La nevada que ha caído sobre Madrid parece haber paralizado la ciudad, pero la vida es imposible pararla. Eso al menos debió de pensar Clara, la bebé que nació en mitad de la gran nevada a las cuatro de la madrugada, cuando el coche de sus padres se quedó atrapado en la zona norte de la capital, muy cerca de Plaza Castilla. 

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La madre, de 36 años, se puso de parto en la noche del viernes y estaba esperando en su casa, en la zona de La Ventilla, para ver cómo podía llegar a un paritorio. Viendo que era misión imposible que llegara una ambulancia a su casa y que el nacimiento de su pequeña se acercaba se montó en el coche de madrugada junto a su marido e intentó aproximarse a un centro hospitalario.

Sin embargo, la circulación era imposible por la zona norte de Madrid y las contracciones eran cada vez más seguidas. Pudieron llegar con muchas dificultades hasta el acceso del Hospital Carlos III, en el norte de la capital, pero se quedaron atascados en la entrada del recinto. 

Y Clara no estaba dispuesta a perderse la gigante postal en la que se ha convertido Madrid, por lo que finalmente, nació en la parte de atrás de su coche con la única presencia de sus padres.

El Carlos III no cuenta ni con pediatría ni con unidad de neonatos, por lo que llamaron al Samur para que pudieran trasladar a ambas a La Paz. Un jefe de Enfermería de Emergencias de Madrid que estaba de guardia en ese momento se presentó con un 4x4, uno de los vehículos de coordinación que tiene el servicio ya que eran los más cercanos, para poder trasladarlas al hospital.

La mujer, que sostenía a Clara en sus brazos, su segundo bebé, estaba muy tranquila, consciente de que ya estaba su hija ahí, en buenas condiciones, y que los servicios de Emergencia estaban a punto de solucionar la situación.

De hecho, era ella misma la que daba ánimos a su marido que había tenido que lidiar con la nieve y los atascos mientras su hija nacía en el asiento de atrás y explicaba a los sanitarios que seguro que no se habían enfrentado a nada igual mientras Madrid seguía atascado por la nieve.

El enfermero del Samur consiguió trasladarlas a ambas en ese vehículo a La Paz donde la madre, que aún no había expulsado la placenta, fue atendida y estabilizada, junto con su pequeña. 

Clara ha pesado 3.200 gramos y goza de muy buena salud gracias a la rápida llegada del Samur pese a la difícil situación que vivía la ciudad.