "Es mi submarino del alma".

Los nuevos sumergibles españoles, los S-81 que ha mostrado en exclusiva EL ESPAÑOL, suponen un gran avance tecnológico, un potente cambio como arma de guerra sin precedentes y un paso de gigante en la comodidad para todos los militares que viajan semanas y semanas en un espacio tan reducido. En dos o tres semanas el primero de ellos, el Isaac Peral, tocará agua salada.

A todos los militares que bajan la escalerilla y pasan unos días viajando en un sumergible se les pregunta por las condiciones de vida y siempre responden lo mismo: parece más incómodo de lo que en realidad es. 

Sin embargo, los S-81 esconden una sorpresa para la tropa que les va a alegrar mucho la vida y es no tener que dormir en las llamadas camas calientes: "Yo he participado en salidas que eran dos camas para tres integrantes. Cuando te tocaba extendías tu saco y al acabar lo recogías", explicaba Fany Ruiz.

Ahora, los S-81 están preparados para reservar una cama para cada uno de los militares que conforman la misión acabando con la necesidad de compartir el lugar de descanso. Una situación que trata de aliviar, de alguna forma, las duras condiciones de vida de los militares que se embarcan en estos sumergibles.

Estefanía Ruiz, junto a las camas donde descansa la tropa en el Tramontana. Silvia Pérez

Igualmente se ha cambiado el sistema de iluminación para que quede más patente la diferencia entre el día y la noche y mejorar así los biorritmos de oficiales y marineros durante sus largas misiones.

Además, la nave más sofisticada de la Armada española será una alegría extra para la marinero torpedista Fany que pasará de contar con cinco torpedos en el Tramontana a poder disparar con los nuevos modelos 12 torpedos y misiles.

"Yo relleno el tubo con agua, al estar en inmersión tiene que llevar agua aunque tenga el torpedo. Lo equilibramos, preparamos las válvulas, rellenamos botellas de aire para que haga presión... y a esperar la orden del oficial", explicaba Fany Ruiz durante la entrevista.

Ni Navantia ni Defensa han querido revelar cuál es la distancia de alcance de los nuevos submarinos pero sí que podrán utilizar y disparar misiles tácticos como los Tomahawk o torpedos guiados por fibra óptica.

Laura Vitalia González Martínez, con uno de los simuladores que utilizan en la Escuela de Sumbarinos. Silvia Pérez

Otro de los grandes avances de la serie S-80 es su sistema de propulsión anaeróbico AIP (Air Independent Propulsion), que permite períodos de inmersión de hasta 21 días sin necesidad de salir a flote.

Seguro que Laura Vitalia, la primera mujer oficial de la Armada submarina y que tuvo su bautizo en el viejo Tramontana, podrá desarrollar aún más su potencial con un sumergible de estas características.

"Realiza una gran labor y la capacidad a la que dota a las fuerzas armadas es enorme. Con lo cual tener un Arma Submarina que cuente con las últimas tecnologías lo que va a hacer es aumentar estas capacidades y potenciarlas. Es fundamental", aclaraba la primera mujer que ha llegado más lejos dentro de un sumergible.