La oleada de críticas y actos vandálicos hacia los monumentos de personalidades que construyeron Estados Unidos ha llegado hasta la estatua de Hannah Duston, la primera escultura financiada con fondos públicos dedicada a una mujer en los Estados Unidos de América.

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Ya en mayo el monumento levantado a Duston apareció manchado de pintura roja y ahora el debate se traslada a las vías burocráticas y políticas. En resumen, quieren deshacerse de las estatuas de Hannah Duston por haber asesinado a 10 nativos americanos.

La polémica se ha generado en New Hampshire principalmente pero también en Massachusetts, donde también existe un monumento dedicado a Duston. Varios vecinos han iniciado quejas formales para sus respectivas retiradas. "Las estatuas fueron hechas para enviar un mensaje a la comunidad indígena: que son inferiores y que sus tierras serían incautadas", expresa una de las residentes de Haverhill (Massachusetts), tal y como indica The Guardian.

Huida de Hannah Duston. Junius Brutus Stearns

En Harvehill exigen que la estatua sea trasladada a un lugar menos público y transitado. Por su parte, quienes defienden que Hannah Duston permanezca en su lugar, afirman que su derribo no beneficia de ninguna forma a los pueblos indígenas.

¿Quién era Hannah Duston?

Hannah Emerson nació el 23 de diciembre de 1657 en Massachusetts. Adoptaría el apellido de su marido Thomas Duston cuando contrajeron matrimonio al cumplir ella 20 años. La joven había tenido una dura vida; su hermana pequeña había sido ejecutada por infanticidio y su prima condenada por brujería.

Hannah había conseguido rehacer su vida junto a su marido y sus ocho hijos. Pero el destino golpearía una vez más a la familia de Hannah cuando el 15 de marzo de 1697 la ciudad de Harvehill fue atacada por los Abenaki, tribu indígena que provenía del norte de América.

Quemaron el hogar de la familia Duston y Hannah y su bebé recién nacido fueron capturados. Obligaron a la madre a caminar por tierra salvaje en penosas condiciones, con su hija Martha en brazos, y al límite de caer exhausta. Mientras los llevaban hacia el norte del país, los nativos arrebataron a la pequeña Martha de los brazos de Hannah y golpearon su cabeza contra un árbol hasta matarla. Martha no llegaba a la semana de vida.

Una huida violenta

Habiendo sido testigo de la muerte de su hija recién nacida, Hannah entendió que debía hacer todo lo posible para escapar de sus captores. Junto a un adolescente de 14 años que había sido capturado, mató a los dos hombres que le vigilaban con un hacha y para que no corriera la voz también quitó la vida a cuatro mujeres y seis niños.

La huida fue extremadamente violenta. Los recién liberados cortaron la cabellera de los nativos para probar su muerte y conseguir la recompensa que se ofrecía por los Abenaki. Se hicieron con dos canoas y a los pocos días volvieron a casa. Allí se reencontró con su familia para poder finalmente descansar en paz.

Ahora, esa paz ha sido removida tras los actos vandálicos de personajes históricos. Hasta sus descendientes se han visto obligados a pronunciarse. The Guardian ha contactado con una de ellas, Diane Dustin Itasaka, quien ha explicado que si mató a esos nativos no fue por motivos étnicos: "Lo hizo porque eran sus captores".

El debate no solo se traduce al futuro de los monumentos de Hannah Duston. Desde el directorio educativo de New Hampshire advierten que en la educación pública retirarán del temario la historia de Hannah Duston porque creen que no es "apropiado" para los alumnos más pequeños.

Asimismo, colectivos que defienden a los nativos americanos reclaman que la historia de los pueblos precolombinos esté presente en las aulas, a la vez que la oleada de críticas hacia los conquistadores y esclavistas americanos aumenta.