Recientemente se ha acuñado el término usuario vulnerable en la vía, englobando a varios grupos de personas donde se encuentran los motoristas. Según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) 2.374 personas fallecieron y 10.845 resultaron heridas graves en accidentes de motocicletas o ciclomotores interurbanos entre los años 2017 y 2024.
Según el estudio realizado por Tráfico y seguridad vial (INTRAS) los patrones indican que estos incidentes no dependen de condiciones adversas, la causa de los mismos reside en otros factores como son la velocidad, el exceso de confianza, el ocio, la percepción de riesgo o las características del trazado. "Casi la mitad se produce en curvas", afirman.
Muchos conductores optan por este vehículo para ahorrarse tiempo en su día a día y especialmente para evitar los atascos en hora punta. De hecho, el propio Pere Navarro, director general de la DGT aclaró el pasado día 24, en la rueda de prensa sobre las nuevas normativas, que él mismo compró su moto para poder adelantar cuando todos están parados.
Joven motociclista que acelera en una calle concurrida.
La nueva norma permite que las motos puedan circular por el arcén en situaciones de colapso, siempre y cuando esté señalizado. En estas circunstancias no se podrá circular a más de 30km/h.
Aunque no es la única novedad, ya que deberán adaptar parte de su equipamiento, siendo necesarios los guantes en vías interurbanas y calzado cerrado en cualquier tipo de vía. Además, tener un casco homologado y no solo certificado, aunque esto último entrará en vigor en octubre de 2027.
Las manos son una de las partes más perjudicadas a la hora de sufrir una caída, por ello la recomendación siempre es no bloquear los brazos ni poner las manos rígidas. Amortiguar el impacto con las palmas genera graves fracturas en las muñecas, manos o clavículas.
Los pocos segundos que existen en un accidente son clave para evitar salir mal parados. Si la caída es inevitable se debe soltar el manillar y alejarse de la moto.
La clave será que cuando se vaya a rodar por el asfalto, las manos vayan hacia el cuello o cabeza protegiendo las cervicales y el torso con los antebrazos.
Por lo que para evitar abrasiones y quemaduras, los guantes son fundamentales. Son conocidas como "erupciones en la carretera", ocurren cuando la piel se topa con el asfalto, lo que en ocasiones puede derivar en la necesidad de realizar injertos o en cicatrices permanentes.
