Esther Salas es la representante ideal del sueño americano. Nacida en el seno de una familia humilde y padres inmigrantes, Salas logró ir a la universidad y se convirtió en la primera mujer hispana en ser nombrada juez federal en Nueva Jersey. Sin embargo, la vida de la jueza ha dado un giro dramático con el asesinato de su hijo de 20 años, presuntamente a manos de un abogado y que podría estar relacionado con uno de los importantes casos que lleva: la demanda por las cuentas bancarias del acusado de abusos a menores, Jeffrey Epstein, en el Deutsche Bank.

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Salas nunca lo tuvo fácil para llegar donde está. Nacida en California en 1968, es la menor de cinco hermanos. Su madre, Aurelia Valdivia, es originaria de Cuba y su padre, Carlos Salas, procede de México. Cuando tenía solo cinco años sus padres se separaron, por motivos de violencia doméstica según atestiguó la propia Salas, y su padre regresó a México, donde formó una nueva familia.

Aurelia Valdivia se tuvo que hacer cargo sola de sus cinco hijos y, unos años más tarde, tuvieron que enfrentarse a la pérdida de su casa, que desapareció tras un importante incendio. "Perdimos todo", contaba Salas años más tarde en los medios de comunicación. 

Ésa fue la época más difícil en la vida de Esther Salas. Con solo 10 años tenía que acompañar a su madre a la oficina de asistencia social para hacer de traductora, un hecho que ella consideró como su primera defensa. "Realmente tenía que abogar. No fue divertido ni fácil", explicó en una entrevista al New Jersey Monthly. Aquellas visitas la marcaron porque vio cómo se trataba a su madre, sin ningún tipo de respeto. 

La familia de Salas se trasladó con su tío, que vivía en Union City, hasta que pudieron permitirse otra casa, gracias a que su madre trabajaba en dos sitios a la vez. Salas siempre ha tomado como ejemplo la valentía de su madre y la considera su roca a la hora de afrontar las adversidades. "Mi madre es la persona más fuerte que he conocido", ha repetido más de una vez en entrevistas.

Imagen del exterior del domicilio de Esther Salas tras el tiroteo. Reuters

Fue su madre la que le inculcó la importancia de la educación, el amor a su país, la diligencia, el respeto, y por la que conformó su pensamiento feminista. Unos valores que Esther Salas siempre ha llevado por bandera y ha defendido a lo largo de su carrera.

Jueza de un Tribunal Federal  

En 1994 obtuvo su título como abogada por la Universidad de Rutgers. Trabajó como secretaria del juez, ya retirado, Eugene J. Codey Jr. y más tarde se incorporó en el bufete Garces & Garbler, donde estuvo dos años. Fue en 1997 cuando pasó al sector público, donde ha desarrollado el grueso su carrera profesional.  

Durante casi 10 años Esther Salas ejerció como abogada de oficio en los tribunales federales. En 2010, fue propuesta por el presidente Barack Obama para ocupar el puesto de jueza de un Tribunal Federal, una candidatura que el Senado aprobó por unanimidad en 2011. Así, a los 43 años, Salas se convirtió en la primera juez hispana de un Tribunal Federal en Nueva Jersey

"Me siento honrada por el presidente Obama y la confianza que ha depositado el Senado en mí. Para esta pequeña niña de Union City, el haberme convertido en juez de distrito de los Estados Unidos, está más allá de las palabras", declaró entonces.

Pero Salas nunca ha olvidado sus orígenes ni ha dejado de defender la igualdad. Entre 2001 y 2002 presidió la Asociación de Abogados Hispanos de Nueva Jersey, cuyo objetivo es "fomentar un paisaje legal más diverso para hacer frente a los muchos problemas que afectan a la comunidad hispana".

También creó, junto a la jueza Katharine S. Hayden, el Programa de Oportunidad Previa al Juicio, que busca una alternativa a la cárcel para aquellos acusados que se declaran culpables pero que tienen problemas de drogadicción. Salas llegó a calificar este programa como "su mayor logro"

Caso de Jeffrey Epstein

En los casi diez años que lleva como juez, Esther Salas ha llevado casos destacados como el que involucró a dos famosos del popular reality Real Housewives of New Jersey por un delito de evasión fiscal. También se encargó en 2018 del juicio contra el líder de un poderoso cartel criminal de Newark, que finalmente fue declarado culpable.

