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A bordo de un camión tráiler articulado, Michaela Tudor, conocida como TrucjungGirl realiza rutas de distribución regional por la Comunidad de Madrid y provincias limítrofes como Guadalajara.

Sus jornadas diarias están marcadas por los exigentes horarios y las complicaciones de la carretera, donde imprevistos como las retenciones por nieve o las largas esperas en las naves logísticas prolongan su jornada. Afirma que suele finalizar pasadas las ocho de la tarde.

Para aprovechar los tiempos de carga, lleva consigo su ordenador portátil para realizar distintos trámites, ya que reconoce tener el tiempo muy medido.

Imagen de archivo de una mujer camioera. Istock

A pesar de las duras jornadas y la exigencia técnica necesaria para las maniobras, la conductora es optimista. Destaca el buen ambiente con los clientes. "Me encanta cuando me cruzo con mis compañeros", aclara.

A Michaela le apasiona su profesión y las horas que pasa recorriendo las carreteras, lo que, en consecuencia, la lleva a ser crítica y exigente con otros conductores.

A lo largo del recorrido denuncia imprudencias habituales, como es la de circular por el carril central teniendo el derecho completamente libre o los frenazos bruscos en los atascos, en vez de reducir la velocidad de forma progresiva.

Ejemplariza que en este tipo de situaciones cobra vital importancia la conducción defensiva, así como el predicar con el ejemplo al guardar siempre la distancia de seguridad necesaria para no bloquear cruces, rotondas y facilitar así el paso a los vehículos de mercancía pesada.

Las condiciones meteorológicas adversas son un desafío constante para quienes se dedican a este sector, aunque ante estas situaciones la conductora encuentra en su cabina un refugio de paz.

Pero no se descuida y se asegura de ir preparada con gorros, agua y comida, por si la circulación queda completamente bloqueada en la carretera.

Michaela Tudor - TruckingGirl

Otro factor determinante son las pérdidas de tiempo en los cambios de turno, donde puede desperdiciar hasta 40 minutos mientras le sellan la documentación o corrigen la colocación de la carga. "Hay que estar detrás", admite.

La ineficacia de algunos operarios obliga a Tudor a estar pendiente para supervisar que el trabajo se ejecute correctamente y evitar mayores contratiempos.

Uno de los retos de circular con este tipo de vehículos son las maniobras, para lo que la profesional recalca que es necesario tener una gran sensibilidad. "Hasta un centímetro o dos cuentan, es como moverlo medio metro".

Por esta razón, conocer el camión a fondo resulta fundamental, no solo en las cargas, también en la circulación. Recorrer las carreteras con asfalto mojado y con el freno eléctrico conectado, puede suponer que se acabe patinando.