El más reciente es la demanda contra el banco Deutsche Bank por parte de inversores debido a los supuestos vínculos de Jeffrey Epstein, que fue acusado de pederastia. Los agentes que investigan el asesinato del hijo de la jueza consideran que podría haber un vínculo con esta importante demanda.  

Ataque en su casa

Salas fue asignada al caso el pasado 16 de julio y tres días después, el 19, se produjo en su domicilio el tiroteo que acabó con la vida de su único hijo Daniel Anderl, de 20 años, y que dejó herido a su marido, el abogado Mark Anderl, de 63 años.

Mark Anderl y su hijo Daniel.

Daniel estudiaba en la Universidad Católica, en Washington, y se pensaba que iba a seguir los pasos de sus padres y estudiar Derecho. "Yo esperaba que fuese médico, pero no quiero disuadirlo", declaró Salas en una entrevista hace dos años. "Ha estado discutiendo con nosotros desde que aprendió a hablar, practicando sus habilidades de defensa", comentó entonces, orgullosa.

Todas las sospechas recaen sobre el abogado Roy Den Hollander, de 73 años, que varios días después fue hallado muerto, aparentemente a consecuencia de un disparo autoinfligido.  

Según los investigadores, Den Hollander se disfrazó de mensajero de la empresa Fenex para tener acceso a la casa de la jueza. Una vez allí, fue recibido por Daniel Anderl, a quien disparó directamente en el corazón, por lo que los sanitarios no pudieron hacer nada para salvar su vida. 

Mark Anderl, también recibió un disparo pero se encuentra estable en el hospital. Aunque Esther Salas se encontraba en la casa, fue la única de la familia que salió ilesa, ya que en el momento del tiroteo estaba en el sótano. Sin embargo, se cree que ella era el principal blanco de este ataque en el que finalmente murió su hijo.

Un abogado "antifeminista"

Roy Den Hollander y Esther Salas cruzaron sus caminos en 2015, durante un juicio. De acuerdo con los registros de la Corte Federal, Salas atendió una demanda presentada por una mujer y su hija que querían registrarse en el Servicio Selectivo Militar. Los clientes de Den Hollander defendían que el borrador presentado por esas mujeres era inconstitucional, ya que ese servicio militar está reservado a los hombres, pero Salas decidió que la demanda podía continuar su curso legal. 

El abogado Roy Den Hollander.

Según la CNN, el abogado abandonó el caso en junio de 2019 porque padecía una enfermedad terminal, pero, según el New York Times, los investigadores consideran que antes de morir, Den Hollander había decidido "eliminar" a algunos de sus "enemigos".

Den Hollander, que se consideraba a sí mismo "antifeminista", nunca escondió su animadversión contra Salas y escribió en un sitio web que era "una jueza latina perezosa e incompetente nombrada por Obama". También declaró que a menudo tenía problemas con jueces de ascendencia latinoamericana, alegando que estaban "impulsados por un complejo de inferioridad".

En este sentido, tiene un largo historial de afirmaciones machistas y racistas. Criticó a Salas en internet por unirse a "organizaciones políticamente correctas que intentan convencer a América de que los blancos, especialmente los hombres blancos, son bárbaros y todos los de piel más oscura son víctimas". Otro ejemplo es una aparición en Fox en 2008, donde dijo que las mujeres son "las verdaderas opresoras". En otra intervención, llamó a los hombres a "luchar por sus derechos antes de perderlos".

Fuentes de la BBC aseguraron que dentro del automóvil del abogado se encontró un paquete dirigido a Salas, aunque por el momento se desconoce su contenido. De confirmarse estos hechos, el asesinato perpetrado por Den Hollander sería la peor de las venganzas que podía acometer contra la jueza Esther Salas, que únicamente se dedicó a cumplir con su deber.